Qué bueno que la gente cambia, que las heridas se hacen pequeñitas y los dolores caminan lejos. Qué bien mirar el cielo y no pensar en nada. Y llenarte los pulmones del aire de hace dos años, donde la calamidad no existía y podía mirarte de frente. Qué deja vü tan fuerte me ha traído ese abrazo, sentir que la tragedia puede arreglarse, y ver tu sonrisa, intentar la mía, y esperar que ésto de a poquito sea como antes, pero mejor.
Clara Ajc



















