⤿𑣲Megatron yan! x lectora Cybertroniana
Si pudieras describir tu vida al lado de tu ahora conjux sería : Silencio. Un profundo y desolado silencio reinaba en tu vida desde que los ópticos del tirano líder se posaron en ti, cada dia era como ser la espectante en tu propia vida, como si tu cuerpo ya no fuera más que una simple cáscara que era utilizada para ser moldeada de diferentes formas y como se creyera conveniente.
La soledad física era una, la psicológica otra y para este punto no sabias cual era peor. Vivias ambas después de todo, estar encerrada en una habitación donde solo podías ver a un ser que aborrecias cada día, era por decir menos, exasperante y ciertamente para este punto solo deseabas que primus tuviera una pizca de misericordia para finalmente llevarte al buen descanso de la all spark pero, como siempre, tus súplicas no fueron escuchadas. Nadie lo hacía. Todos en la nave eran lo suficientemente inteligentes y lo suficientemente cobardes como para no ofrecer ayuda a alguien tan "importante" como tú. Todos sabian de tu existencia más nadie se apiadaba de ella.
La duda siempre rondaba tu mente; el "que hubiera pasado si..." era lo único que impedía que rompieras por completo tu sique ya debil tras miles de ciclos de encierro en tus aposentos, tu cárcel... Tu altar. Perpetuamente te encontrabas rodeada de aquellas armas que alguna vez creaste en tu antiguo oficio, aquellas que ahora mismo se encontraban en hermosas vitrinas que solo un alguien que no fuera tu mismo podía admirar y alardear del hermoso acabado que le habías proporcionado. Cada halago para ti, era como una burla de quien solías ser. De quien añorabas volver a ser.
Con lo poco que podías realizar por cuenta propia y se te era permitido , te encontrabas cada dia absorta en datapads que antes te abrían sido lo más monótono del mundo, pero en tu calvario te proporcionaban un rescate. Siempre tenías a disposición información de la facción Decepticon y los enormes logros que quedaban registrados en la agonizante guerra que duraba más de lo necesario....
Cuanto deseabas que esa maldita facción muriera y fuera olvidada.
Verla morir, verlos morir, verlo morir era tu mayor fantasía.
¿Que acaso no les basta sin dejarse asi mismos un lugar que llamar "hogar"? ¿Por qué Optimus prime no se deshacía de esos malditos insolentes si tenía consigo la bendición del todopoderoso?
Egoístas, todos eran unos egoístas. Merecían la muerte.
Cuanto te arrepientes de elegir el bando equivocado. Tan malditamente asqueroso , tan repulsivo, tan podrido, tan nauseabundo y toda palabra que tu pobre vocablo pueda ofrecerte para describir la espantosa facción.
De nuevo, la sensación de impotencia recorrió tus circuitos, pasando con una molestia piquiña por todo tu frame creando una sensacion de desagrado en todo tu ser, tus servos, siempre débiles, no eran suficientes para calmarte. Necesitabas siempre de algo mas afilado, algo que pudiera entrar en las pequeñas hendiduras y con su filo rascar hasta calmar o en su defecto reemplazar la picazón con micro fisuras que finalmente te hicieran distraer.
Nunca era suficiente, jamás era suficiente. No eras suficiente.
Tus opticos con su luz tenue logró deslumbrar en la periferia algo brillante, de color plateado, pequeño... Afilado. Si, eso seria suficiente.
Sin esperar te moviste con frenesi, gateando por el suelo rezando para que los grilletes en tus muñecas no llegaran a su límite demasiado pronto.
Maldijiste en tus adentros, mientras intentabas con todas tus fuerzas alcanzar el objeto. Estaba al otro lado de la habitación, tus dedos metálicos se extendieron al máximo mientras el resto de tu frame se retorció en el suelo en una pose dolorosa de ver.
Un poco más,solo un poco más.
—¡Si!— Pensaste. Finalmente, victoriosa, lograste tomar el artilugio entre el dedo índice y el pulgar. Quien diría que algo tan estupido como un pedazo de navaja algo afilada seria tan difícil de obtener. No lo pensaste mucho antes de moverte con un movimiento lento y metódico, no podías darte el lujo de perder tu premio.
Tus piernas se acomodaron al igual que el resto de tus miembros en el suelo, dejandote sentada con las piernas cruzadas brindándote comodidad. Tu cabeza se movió hacia abajo, dirigiendo tu mirada hacia la afilada punta de la astilla que creaba un seductor brillo en ella. Podías sentir el placer de calmar una molestia que duraba más de lo tolerable.
Sin más, inclinaste hacia atrás el cuello, mostrando las hendiduras y forma de este. Los párpados bajaron cegando tu visión mientras acercabas el objeto hacia abajo. Solo un poco más....
—Te dejo unos momentos sola y ya estas intentando dejarme—. Esa voz, siempre tan grave e imponente, suficiente para mantenerte a raya, interrumpió el momento. Las articulaciones fallaron y, de pronto, solo pudiste escuchar el sonido de algo chocando con el suelo.
La habitación se achico, o eso creíste. Todo se sentía más pequeño bajo la mirada de tu captor, incluyéndote. Sin más, tu cuello se acomodó y con ello, tus opticos se fijaron en el suelo. No querías mirarlo ni admitir ,sin palabras, que le temías.
—Eso pensé—. Las pisadas y el cerrar de una puerta hicieron que tus ventiladores internos zumbaran con una desafinada y descoordinada melodía. El ardor en las paredes de tus tanques se sentía más ácido, mientras el tintineo de tus cadenas alargaba la tortura. Tus dientes se apretaron de tal forma que te sorprendió, a ti misma, el hecho de que no se desajustaran bajo la presión que otorgabas.
—Deberías apreciar más lo que hago por ti. No es fácil lidear con soldados incompetentes mientras me aseguró de que no cometas un error del cuál tanto tú como yo sabemos que te arrepentirás—. De pronto, lograste percibir cómo unas garras se aferraban en tu sensible nuca y como estas apretaban en muestra de dominio. Sin quitar la vista solo pudiste percibir con tus receptores de sentido como se arrodillaban a tu lado para posteriormente hablar de forma íntima contra ti.
El temblor en tu frame se hizo más notorio pero no cediste.
—Hmmm—. El agarre en tu cuello se afianzó, haciéndote soltar un chillido intangible a lo bajó. Las uñas penetraron en la primera capa de metal haciendo que pequeñas gotas de tu energon se deslizaran. No lo soportaste largo rato por lo que moviste, unos pocos centímetros, tu rostro, cumpliendo su orden.
—Me calma notificarte que no tienes problemas en tus opticos o en tus inclinaciones laterales. —Río. Una leve risa salió de él mientras sus dientes se te eran mostrados—. No tienes por que ser tan testaruda. ¿Es acaso lo que te ofrezco no ser de tu agradó, querida mía?.
Otra oleada de repulsión te recorre. Qué ganas de levantar los brazos solo para golpear su horrenda placa facial y borrar la asquerosa sonrisa que la adorna.
Megatron al notar tu expresión poco disimulada de enfadó y asco solo pudo reír sutilmente dejando que la afilada denta se asomase buscando provocar aún más tu irá. Mentiría si no le divirtiese cómo aún, trás mega ciclos, busques fastidiarlo u oponerte ante él. ¡Si fuera por él te mantendría maldiciendolo en sus aposentos! Que pena que no te supieras comportar y terminéis jugando a las escondidas.
La garra del digito indice, se movió con movimientos circulares alrededor de tu sensible cuello creando así que de ti no saliera más allá de un gutural y un intento de quitar de encima el agarre. Tu cuerpo se estremeció y aún con el peso que cargabas en las muñecas lograste un jaloneo hacia tu izquierda que no provocó nada en el otro.
—Quieta—. Dijo, antes de simplemente, con servo en cuello, mandarte a estrellar con el suelo de la nave, creando un estruendo que sacudió por unos astro segundos todo tu mundo. El cuerpo cedió pero eso no evito que se escuchara con suficiente volumen los chirridos de tus temblorosos sistemas buscando la manera de volver a la pelea. Tus opticos enfocaron hacia la barrera gris que se hacia llamar y registrar como tu pareja, se le veía ahora con un semblante satisfecho mientras su agarre se aflojaba.
—Todo esto es fácilmente evitable, eres tú quien me lo pone difícil.— Suspiró.
La presión fue de poco en poco menos asfixiante convirtiéndose solamente en un gesto de orden, durante unos momentos solo se escucho la navegación de la némesis por el cielo que hacia tiempo olvidaste imágen. La caricia se intensificó y por un breve momento pudiste haber jurado notar algo diferente a la satisfacción o el disfrute a tu sufrimiento, más, lamentablemente no duro. Tan pronto llegó, tan pronto se esfumó y de nuevo, estaba el viejo y conocido tirano.
—Todo esto es culpa tuya.
De pronto, el sonido de tus agitados ventiladores internos se detuvo, creando un silencio pesado sobre ambos Los ópticos se enfocaron y los sentidos se agudizaron, esperando que volviera a repetir aquella tonteria.
—Tú, como nadie entiende lo que digo y a que me refiero. —Soltó un gruñido a lo bajo mientras su expresión se endurecia—. Pero, en cada oportunidad aprovechabas para ser necia, para ser altanera. Lo puedo soportar del bastardo de Starscream, pero ¿de ti? No. Será mejor que reflexiones si deseas mantenerte en una sola pieza.
Con esto último, la posición cambio y la postura de Megatron se irguio sobre ti, con esa típica postura derecha e infortuita que reconocías al instante; aquella con servos detrás de espalda que daban una silueta elegante y dejaba en claro una orden: acatar.
Mantiendo la posicion que provocaba ligeros temblores por la incomodidad sumado al miedo que rechazabas aceptar, permaneciste inmóvil. El hueco de tus tanques solo se hizo más pesado, los ventiladores recobraron el ritmo alterado, el hormigueo del entumecimiento se hizo más presente en tus sistemas internos, la claustrofobia tomó más presencia junto a las nauseas que empezaban a hervir con demasiado fervor en tu herida más personal. Todo empezaba a ser demasido en la vorágine que nublaba tu raciocinio.
—¿Por qué yo Primus? ¿Por qué yo?— Una y otra vez se repetía ese pensamiento, un mecanismo de afrontamiento que te desconectaba de lo que sucedía.
Entre tanto. El culpable de todo, solo se limitaba a observar como cundía el pánico en tu maltrecho cuerpo y, sin más, empezó su caminata hacia la salida de la habitación con un paso pesado que para ti, solo era un sonido de fondo fácilmente ignorable. Pero, no sin antes soltar un ultimo comentario en un tono bajo y tranquilo :
—A veces dudo de que parte debi arrancar aparte de tu vocalizador para corregir tu malcriadez.
Finalmente, la puerta se deslizo y el sonido se hizo lejano mientras tu mente procesaba lo que habías escuchado. El naciente ataque de pánico se vio interrumpido por el horror del entendimiento; no estaba satisfecho con quitarte el habla.
De forma instintiva tocaste tu cuello en el lugar donde deberia ir un vocalizador y no una serie de marcas de una soldadura apresurada. Aun podías recordar la forma tan fria de sus dedos enterrándose en tu cuello, como los cables se desgarraban, al igual que las placas interiores y exteriores, creando un río de energon por tu garganta que se deslizaba rápidamente hasta caer al suelo debajo de tus rodillas lastimas, como los gritos de suplica se hacían cada vez más bajos y errantes hasta convertirse en un silencio que se volvio tu compañia permanente, la expresion de furia de tu "conjux" y sus palabras tan hirientes e insensibles.
Como aquella vez, gotas de aceite se deslizaron de tus ópticos hasta caer al suelo mientras desfallecías dejandote en una posición de vulnerabilidad observando atentamente la pared de tu residencia.
El agarre se apretó de forma dolorosa.
Dios no saben lo que tarde en terminar esta tontería. Lamento no estar activa pero no sabia como finalizar, y cambie muchas cosas en la andanza, además, quería crear algo decente considerando que es mi primer post de one-shot.
Agradezco que te hayas quedado hasta el final y espero que fuera de tu agrado.