No estaba muy segura de cĂłmo aquello podrĂa ser interesante para otras personas, Âżpero quĂ© gracia tendrĂa ser parte de un reality y no participar de esas absurdas actividades? Al menos tendrĂa algo con lo que entretenerse.
Con su tablet y una cámara de vĂdeo con trĂpode, cortesĂa de los productores, se dirigiĂł al lugar más vacio que encontrĂł: no querĂa que la interrumpieran ni que oyeran sus desvarios. Aquel sitio resultĂł ser la sala del segundo piso, quizás era muy temprano como para que la realeza se despertara, ya que su reloj marcaba las seis de la mañana.
Suspirando, casi de forma cansina y resignada, colocĂł el trĂpode con la cámara frente al sillĂłn principal, enfocando con la claridad y el detalle propio de una fotĂłgrafa como Khyra. “Yo no sĂ© porquĂ© me presto para estas cosas.” MurmurĂł mientras encendĂa la cámara y la luz roja indicaba que ya estaba grabando. Sus tacones resonaron por  el brillante piso mientras se dirigĂa a su lugar en el sillĂłn.
SuspirĂł una vez y guiĂł su mirada al lente del aparato. Comenzando a hablar con tono alto y claro:
— ¡Hola a los que estĂ©n del otro lado! —Internamente se maldijo, ÂżporquĂ© sonaba tan entusiasmada cuando no era asĂ?— Bueno, si están viendo esto es porque, de alguna extraña manera, están  interesados en saber más sobre mĂ. AsĂ que, han enviado preguntas a mis diferentes redes sociales y tambiĂ©n a los productores —InformĂł mientras levantaba la tablet entre sus manos— y las leerĂ© y contestarĂ© a todas porque… Bueno, para eso es esta entrevista, Âżno?
EnfocĂł su mirada en la primera pregunta que aparecĂa en la lista. No pudo evitar soltar una risa al repasarla rápidamente con sus ojos.
— ÂżConseguiste tu tiara?  —LeyĂł en voz alta y volviĂł a reĂr. — No. No, lamentablemente aĂşn sigue perdida o en manos de alguien más. Pero ya le he pagado a quien me la prestĂł. Â
Negando con la cabeza aĂşn con una sonrisa en su rostro guiĂł su mirada a la tablet entre sus manos.
— ÂżTe gustan los niños? ÂżTe vez alguna vez siendo madre? —Una mueca reemplazĂł la sonrisa.— Bueno, si he de ser sincera: no. No me gustan los niños, la mayorĂa me parecen molestos y mal educados por sus padres. Y sĂ© que yo no harĂa un buen trabajo criando un niño, asĂ que prefiero evitar traer al mundo a otro niño molesto y mal educado.
Quizás estaba siendo honesta por demás, pero Khyra era asĂ, nunca se guardaba nada y si los demás esperaban la verdad de su parte, ÂżquiĂ©n era ella para dar lo contrario?
— Siguiente. —MusitĂł, evitando pensar de más las respuesta que daba.—  Si no fueras de la realeza, ÂżCĂłmo crees que serĂa tu vida? —DejĂł el aparato electrĂłnico sobre sus piernas, ahora observando la cámara.—  Bueno, creo que sustancialmente, yo serĂa igual que ahora. SĂłlo mi alrededor cambiarĂa, las personas con las cuales me relaciono ahora y los privilegios propios de mi tĂtulo. Fuera de ello, realmente pienso que mi vida serĂa la misma.
Se encogiĂł de hombros, dando por finalizada la respuesta. VolviĂł sus verdes orbes a la pantalla para leer lo que seguĂa, y nuevamente las palabras que allĂ rezaban consiguieron arrancarle un par de risas.
— Bueno, aquĂ hay varias preguntas sobre mi cabello. Más especĂficamente, tres.  —LevantĂł sus dedos, comenzando a enumerar mientras las leĂa.—  Eres muy linda, Âżeres rubia natural? Gracias, y sĂ. Aunque mi cabello en apariencia es más claro debido al sol y el hecho que paso mucho tiempo en el agua allĂ en Fiji. Se aclarĂł, mi cabello es apenas un rubio más oscuro.  — BajĂł un dedo, descartando la pregunta ya respondida — ÂżQuĂ© haces para tener el cabello tan lindo? Nada en realidad. SĂłlo que luego de lavarlo, lo enjuago una vez más con agua frĂa. IntĂ©ntenlo, es bueno.  —Otra risa escapĂł de sus labios mientras bajaba el segundo dedo.— ¡Me encanta tu cabello! ÂżcĂłmo lo mantienes tan lindo y esponjoso?  Gracias. Y no siempre tengo el cabello asĂ, simplemente lo seco con un difusor y por eso se arman los rizos. Cuando no lo hago, tengo el cabello bastante liso.
BajĂł el Ăşltimo dedo mientras volvĂa a tomar la tablet entre sus manos. NegĂł con la cabeza, Âżrealmente estaba respondiendo esas preguntas sobre su cabello? No era nada propio de ella. Tampoco lo era el tono que estaba empleando. Quizás estar en ese lugar comenzaba a influir en su personalidad, realmente esperaba que no fuera asĂ.
— ÂżQuĂ© te gusta más de Fiji?  —SuspirĂł, su hogar significaba todo para ella— Es difĂcil de elegir algo. Pero definitivamente, los paisajes que te brindan las islas no los encontrarĂas en ningĂşn otro lado.  —RecordĂł las innumerables fotografĂas que tenĂa de eso.—  Y, ÂżquĂ© es lo que menos te gusta? Uhm… Quizás las reglas que se les imponen a los visitantes. Tienen que hacerles regalos a los jefes de las comunas, para ser bienvenidos allĂ. Si bien es una señal de respeto, quizás es un poco exagerado para los dĂas que corren.
— ÂżQuĂ© significa tu nombre? —PasĂł a la siguiente pregunta con rapidez.—  Creo que algo asĂ como niña bebĂ©. Aunque en otros paĂses varĂa su significado.
— ¿Estás interesada en algĂşn participante del reality? —Una carcajada saliĂł de sus labios, sin poder evitarlo.— ¿En serio? No. No interesada en el modo en el que creo que preguntan, los prĂncipes que conocĂ aquĂ son... aburridos. —AdmitiĂł con una pequeña mueca en su rostro.— Fuera de eso, sĂ estoy interesada en conocer más herederos. Sobretodo si son más divertidos.
— ÂżQuĂ© idiomas sabes?  —ElevĂł sus cejas, quizás no esperaba aquella interrogativa. Ojalá a nadie se le ocurriera hacerle hablar todos los idiomas a la vez, siempre se confundĂa al pasar de uno a otro —  SĂ©, por obviedad, Fiyiano. TambiĂ©n inglĂ©s, indostánico y mi español es bastante básico.
— ¿Dónde queda Fiji?  —Miró a la cámara con reprobación grabada en sus facciones—  Oh, por dios. ¿Cómo no sabes? ¡Es uno de los sitios favoritos para vacacionar! Pero bueno, Se encuentra cerca de Australia. Son dos islas pequeñas, pero hermosas.
Sonrió recordando sus islas, esas que tanto adoraba. Bajó la mirada, guiándola a la  próxima interrogante de los televidentes.
— ÂżQuĂ© es lo que más te apasiona? Uh, difĂcil.  —Sus cejas se juntaron, una clara expresiĂłn de concentraciĂłn por parte de la rubia— FotografĂa es una de mis grandes pasiones. AsĂ que podrĂa decir con seguridad que es eso lo que podrĂa hacer por el resto de mis dĂas, es... No podrĂa imaginar una vida sin mi cámara en mi poder.  —gesticulĂł lo que decĂa con sus manos— Lo que uno puede trasmitir con una imagen es algo ilimitado, realmente algo increĂble realmente.
Una vez más, tomó la tablet para leer lo siguiente, ahora sonriendo satisfecha.
— Bueno, y llegamos a la pregunta final.  —LevantĂł su mirada sĂłlo por un momento para conectar sus ojos con la cámara y luego volverla al aparato electrĂłnico entre sus manos.—  Uhm, ÂżTe consideras una buena persona?  —DudĂł por un momento, pero debĂa de dar una respuesta de inmediato—  Creo que sĂ. No soy alguien que haga algo por las personas porque realmente lo sienta, quizás por compromiso o porque pueda conseguir algo a cambio; pero tampoco le desearĂa el mal a nadie.
Se encogiĂł de hombros, ya no tenĂa más nada para decir y realmente parecĂa un buen movimiento por parte de los productores cerrar con aquella pregunta tan tramposa.
— Gracias a todos por sus preguntas y su... interés.
Claramente no entendĂa el fanatismo del resto del mundo por aquel programa, Âżpero quĂ© podrĂa hacer? DespuĂ©s de todo, ella era parte de aquella locura.






















