¡Comencé la rotación en cirugía! Estaba (y aún lo sigo estando) muy emocionada, me parece algo muy difícil y al mismo tiempo muy lindo. Creo que ahí radica algo importante.
Uno de nuestros profes nos dijo algo que no pude sacarme de la cabeza.
Y es que no siempre (no como cirujano, sino cómo médico general) vas a encontrar un diagnóstico certero. No siempre vas a curar, no siempre vas a poder elegir un diagnóstico o un tratamiento que elimine completamente el dolor.
Pero siempre, siempre, tenés que acompañar. Acompañar a tu paciente, a sus allegados. Estar ahí, reconfortar, a veces, por no decir nunca, los libros de medicina no te enseñan lo importante que es acompañar a alguien.
Lo importante que es brindar un servicio social, empático, sentido.
A veces no todo se reduce a las causas de un abdomen agudo quirúrgico.
O por lo menos, un 20 % no.
A veces todo se reduce a estrechar una mano, a sonreir, a explicar, a enseñar, a ayudar, a abrazar, a permanecer.
El profe nos observó, muy muy atento, y nos recalcó que a veces la medicina trata sobre intentar ser mejores personas para con el otro, que el sentimentalismo no está mal (porque muchas veces me recalcaron que sí, que uno tiene que intentar ser firme, no demostrar que las emociones a veces te pueden ganar).
El sentimentalismo no está mal.
Está bien hacer las cosas con un amor tan grande que aunque a veces no podamos hacer mucho más que acompañar, no desviemos la mirada hacia otro lado, que estemos, que brindemos ánimos.
Y tal vez parezca un poco obvio, que a la medicina le falta mucho por abarcar, que es una ciencia que evoluciona, que puede ser mejor. Pero al fin y al cabo, algunos pensamos que es una ciencia humanitaria.
Y nos gana el sentimentalismo.
Y de verdad, que es muy grato, escuchar a alguien que dice algo tan lleno de valor, con una voz impregnada en amor por algo que valora, por algo que lo sobrepasa y apasiona.
A veces es necesario que te recuerden lo importante que es el otro.
El nosotros siempre estuvo por encima del yo.
Dijo, el Dr René Favaloro.
Y yo creo y sostengo estas palabras. Me gusta creer que muchas personas más, piensan así también.