Árboles de Decisiones.
La pregunta es: ¿Cuántos planes ha arruinado tu ausencia? o mejor dicho ¿Cuántos planes han arruinado tu presencia?
Empezando por la (mi) mala poesía a la que le haces falta (para escribirlo y para escucharlo), a esa foto de generación a la que soñaba ir contigo, esa presentación del libro que moderé y estaba nervioso por hacerlo, los resultados de un análisis que me diagnostica depresión, el escribir la ponencia que se supone debería estar haciendo.
Y suponía que ibas a estar ahí.
Sigamos por todas esas niñas intermedias que me sucedieron este mes; esa niña increíble que vive hasta su puta madre, pero comparte gustos conmigo como Game of Thrones , esa exnovia genio de la biología que afirma que soy la persona que la confunde (y que por cierto, la mama bien chingón), esa chica que se contactó de nuevo conmigo después de terminar con su novio, con quien debería estar fiesteando bien chingon, ya que tiene casa sola; esta última chica fea que nunca me gustó pero que es buena para el sexting, aunque manda nudes aberrantes; la niña del inglés religiosa que siempre es feliz y que o finalmente esa niña que vi el viernes a quien después de cuatro besos dejó de ser raro y con quien sin pedos tendría una relación, es que ella “es una artista, y entre la mierda encuentra mi lado más optimista”.
Hasta cierto punto me sentía mejor con ellas. No con todas, pero al menos estuvieron conmigo. Las podía abrazar, reír con ellas, y cuando menos en esos minutos, que eran casuales, pensaba “vaya, ojalá pronto pueda estar así con Karen”. Lo interesante es que todas ellas sabían de ella. Todas sabían que era
Y es que en realidad fue poco tiempo. Pasamos más tiempo alejados de lo que estuvimos juntos. Pero el tiempo no es una medida para los acontecimientos importantes del hombre.
Una guerra de 11 años no significa tanto si sólo dices “La Independencia” y más de 32 años de muerte y desgracia se pueden resumir en “Globalización”, “Neoliberalismo” o incluso “Posmodernidad”, así que aunque hayan sido pocos días, puede resumirse en un periodo de “Karen”.
No puedo decir que no la hemos pasado bien o que no has sido cariñosa conmigo, pero realmente no cumple mis expectativas.
¿Cuáles son mis expectativas?
La verdad es baja. Ni siquiera son expectativas, es una pequeña esperanza. Es una pequeña esperanza de complicidad. De que alguien quiera cometer y probar el destino conmigo.
Después de que América me destrozó, en mi mente se implantó una idea desagradable: No valgo la pena para algo serio. En ningún sentido. Por más que haga por una persona, ella no se quedará conmigo. Es más, hace poco me preguntaron si querría casarme, pero la verdad es que no creo que haya una mujer en el mundo que quiera casarse conmigo. Lo curioso es que más de una vez (al menos América, Karen y Gina) han afirmado que soy eso con lo que ellas fantaseaban. ¿Qué mierda significa eso?
Quizá me toca ser esa fantasía que las personas no quieren cumplir.
Pero entonces llegó Karen, y me dije “tal vez ella pueda demostrarme lo contrario”. Y desde entonces nuestra historia ha sido una telenovela, casi casi una mala novela escrita por los esclavos de Alejandro Dumas.
Hicimos cosas cursis, nos mantuvimos sin sexo con la esperanza de que la primera vez sea especial, hasta nos dimos un tiempo porque ni ella ni yo estábamos bien en algunos momentos; volvimos a hablarnos y manifestamos que nos hacemos falta.
En la separación le dije “El problema es que a ti no te importa mi vida, lo que hago, lo que pienso o lo que siento” y hoy, siento eso otra vez. La verdad es que no nos hemos visto desde el viernes, ese día tendríamos una cita pero pasaron cosas que afectaron a ella y hoy ella está enferma y también canceló. La cuestión es que ella hoy no está bien.
No lo está y yo no puedo hacer nada por ella. “Ella se deja influenciar muy poco por las personas, si ella está mal pues va a seguir concentrada en su rollo, a pesar de que seas muy lindo o no con ella, y pues ella no será tan obvia. No te lo hará notar” me dijeron sobre el distanciamiento “Le sirve estar sola”.
Lo interesante es que ahora hay dos lecturas al distanciamiento: 1. Ella no lo ve como un problema y aunque realmente me quiera, no tiene cabeza para lo nuestro justo ahora 2. Ella tiene intenciones de que nos separemos de nuevo y fomenta eso con la distancia que ya hizo una vez que nos diéramos un tiempo.
Cualquiera de las dos lecturas son trágicas, pero nos dejan dos respuestas que requieren acciones, que básicamente son las mismas. En la Lectura 1 se puede 1.1 Esperar a que pasen los problemas y apoyarla en lo que se pueda. 1.2 Darle su tiempo y su espacio, dejarla, con intenciones de volver. El 1.1. Implicaría estar a la deriva de lo que ella quiera y decida, por supuesto esto es ser muy pasivo, darle importancia hasta que ella se lo dé. Esto trae una bifurcación, 1.1.1 mientras ella supera sus problemas, comenzar a salir con más chicas [1.1.2 o no hacerlo] y tomando la primera hay otra bifurcación 1.1.1.1 cuando Karen esté bien, dejarlas o 1.1.1.2 Si algo sale bien con esas chicas, empezar a intentarlo con alguna de ellas.
En el caso de la segunda lectura las opciones son 2.1 Prolongar la ruptura hasta donde se pueda y tratar que deje de importarme hasta que llegue la ruptura. Además implicaría empezar a salir con más personas para olvidarla o 2.2 Dejarla lo antes posible sin posibilidad ni intenciones de volver. Como beneficio de la 2.1 está que en ese tiempo pueda pensarlo mejor, al no sentirse presionada podamos salir adelante, y además ella está pasando por demasiados cambios- que no ha querido comentarme y quienes lo saben, solo lo saben que viven con ella, mientras yo tengo más personas para salir y distraerme de nuestro problemas.
Este “Árbol de decisión” se basa en la teoría de la elección racional y lo hice para tomar una postura y saber qué hacer para no sentirme tan mal. Tengo muchas opciones y realmente no puedo estar alejado de su situación. Yo la quiero. Sé que ella me quiere a mí, pero ante la contingencia, esto deja algunas preguntas interesantes.
¿Qué debería hacer? ¿Qué hacer si ella no me quiere como yo quiero que lo haga? ¿Cómo apoyarla si ella no quiere? ¿Qué papel debo tener? ¿Debería dejarle de dar importancia? ¿Ella toda la relación me querrá de esa forma distante que lo hace? ¿En qué circunstancias podemos salir adelante? ¿Ella me demostrará que tal vez haya en el mundo alguien que me quiera?
Tengo muchas preguntas, pero ella no puede responderme (Este es un dibujo que Karen hizo de mi cuando era su adjunto. Ayer me lo envió)
















