Mi noche a noche
Verano y sus consecuencias
A veces creo que la vida en sí se me hace grande, cuando disparo con un parpadeo una escena encantadora, cuando grabo en mi retina las sonrisas que me mueven. Últimamente noto que mi grado de emoción está en el punto clave entre la felicidad momentánea más absoluta o la tristeza más letal. La emoción puede tener un envoltorio completamente diferente cada vez, puede aparecer en forma de un recuerdo guardado en lo más profundo de una masa bicolor, quizás sea una canción oportuna, inmortal o temporal, una cinta rodando en multicolor, contando historias que jamás sucedieron, ideas de héroes, sentimientos en escaparates con forma cuadrada, olor a tinta y a periódico.
En días así suelo jurarme el silencio, acallar las voces de la creatividad o la desesperación, negar la expresión, encerrar al monstruo, dormir sin más y olvidar que sentí todo aquello, que fui vulnerable, que derribé el muro que guardaba todos los miedos terrenales posibles.
Pienso en mañana y en mi muerte, y admito que lo hago a menudo, lo mismo algún psicólogo obtiene un buen diagnóstico, pero creo que todo ser humano mínimamente desarrollado ha pensado en ello. Esto también me emociona y a la vez me confunde, porque si supiera que mi muerte es tan cercana cambiaría tantas cosas, diría tantas cosas, haría tantas otras.
Y hoy, en el calor de una noche de verano me pregunto si no es realmente todo aquello lo que debería hacer, todo aquello que no podría dejar de hacer antes de morir y aún así sigo, y seguimos, esperando “el momento”. El otro día leí que el ser humano se pasa de media 16 años esperando algo que nunca sucederá. Es cierto que esta medida la podía haber inventado un chimpancé tuerto pero admitamos que da que pensar.
Y entre el miedo a conocerse, las ganas de perderse y la impaciencia pasan segundos y minutos totalmente diferentes, preciosos y sin vuelta atrás. Y si, suena completamente oscuro y místico pero adoro no saber cuándo acabará todo esto, me encanta la magia que despierta la mortalidad, el ser humano, el ser vivo y vivir, sin más.















