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CapĂtulo #4
Recuerdos
En todo el tiempo que Okaya lograba recuperar la compostura, vio la ciudad inundada, plagada por los gritos y el caos en un escenario pesadillezco que la hacĂa dudar de su propio estado, mas el creer que seguĂa alucinando hizo que no le diera reparos al asunto y siguiera su rumbo.
El agujero en el techo se empezĂł a cerrar mientras que en el suelo, la sangre fue drenada aunque las favelas quedaron destruidas y los pobladores, por más heridos que hayan terminado, seguĂan vivos pero sufriendo.
Ella mientras caminaba por ese sendero alto, sacĂł de su vestido la brĂşjula de Shiva intentando buscar a Zoey, que apuntĂł a la pared, confundiendola.
Zoey habĂa logrado romper un armario de su refugio y se dio a la fuga, pero la bestia no le pudo poner ningĂşn obstáculo para seguirla. Sus tres narices olĂan el alma, el cuerpo y la mente de la chica por lo que le seria imposible perderse de vista.
Llegando a un lugar lleno de maquinaria de bronce pulido, habĂan pistones de varias toneladas cada uno, siendo reflejados por una luz a la lejanĂa y golpeaban una superficie mojada. Ella corrĂa como podĂa hacia su Ăşnica salida posible.
La apuro el sonido a destrucción y objetos metálicos cayendo a superficies mojadas, además de los tres tipos de rugidos, uno seguido del otro. Ella se apuraba al ver la luz acercarse más y más hasta que por fin, llego a una enorme fábrica llena de linternas cegadoras, con cromo pulido por donde se viera.
Otro gran estruendo explotĂł y ella saltĂł a una terraza rodeada por paredes de cristal mientras a su alrededor, el paisaje se rebelaba y era el interior de una zona industrial con cobre pulido por donde se viera, con grandes engranes y resortes como un gigante reloj. No habĂa ningĂşn trabajador a la vista, solo máquinas perfectas cuyo funcionamiento no estaba hecho para detenerse, pero todo acabĂł cuando la bestia derrumbĂł una pared saltando hacia Zoey.
No tenĂa escapatoria alguna más que saltar al vacĂo, pero no pensĂł mucho para hacerlo. A su alrededor no habĂa ni una sombra pues cada superficie estaba iluminada por luces quĂ© venĂan del interior de los edificios, asĂ que creĂa estar perdida.
DecidiĂł arriesgarse y se ImpulsĂł en el aire a otra ventana donde la esperĂł una caĂda dolorosa y cortaduras profundas. La bestia logrĂł agarrarse de la pared y arrastrarse con Ă©xito hasta Zoey, quien al analizar el lugar rápidamente, notĂł una enorme tubo de alcantarilla quĂ© fue cortado por la bestia. Aun en su estado, tomĂł cuantas fuerzas pudo y saltĂł a la pared donde estaba incrustado.
Puso aterrizar en su amplio interior y se adentro corriendo. La bestia no se quedĂł atrás y se abriĂł paso, estirando el metal a su alrededor. Para su infortunio, este era el Ăşnico lugar donde habĂa sombra y Zoey no desaprovechĂł.
Abrió el ya rasgado metal sobre la bestia y toneladas de maquinaria destruida cayó sobre él, haciendo las tres voces gritar y chillar de dolor.
Ella pudo irse a buscar a Okaya sin mirar atrás, pero los alaridos de la criatura pudieron con ella, al final era solo un animal que no entendĂa lo que hacĂa. Ella se acercĂł con cuidado mientras atrás de ella, las luces volvĂan y por fin pudo tener una vista clara de la bestia.
Sus cabezas eran las de tres enormes perros negros con ojos rojos como el fuego y cadenas pesadas sobre sus cuellos. Ella se acercĂł con cuidado y viendo que no tenĂan intensiĂłn de atacarla, acaricio suavemente sus cuellos y ocicos intentando calmarlos.
Habiendo logrado apaciguarla, Zoey usa las sombras del tunes para mover los escombros sobre la bestia, quien no actuĂł esta vez violentamente, si no que se levantĂł lentamente sacudiendose al estar completamente libre.
—Ves, no eres malo, solo estabas molesto. —decĂa ella sonriendo caminando, mientras era seguida —Espero me puedas ayudar a encontrar a Okaya mientras.
Okaya seguĂa caminando con cuidado al ver las favelas en completo caos. Los gritos no cesaban y llegaban a ser tan agudos que le dolĂan los oĂdos. La brujula se desvĂo a una chimenea abierta que ella suponĂa irĂa a uno de los hornos. El no haber humo le quito el miedo de que fuera una mala idea asĂ que no lo pensĂł dos veces para lanzarse.
La oscuridad a su alrededor era más que ella nunca habĂa visto, hasta sentĂa que se habĂa quedado ciega.
Al por fin llegar al final, cayĂł en el agua donde Zoey no estuvo have mucho.
La luz le lastimĂł un poco, pero se acostumbro rápido y empezĂł a caminar siguiendo la brujula hasta oĂr las pisadas hĂşmedas de la bestia.
Se escondiĂł rápido tras una columna, pero volviĂł a ver el aparato que se movĂa como loco y al revisar de nuevo, no solo vio a la criatura, si no a Zoey sentada en su lomo.
Salio de su escondite y gritĂł su nombre para saludarla.
La criatura se alterĂł al oĂrla pero fue apaciguada con las caricias de la chica quien lo nombraba por su nombre "Cerbero". BajĂł del lomo y se acercĂł tranquilamente para abrazarla, ambas se preguntaron el como estaban y respondieron sin muchas palabras positivamente aunque ambas admitieron quĂ© les pasaron cosas bastantes confusas.
—Por cierto, ¿Encontraste algo de papá?
—Lamento decirte que no, llegue a lugares donde dudo mucho hayan dejado algo que valiera la pena.
—Yo sĂ conseguĂ algo, pero es muy confuso —respondiĂł Zoey—Al parecer, se encuentra en algo llamado "segunda capa", pero no tengo la más mĂnima idea de a que se refiera.
—Pues estamos en las mismas, pero es mejor eso que nada.
Fueron interrumpidas por gritos a la distancia que hasta a Cerbero lo puso nervioso.
Ambas subieron al lomo de la criatura para ir a la fuente de estos alaridos aunque este se rehusara en momentos a avanzar.
Okaya acabo bajando por la desesperaciĂłn y se llevĂł una sorpresa desagradable, pues frente a ella habĂa un paisaje de horror. Las favelas destruidas del valle se llenaban de la sangre de sus pobladores quienes eran purgados por un ejĂ©rcito quĂ© salĂa del gran palacio.
Zoey llegĂł a su lado montando a Cerbero, la bestia gruñó de ira y, sin hacerle caso a su jinete, se lanzĂł hacia el valle, directamente a atacar las fuerzas que se sorprendieron con la traiciĂłn del arma más fiel que tenĂan.
La mujer intentó seguirlos pero el olor putrefacto volvió a invadir su nariz. Hizo esfuerzo en mantenerse firme y no dejar que las náuseas la derribaran hasta que sintió mojado en sus sandalias.
BajĂł la cabeza y notĂł que habĂa lixiviado cadavĂ©rico subiendo hasta sus tobillos. Intento escapar rápidamente pero las ganas de vomitar le impedĂan moverse si quiere. Mientras su mirada se nublaba, miro las paredes a su alrededor, las cuales empezaron a desprender ese lĂquido como cascadas hasta que acabĂł resbalando y fue arrastrada en el reciĂ©n formado rĂo.
Su mente empezĂł a apagarse y encenderse en momentos que no podĂa entender. Despertaba arrastrandose, sumergida, veĂa un ocĂ©ano de lixiviado frente a ella, una isla humeante.
Esos vistazos esporádicos eran interrumpidos por recuerdos sueltos. En especial el de chica en una plaza, jugando con amigos que iban envejeciendo y abandonandola a medida que morĂan, pero ella seguĂa siendo joven.
Okaya no sabia porque aun no habĂa cicatrizado su duelo. CreĂa tarde o temprano se irĂa a acostumbrar a perder a quien ama, pero nunca ha sido el caso, tanto que sentĂa este era su verdadero castigo por no haberlo hecho.
O tal vez no era un castigo, si no su venganza contra la muerte misma, estaba harta de perder. Pero no entendĂa porque Shiva era diferente al resto.
Ella vio a sus padres morir, tomĂł la mano de cada uno y esperĂł un dĂa hacerles compañĂa, pero ese miedo de estar sola cada vez era mayor. Sin embargo no luchĂł por recuperarlos, no lo hizo por sus mejores amigos, por nadie, solo por Shiva.
Otro recuerdo llegĂł a su mente. Un medio dĂa en una montaña de páramo, ella caminaba un sendero en subida sin mucho problemas, era un dĂa tranquilo y el Ăşnico sonido era el del viento entre la cordillera.
—Okaya... —una voz llegó por atrás de ella.
Ella volteo sin preocupaciĂłn, era Shiva quien se notaba exhausto. Atrás de ellos la niebla tapaba la mitad de la montaña y no habĂan ni aves visibles.
Ella se detuvo a ayudarlo a subir.
—Te dije que no tenias que llevar todas las herramientas, bobito.
—E-es que son muy frágiles.
—¿Osea no confĂas en mi?
—No no, no dije eso Okaya, solo es que pues ya sabes, llevo años usandolos y sé cuanto aguantan.
—Entiendo entiendo, aunque también llevas mi kit de limpieza de metales y eso también llevo décadas usandolo, asà que no veo tanto drama.
—Lo se lo sé, igual creo es mejor que tú estés libre sin cargas y-
Okaya no lo dejĂł terminar pues ella lo cargĂł en sus brazos junto a las maletas que llevaba en su espalda y empezĂł a subir.
Rio un poco al notar el rubor de su amigo y él le correspondió la alegra hasta que llegaron a la cima, que era una planicie.
El sol estaba en su punto más alto asĂ que decidieron descansar antes de empezar a lo que venĂan. Okaya tomaba agua y alistaba las herramientas mientras Shiva preparaba el almuerzo para ambos.
Okaya hasta ese momento recordĂł algo curioso de ese dĂa. SabĂa que Shiva pasĂł mirandola más de lo que ella notaba, pero no le puso atenciĂłn hasta ese momento. Notaba en esos ojos tristes quĂ© ella ya estaba acostumbrada a ver una luz Ăşnica, los momentos donde ella hablaba de su vida y Shiva de la misma forma, conversaba con ella de su vida en el Imperio Dorado, ella sintiĂł una calidez especial quĂ© no puso atenciĂłn hasta ese instante.
—Por cierto Okaya, ¿Alguna vez pensaste en tener otro novio?
—¿Porque preguntas?
—No es nada raro, solo pues ya sabes, me contaste como todo con Corey acabo catastrĂłfico y bueno, ya que dijiste que pensabas un dĂa ir a Simul, podrĂa ayudarte a conseguir a alguien.
—¿Alguien? Hm... PodrĂa ser, quien sabe si podrĂa ser tĂş jeje.
Mientras ella rĂo un poco, a Shiva se le borro la sonrisa y volteo al lado
En ese instante Okaya se sintiĂł humillada, pensaba en su apariencia fĂsica, su edad, su forma de ser o su actitud tan ruidosa quĂ© hizo a Shiva reaccionar tan negativo.
—No te lo tomes a mal, ¿S� No eres tú solo que... Tengo motivos para no creer que vaya a tener una segunda oportunidad.
—¿Porque lo dices?
—Es una larga historia que si te soy sincero, no estoy muy cómodo de contar, no me siento bien con siquiera recordarla, lo lamento mucho.
—Uhm... Supongo comprendo.
—Pero te juro por completo que no es tu culpa si, no es nada malo contigo, me agradas bastante y se que hay muchos chicos allá que morirĂan por alguna mujer como tĂş.
—{Lo mismo pienso de ti Shiva, creo hasta yo} —Pensó Okaya, una idea que ahora mismo se llenó en su cabeza.
Esa sonrisa de Shiva se quedĂł marcada en la cabeza de Okaya, era la primera vez que algo asĂ le habĂa pasado. No recordaba muchas caras de su pasado, pero sentĂa que la del hombre era una que nunca en su vida irĂa a olvidar.
Ambos se quedaron viendo el paisaje, las nubes quĂ© se extendĂan por kilĂłmetros empezaban a disiparse, dejando ver bajo ellas el extenso y brillante ocĂ©ano.
Terminados ya de instalar las herramientas y el picnic, tienen un descanso para comer y mirar el paisaje.
—Entonces, ¿te resulto guapa?
—Sinceramente sep, no soy de halagos fĂsicos pero es la verdad
—Hm... Bueno, lastima que me veo muy vieja, asà que no tengo tantas opciones.
—¿Porque te preocupa tanto tu edad? Digo, eres inmortal como yo Okaya, no es algo que a este punto te deberĂa molestar.
—Lo se pero pues, no se, creo el tiempo nunca ha sido mi aliado.
—Somos dos, pero al menos tenemos un amigo para compartir todo esto.
—Eso no lo dudo Shiva, eso no lo dudo.
Lo Ăşltimo que ella vio fue el perfil de Shiva sonriente, recto y tranquilo. Esa imagen se fue difuminando en su mente hasta quedar todo de negro.
Okaya por fin entendiĂł el porque hacia esto, ya sabĂa el porquĂ© valĂa la pena arriesgarse tanto. No era solo por devolver un favor o ayudar a Zoey, era por ella. QuerĂa recuperar a quien la iba a acompañar a luchar contra el tiempo.
Un agudo dolor la atacĂł y abriĂł sus ojos. Estaba varada en la orilla de una isla de barro, empapada con lixiviado calaverico que olĂa fatal. Miro a la fuente de ese dolor y era la serpiente dorada mordiendo su tobillo, pero notĂł algo extraño. Las venas de su pierna se iluninaron en un dorado, además de que ya no sentĂa náuseas ni mareos. Su mirada estaba plena y observĂł a la serpiente volver a arrollarse en su muslo y convertirse en una estatua. No entendĂa nada, pero sabĂa la habĂan salvado.
Unas pisadas tras ella se hicieron presentes y volteo con cuidado. Era un hombre alto con una capa, un torso desnudo, delgado pero esbelto, una armadura en las piernas y un casco sobre su cabeza cuya sombra tapaba todo rasgo facial a excepción de dos luces doradas qué eran sus ojos.
CapĂtulo #3
La ceniza
Una claridad pĂşrpura emergia del laberinto de estantes y al no haber rastro de despiste en el dĂşo, se supo al instante que ese disfraz ya no les iba a ser de utilidad. El anciano empezĂł a arrancar pedazos de piel hĂşmeda de su cara que se despegaba dejando atrás un hilo de pegamento, donde poco a poco iba revelando una alargada cara femenina, joven y blanca. Los ojos blancos por las cataratas en realidad eran lentillas de contacto que escondĂan unos vivos iris dorados y tras la capucha, una larga y sedosa cabellera negra se escondĂa.
Una vez teniendo su rostro libre, Zoey observĂł el paisaje frente a ella mientras el murciĂ©lago que la seguĂa, se transformĂł en su forma real de una mujer mucho más alta, mayor, piel oscura y cabello corto y cafĂ©.
—¿No crees que haya alguna forma de que no nos vean? —preguntó Okaya.
Zoey seguĂa observando mientras meditaba y ponĂa especial atenciĂłn a los lectores, como se movĂan, sus dimensiones, su color, y fue entonces que una sonrisa se dibujo en su rostro.
Los lectores se movĂan en pares o tiros en cada pasillo, luego se retiraban todos los presentes e iban a otro, nunca perdiendo su grupo. Hubo un par que duraba un poco más leyendo los pergaminos, aunque no tenĂan problemas ya que estos estaban hechos para mostrarse en el idioma natal a los ojos de quien lo estuviera leyendo.
Para un par, los pergaminos se mostraban a una en inglés y a la otra en samareño, mostrandoles una lista de almas con fechas de muerte y sus destinos. No encontraban más que archivos de semidioses y guerreros del imperio qué fueron a un recinto llenos de gloria y festines dentro de una gema en el Olimpo, o acabaron en lo más profundo de los abismos.
Lo segundo estaba reservado para traidores y criminales, pero no habĂa ningĂşn rastro de Shiva en la lista.
Las antorchas moradas qué alumbraban los pasillos se tornaron en un azul potente, extrañando al dúo. Su confusión se volvió miedo al ver los lectores siendo tragados al suelo. Ambas se miraron con miedo buscando algún escondite hasta y sacaron varios pergaminos cada una de un estante. Una de las dos se lanzó sin mirar al agujero y en vez de tener un rincón, empezó a caer a un abismo sin fondo gritando mientras la luz de alejaba.
El sonido de un desesperado aleteo lleno el infinito recinto hasta que descendiĂł a un sueño de ceniza pura. La lectora se pasĂł la mano por la cara y borrĂł la tinta invisible quĂ© la hacĂa verse más delgada, dejando ver su rostro. Okaya empezĂł a caminar asustada y gritaba el nombre de su compañera sin Ă©xito
Se veĂan objetos brillantes caer hacia ella, intentĂł esquivarlos hasta que le cayĂł uno a la cabeza. No le hizo gran daño pero si empezĂł a quejarse del dolor y notĂł que se trataba de pergaminos.
TomĂł el que le cayĂł y lo empezĂł a leer, no era nadie relevante para ella asĂ que lo arrojĂł al suelo y prodigio a revisar los otros hasta que llegĂł a uno que le llamĂł la atenciĂłn. Era alguien con el nombre de su padre pero distinto apellido, aun asĂ le hizo despertar una ola de recuerdos que ella no se ha dado la molestia de alcanzar.
Ella y su familia fueron de los primeros pobladores de Biringan, sin embargo no eran nativos, ni siquiera recuerda de donde ella es originaria. Sus padres eran de edad avanzada aunque eran conocidos por su prominente longevidad, pero Okaya por alguna razĂłn fue distinta.
Ella crecĂa más lento que cualquiera alrededor suya, tuvo que enterrar al Ăşltimo de su familia pues todos envejecieron antes de que ella siquiera haya tenido una arruga en su rostro.
Siempre sintiĂł que su propia naturaleza era algo extraño a más no poder, ni siquiera sentĂa poder pertenecer a algĂşn lugar. Okaya no pudo encajar en los lugares de su infancia, ni en Biringan en todos los milenios quĂ© lo hábito. Los pocos amigos que tuvo, al verlos desvanecerse tambiĂ©n desapareciĂł su necesidad de buscar más.
Con quien creĂa pudo recuperar su rumbo, su ex Corey no funcionĂł nada. Y si bien dudaba verlo envejecer como al resto, ella perdiĂł las ganas de verlo, quedando sola con Cherlin contra un mundo extraño.
Todos esos pensamientos la estaban frustrando mientras caminaba las gigantescas dunas de ceniza. QuerĂa mantenerse serena pero vio una de las perlas de su cabeza caer al suelo. IntentĂł recogerla pero se fue rodando en la ceniza y ella intentĂł correr tras ella pero tardĂł en perderla de vista.
Intentaba mantener la compostura hasta que dio un mal paso y cayĂł sobre la ceniza y rodo varios metros. Apenas llegĂł al final y llego a un pequeño valle, lo primero que hizo fue revisar que la estatua que trajo consigo no se hubiera caĂdo.
Solto un suspiro de alivio al sentirla bajo su ropa y oyĂł un sonido de cascada. Se acercĂł a la fuente del mismo solo para ver a la distancia toneladas de ceniza cayendo. Al apretar los ojos notĂł que era en el borde del abismo donde habĂa una ladera inclinada en donde habĂan miles de agujeros grandes que expulsaban el polvo.
Okaya logrĂł llegar y lo primero que notĂł es que era de piedra sĂłlida, no se sentĂa áspera pero tampoco resbalosa. EmpezĂł a escalar a uno de los agujeros que no soltaban ceniza y notĂł una luz naranja en su interior e ingresĂł sin más. Se arrastrĂł lo que se sentĂan eran al menos un centenar de metros y fue que su visiĂłn del otro lado por fin le dejaba ver que sucedĂa.
RĂos de lava quĂ© se combinaban con cascadas de agua a punto de congelarse, levantaban enormes torres de obsidiana quĂ© tras llegar a cierta altura se convertĂan en atalayas que eran rebanadas y cargadas por cables conectados a la nada y llevadas a destinos inciertos. Miles de hornos donde introducian cadáveres de especies quĂ© Okaya nunca en su vida siquiera pudo imaginar y depositaban la ceniza en los agujeros de donde ella saliĂł y tras una metrĂłpolis de miles de favelas negras, se eregia un palacio enorme que lo que no era de alto, lo conpensaba con su grosor y largo, pareciendo más una muralla que un castillo.
Un palacio llenos de pilares dorados y en cada casa, sin importar el tamaño o forma, tenĂa incrustados en su exterior cuatros ojos de oro. Era el sĂmbolo del Imperio Dorado en cada hogar, donde habĂan lectores, sombras, y algunos ángeles haciendo guardia.
Okaya se sentĂa acorralada y empezĂł a buscar alguna forma para escapar de ese lugar y su mirada se quedĂł fija al palacio pensando que podrĂa ser un punto de reuniĂłn para ella y Zoey. El problema serĂa en como llegar allá sin ser descubierta.
Un mareo empezĂł a consumirla mientras su visiĂłn se nublaba. Sus brazos y piernas de debilitaban y antes de que pudiera hacer algo, cayĂł al suelo de espaldas. Un nauseabundo olor a muerte apareciĂł y unos pasos se oyeron. Entre lo borroso de su alrededor, vio un hombre con una especie de casco apuntandole con un objeto de dos puntas.
Okaya no podĂa reaccionar ni hacerse una idea de lo que veĂa, oyĂł una voz distorsionada de lo cual solo pudo escuchar "hija de Ascleplio".
Ella movĂa un poco su mano por su cintura y la paso sobre la estatua, la cual empezĂł a brillar con solo el tacto. El hombre dio unos pasos atrás y se desapareciĂł de la vista de la mujer, quien empezaba a recuperar la compostura.
SintiĂł algo extraño moviĂ©ndose en su piel y creyĂł que seguĂa siendo efecto de lo que hizo ese hombre, pero al revisar, habĂa algo arrastrándose bajo la tela.
Manteniéndose inmóvil, observó como, de su falda, emergio una pequeña serpiente verde con rayas verticales en su piel qué emanaban la luz. El solo verla hacia que Okaya empezara a recuperar fuerzas y se puso de pie con confusión y miedo.
La serpiente no se movĂa de forma violenta o agresiva, en su lugar se enrollo gentilmente en sus pies para subir el cuerpo de la mujer, que le extendiĂł su mano para que subiera.
Una vez estaba por completo sobre su brazo, la serpiente se solidifico y se tornĂł en oro puro.
Zoey corrĂa a toda prisa por los pasillos de la gran biblioteca huyendo de algo que no querĂa voltear a ver, pero soltaba tres tonos distintos de rugidos y ladridos. Uno era un grave semejante al de un oso, el otro era agudo y burlesco, mientras el tercero sonaba enfermo y moribundo. HabĂan grandes pisadas quĂ© la seguĂan hasta un lago de sangre donde a la chica no le tomĂł más remedio que saltar.
El maquillaje se deshizo al entrar dejando una gran mancha de polvo en la superficie mientras ella nadaba lo más profundo que podĂa. Creyendo habĂa podido escapar, volteĂł hacia atrás con seguridad, pero una enorme bestia de tres cabezas habĂa saltado al agua tras ella. Zoey siguiĂł nadando a toda velocidad sin importarle la falta de aire que no podĂa sufrir, pero ahora mismo tenĂa un mayor problema.
Todo se complicaba para la chica al llegar a un fondo metálico. Estaba completamente acorralada y la bestia se sumergia a toda velocidad hacia ella. Con una pata golpeó a Zoey contra el metal y aplico suficiente fuerza para romper la estructura y ambos caer a las favelas junto a millones de litros.
La chica se quedĂł guindando del borde de metal grueso mientras veĂa las miles de casas ser inundada. Trataba de no pensar el desastre que acababa de causar y en su lugar subiĂł y miro el estanque completamente vacĂo, donde llamo su atenciĂłn una puerta de acero gigante. Se acercĂł con delicadeza y llego al cerrojo. UsĂł las sombras de su mano para forzarla y tras varios minutos de esfuerzo, sonĂł un click inmenso cuyo eco se expandiĂł por el estanque.
Potentes ráfagas de viento salieron de los bordes de la puerta y ella casi sale volando pero se mantuvo firme. Los abrió con necesidad de usar todo su cuerpo y al ver el interior, notó un estante modesto con pocos pergaminos.
Zoey se quedĂł extrañada y caminĂł al frente, donde habĂa una placa que se tradujo al inglĂ©s con la palabra "Exiliados". EmpezĂł a leer los nombres y esta vez le aparecieron nombres conocidos.
Rebeldes del imperio quĂ© no habĂan sido llevados a ningĂşn inframundo ni infierno, si no a una zona desconocido llamada "Segunda capa" de la cual ella jamás habĂa oĂdo.
No le basto mucho para llegar a la entrada más reciente, llevándose una sorpresa nada grata, era su padre.
El rugir del metal la atrapĂł por detrás y volteo solo para tener a la bestia al frente, intentando subir al estanque. Zoey corriĂł a cerrar la puerta con todas sus fuerzas pero eso no basto. Grandes golpes que llenaban el cerrado y estrecho recinto de un eco asesino. Ella se cubrĂa los oĂdos con pánico y dolor mientras trataba de buscar la salida, antes de acabar en algo peor que su muerte.
CapĂtulo #2
Cambiaformas
El invierno no era obstáculo para la comodidad y la vida que Emily y Gregory merecĂan tener. Mientras Ă©l preparaba tĂ© y galletas para la tarde, ella iba a cortar leña.
En un horno de hierro sĂłlido, Gregory depositaba las bandejas con masa, no podĂa dejar de prestarle atenciĂłn al fuego.
Un semidios guardián del inframundo perseguĂa a quien daba vida, un rayo que acababa con un amor, un joven que cambiaba el mundo buscando sus raĂces, una novia herida por el tiempo, dos amigos dándose cuenta que uno de ellos estaba muerto, una hija descubriendo la verdad de su padre, una dama que debĂa descubrir que no era odiada, una hermana dándole a la otra un beso de muerte. Todo eso eran futuros que se mostraban a Gregory en el fuego, pero Ă©l no lo veĂa.
Pasados varios minutos, las galletas estaban listas y Gregory las sacĂł del horno.
—¡Emily! ¡Ya están listas!
La chica al oĂr a su compañero y tomo en brazos una prominente carga de leña adentro donde la dejo al lado de la cocina.
—No he oĂdo el tĂ© chillar aĂşn.
—En quince segundos lo hará segĂşn lo que presentĂ
Ambos se quedaron viendo la tetera hasta que por fin soltĂł su silbato.
—Fueron trece je —dijo Emily mientras la tomaba para llenar dos tazas —Entonces sà te quitaron tu don.
—No del todo, aun puedo ver el presente pero me duele la cabeza cuando lo hago, asĂ que prefiero conformar solo con lo que tengo al frente —Gregory sonriĂł dirigiendo sus ojos a ella —Por cierto no dirĂa que me lo quitaron, solo lo devolvĂ a mi señor.
—No dejo de pensar que podrĂa ser algo Ăştil aĂşn conservarlo, pero no te culpo, debiĂł ser horrible saber que nada de lo que hacĂas era realmente tĂş o que no tenias realmente control de nada. —RespondiĂł ella tomando su taza y empezando a tomar.
—No fue asĂ como funcionaba si te soy sincero, Emily —Gregory dijo antes de dar un sorbo y sonreĂr —Pero tienes razĂłn, fue agobiante vivir asĂ.
—¿Y ahora que planes tienes? Digo, aunque no quieras ya ver el futuro más, debes tener alguna meta.
—Además de recuperar a Christopher, construir una vida contigo me resulta algo agradable.
—¿Solo agradable? —dijo ella mientras le acariciaba la mejilla.
Un sonrojo leve se formĂł en la piel pálida del chico mientras seguĂa bebiendo su tĂ©.
—Bueno, agradable queda un poco corta como palabra.
—Ambos sabemos que esto es lo que más deseabamos Gregory, dejemolo en una mejor palabra —dicho esto, Emily se acercó y le robó un pequeño beso —Maravilloso me gusta más.
Gregory estaba en shock con el sonrojo creciendo por toda su faz. Emily soltó una leve risa cuando él chico intentaba calmarse tomando más sorbos.
Le prosiguió a besar la frente haciendo sonrojar más al chico mientras tomaba su mano y la llevo a su boca para dar suaves besos tras ella.
—Creo que tienes razón —respondió Gregory algo tartamudo —Maravilloso es mejor.
Alguien tocĂł la puerta interrumpiendo su velada. Emily suspirĂł y se levantĂł para abrir. Okaya y Zoey estaban frente a la chica abrigadas y saludandola cordiablemente.
Gregory oyó sus voces y sonrió mientras tomaba un par de tazas extra y alistaba té.
Fueron varios minutos donde Gregory se presentĂł a Okaya y hablaron de cosas cotidianas y mundanas hasta que llegaron al punto.
—Por cierto, creo ya sabrán que llegamos aquĂ porque querĂamos que vieran esto —dijo Zoey mientras sacaba de su bolsa la estatua dorada.
La pareja la mirĂł con curiosidad mientras Gregory sonriĂł.
—La serpiente de Ascleplio —respondió Gregory—supongo ya vieron que no solo es una estatua.
—Sep, dijo Zoey que cuando la trajo a casa anoche, la curo de una herida —dijo Okaya.
—Comprendo, supongo saben la historia de Ascleplio.
—Solo lo que decĂa papá y los libros de historia, pero ni siquiera Ă©l llego a conocerlo, pero dice que supuestamente logrĂł revivir a los muertos.
—Y asà fue, logró romper la barrera entre las dimensiones espirituales y la nuestra, trayendo la posibilidad de un desiquilibrio en el todo.
—¿Entonces es posible revivir a alguien? —preguntó Okaya.
—Es posible, el que sea lo correcto es un asunto distinto.
—Pero, solo queremos recuperar a papá —Zoey se reclinaba al oĂr a Gregory.
—Ascleplio creĂa que era una causa noble dar una segunda oportunidad a los que se habĂan ido y no podĂan reencarnar. Tanto Zeus como su hermano Hades y los asura no vieron eso con las mismas intenciones, por lo cual fue ejecutado, tal vez su idea iba a traer más mal que bien.
—¿Entonces no nos quieres ayudar?
—No digo que no las apoye, solo quiero asegurarme que lo hayan pensado lo suficiente. El problema será que luego de Shiva puede ser tú madre Melody, o Quidel y Mel. Y si todo se sale de control, Chak, Visnu, Jack, y poco a poco quienes no merecen atormentar esta vida lo harán de nuevo.
Zoey y Okaya se vieron fijamente por unos segundos y luego tomaron sus manos.
-Solo será Shiva —respondieron en unĂsono.
Gregory sonriĂł y tomĂł la estatua.
—Desde el inicio no me iba a oponer, serĂa hipĂłcrita oponerme a una resurrecciĂłn, asĂ que les ayudare aunque de una forma más limitada quĂ© antes.
—¿Más limitada? —preguntó Okaya.
—No se preocupen por eso, por ahora les dirĂa que tienen que ir al lugar donde todas las almas van antes de decidir su posterior destino, ahĂ es donde pueden encontrar la guĂa para hayar a Shiva. El problema es que no son muy bienvenidas.
Okaya estaba confundida pero Zoey trato de desviar la mirada.
—Entiendo mi razón, pero, ¿Porque Okaya?
—Es un poco obvio a este punto, pero tienes sangre de Asclepio. Y el imperio no solo quiso borrarlo, tambiĂ©n todo rastro suyo. —dijo Gregory mientras miraba a Okaya —Casi toda su descendencia fue cazada y exterminada, solo sobreviviĂł la lĂnea que te trajo a ti.
—¿Entonces también soy fugitiva?
—No exactamente, para el senado del Imperio, tĂş ascendencia ya no existe y por eso has llegado hasta aquĂ sin ningĂşn problema, el inconveniente es que no les será difĂcil descubrir tu secreto.
Ambas se miraron la una a la otra pensativas. De nuevo estaban en un callejĂłn sin salida hasta que Emily hablĂł.
—¿PodrĂan intentar ir de incĂłgnito? Mi tĂa Marya me contĂł anĂ©cdotas de cuando papá y ellos solĂan entrar al Olimpo de esa forma.
Okaya sonriĂł y apretĂł la mano de Zoey.
—Puedo con eso, solĂa ser cambiaformas asĂ que no tengo problemas.
—Yo creo voy a tener que ingeniarmelas —dijo Zoey con una leve risa.
—De igual forma, les sugiero ir primero al palacio de Hades —Dijo Gregory —Ahà encontrarán lo que pasó con el alma de Shiva.
Mientras seguĂa la conversaciĂłn, todo tomĂł un ritmo alegre y satisfactorio. Zoey y Okaya se quedaron conversando y tomando el tĂ© hasta que Ă©l sol se empezĂł a oscurecer y regresaron a casa no sin antes recoger los gemelos que cuidaba Evy y Michelle.
Llegada la noche y después de Zoey hacer la cena, cada una se fue a su habitación. La chica usaba su maquillaje de corpsepaint para probar alguna apariencia nueva. La asustó una voz masculina en el hogar, teniendo que ir a revisar solo para encontrar un hombre moreno cubierto por la ropa de Okaya mirandose al espejo.
—Al parecer aun tengo el toque.
—¿Okaya? Wow, no sabĂa que realmente te saliera tan bien.
—Pues un poco la verdad, el problema es que no recuerdo bien como mantenerme en esta forma.
Dicho esto, Okaya volviĂł a su forma normal, por fin volviĂł a verla y se sorprendiĂł con el maquillaje de Zoey.
—¿Acá es normal maquillarse as�
—¿Esto? Ah no, es digamos cosa de mi grupo de amigos, solemos maquillarnos de blanco y negro, vestir ropa oscura —Dijo la chica mientras se acercĂł para mirarse tambiĂ©n al espejo —Se llama ser gĂłtico, y sinceramente a ti te quedarĂa bien, hasta tu ropa encaja.
—PodrĂa ser, pero no se si maquillarme asĂ sea lo mio —Okaya se volviĂł un murciĂ©lago mediano seguidamente y se posĂł al hombro de Zoey —Al menos esta forma no me cansa.
—Hey, siendo murciĂ©lago eres hasta más gĂłtica que yo je, incluso podrĂas venir asĂ a con mis amigos, además de...
Zoey se quedó viéndo a ambas en el espejo y sonrió plenamente.
Llegando el final de la semana, en las profundidades de la ciudad estaba la estaciĂłn de viajes a otras dimensiones y regiones de la existencia. Entre la multitud habĂa un anciano jorobado de camino a la estaciĂłn al inframundo.
Un gran aro quĂ© lanzaba luces negras cubrĂan a lo que se asomaban, y en su interior habĂa oscuridad plena a la que entraban los que se atrevĂan a tomar esa ruta sin retorno como el resto de estaciones.
Los que llegaban se acumulaban en una multitud cubierta por tinieblas que eran tragados individualmente por el suelo. El viejo caminaba con el debido cuidado de no pisar donde no debĂa, viendo a los pequeños demonios evitando que alguien se saliera del valle rodeado por grandes pilas de sal negra.
Una vez estaba junto a una de las columnas polvorientas, el anciano de una apariencia putrida como una babosa y gorda larva de mosca, actuó contra su apariencia débil y empezó a escarbar a toda velocidad mientras la sombra creaba un techo sobre ella.
Al llegar al otro lado de la montaña, llegaron a un valle con un gran laberinto de estantes, todos llenos de pergaminos y habitado por seres tan delgados como lĂneas de lápiz moviĂ©ndose y leyendo pergaminos a toda velocidad.
Este era el lugar que suponĂan, tendrĂa la informaciĂłn de donde fueron a parar todas las almas, y principalmente la de Shiva.
Nuevo libro: Dos almas perdidas
CapĂtulo #1 La nevada
Los potentes vientos y la nieve caĂan sobre Simul. Los acompañaba calma y soledad, los pinos se secaban y ese festival de colores ahora era una gran sabana blanca y en la ciudad, entones máquinas manejadas por gigantes y pequeños limpiaban las carreteras.
Los cĂłmodos suburbios no se inmutaban por el clima, ese ambiente monĂłtono no cambiaba, los niños jugaban con más alegrĂa que otras Ă©pocas del año. Zoey aprovechaba para hacer un muñeco de nieve en el patio delantero de su hogar, el que ahora ella era dueña aunque preferio compartirlo con Okaya y sus nuevos hermanos, Marco y Alyssa.
Era una convivencia tranquila y agradable, ambas trataban de hacer el mejor hogar posible para los menores, Zoey seguĂa siendo afectada por lo que no hace poco habĂa sucedido. Okaya era consciente de esto, pues a pesar de la cálida sonrisa que la chica presentaba cuidándo a sus hermanos, solĂa pasar las noches encerrada y de vez en cuando oĂa sollozos provenientes de su habitaciĂłn.
Okaya no querĂa que la chica se sintiera sola, asĂ que hacĂa lo posible por asegurar un buen ambiente a quien era ahora parte de su familia. Le enseñaba su idioma natal el samareño para poder hablarlo con Marco y Alyssa cuando empezaran a crecer. Incluso eran bastante comĂşn las noches donde los pequeños dormĂan junto a su hermana mayor, donde nunca mostraban inconformidad. Al contrario, a veces no podĂan dormir sin ella.
Zoey tambiĂ©n incluĂa a la mujer en sus actividades de familia, llenado todos a cada de Evy casi a diario a comer y charlar.
A Okaya no se le daba bien la cocina asĂ que esta quedaba a cargo de Zoey y Evy. Fue en una de esas noches de invierno donde las tres quedaron conversando tranquilamente.
—Se los digo, lo Ăşnico que me evita desear regresar en el tiempo y evitar haber intentado tener algo con Corey es Cherlin, pero bueno, no se puede revertir nada —decĂa Okaya.
—¿Y porque no intentas conseguir a alguien más? —preguntó Zoey.
—Pues no creo, ni en Biringan ni en Francia ni en ningún otro lugar he encontrado alguien que valga la pena.
—Bueno, nunca se puede decir nunca —Dijo Evy.
Las dos voltearon a ver a la albina con curiosidad, quien se mantenĂa tranquila.
—Bueno, he estado conociendo a otro chico. Extraño mucho a Mel, pero no creo que deba aferrarme al pasado, no es lo que ella habrĂa querido que yo hiciera.
—La verdad eso tiene sentido, ¿Pero es de Simul o de tú universo? —preguntó Zoey.
—De mi universo.
Okaya escuchaba en silencio y una duda la invadiĂł.
—Oye Zoey, ¿Tú mamá hizo algo as�.
Evy se quedo perpleja por la pregunta, y Okaya supo por su gesto que cometiĂł una equivocaciĂłn.
—Bueno, supongo papá nunca te contĂł pero mamá muriĂł el mismo dĂa que nacĂ. No te culpo, era un tema que siempre fue sensible para Ă©l.
—Oh... Entiendo, creo mejor cambiamos de tema si te molesta.
—Claro que no Okaya, no se mucho de ella pero no tengo problemas en contarte lo que sĂ©. Primero que todo, ella se llamaba Melody y, creo fue la primera pareja de papá. Nunca se casaron eso sĂ
—Oh, ÂżY serĂa un poco insensible si pregunto que le pasĂł?
—Pues la asesinaron, la tĂa Mel logrĂł llegar a tiempo a ayudarme a nacer y salvarme, pero Melody muriĂł en brazos de papá.
—Vaya, lamento lo que pasó Zoey... ¿Y como fue con tú papá?
—Creo eso no tengo la más mĂnima idea, papá nunca me contĂł y Mel preferĂa evitar el tema y... Bueno, ya ninguno de los dos esta aquĂ para contestarnos nuestras dudas.
El silencio volviĂł a invadir la casa. No habĂa incomodidades ni malestar, pero tampoco sentĂan tanta paz.
—Sinceramente, solo vi a Melody como tres o cuatro veces —respondiĂł Evy, despertando la atenciĂłn —Claro, no es suficiente pero realmente no me agradĂł mucho, era algo... Grosera, no en el sentido de Mel quĂ© solo era seria y de carácter. Ella era algo más cĂnica, tenĂa esa mirada que si se le quedabas mucho tiempo viendo a ese morado, terminabas muy juzgada o mareada, o ambas.
—¿Qué tiene de malo los ojos morados? —pregunto Okaya.
—Oh nada nadita, no es como tĂş que tienes ojos lindos y alegres, pero ella era no se, su mirada parecĂa que siempre te hacĂa sentir menos.
—Hm... No creo fuera asĂ ella, al menos no creo que papá habrĂa salido con alguien asĂ, tal vez solo era muy recluida con los demás. Ya sabes, como Michi, tiene su forma de actuar para evitar que extraños nos molesten cuando estemos juntas.
—Eso tiene sentido, además dudo mucho que Mel haya sido amiga de la idea que nos estamos haciendo de Melody, asĂ que no deberĂamos hacernos ideas errĂłneas —respondiĂł Evy.
La conversaciĂłn luego de ese punto se desvĂo a otros puntos miscelaneos. De nuevo habĂa comodidad y tranquilidad entre ellas y tras un par de horas. Okaya y Zoey se despidieron y regresaron junto a los bebĂ©s a casa. Llevaron a los infantes al cuarto de la chica mientras Okaya se preparaba para dormir.
Algo llamo la atenciĂłn de Okaya mientras caminaba por la casa y era el estudio de Shiva. No se habĂa fijado en el recinto por el duelo aĂşn presente, pero no sentĂa habĂa ningĂşn problema en entrar.
Adentro además de su escritorio, vio un par de armarios con objetos miscelaneos como un viejo libro, un reloj de arena, varios amuletos y joyas, etc. Zoey se asomo en la habitaciĂłn curiosa de ver que hacĂa Okaya y se acercĂł a ella.
—Primera vez que te veo en el estudio de papá.
—¿Hm? Oh lamento venir acá.
—No te preocupes, no tiene nada de malo venir aquà —respondió la chica entrando al recinto —Solo que no lo hago por recuerdos.
—Comprendo, ¿Por cierto que son todas estas cosas?
—Ah son tesoros y reliquias que papá guardaba, algunas del imperio como la brujula o la bolsa, otros como el libro y el reloj de arena son de acá Simul. Si gustas puedo explicarte todos.
—Me gustarĂa —Dijo Okaya mientras tomaba con gentileza el libro —Ah cierto, ÂżNo hay problema si dejo algo aquĂ? Es una vieja reliquia familiar.
—Claro claro.
Okaya fue a su habitaciĂłn, de la cual tenia algo en su mano que al regresar, se lo mostrĂł a Zoey.
Se trataba de una pequeñas estatua de oro, la cual era una serpiente rodeando una varilla que no estaba.
—Wow, se parece al sĂmbolo ese de los hospitales.
—¿El bastón de Asclepio? Sep, es algo de mi familia.
—Ah, ÂżAsclepio? He oĂdo de Ă©l, aunque al parecer muriĂł mucho antes de que crearan a papá.
—Sep, dicen que mi linaje viene directamente de él pero bueno, hasta ciudad Biringan tiene sus leyendas y mitos, asà que solo la tengo como reliquia.
Dicho esto, Okaya le acerco la estatua a Zoey quien la tomĂł con cuidado usando ambas manos.
—¿Segura que no es más que solo una estatua?
—Sep, igual creo es obvio que aunque no tenga poderes es valiosa.
—Eso no lo niego—respondió Zoey —¿No tienes problemas si la llevo con un amigo?.
—No la vendas sin mi permiso, no quiero pasar eso otra vez.
—Claro que no Okaya, es alguien de confianza y solo es para una pequeña revisión.
—Esta bien, ¿Es alguien que sabe de oro y joyas?
—Nope, es Nicolás, creo lo recuerdas —Respondió Zoey mientras caminaba a la puerta del frente.
—Ah el altote —dijo Okaya —Espera, ¿Vas a ir a esta hora?.
—Michi me puede llevar allá, no te preocupes.
Dicho esto y obteniendo la aprobaciĂłn de Okaya, Zoey se dirigiĂł a casa de Michelle donde subiĂł hasta la ventana del cuarto de su amiga.
Michelle estaba encerrada leyendo hasta que oyĂł los golpes en el cristal, reconociendo al instante quien se trataba y, con alegrĂa, abriĂł la ventana para dejar entrar a Zoey y abrazarla.
—¿Hoy vamos a pasar la noche juntas? —Preguntó Michelle.
—Claro que sĂ, pero primero necesito que me ayudes en algo —RespondiĂł Zoey —¿No hay problema si vamos a molestar a Nico? Necesito que me ayude en algo un poco importante.
—¿A que te refieres con importante?
Zoey respondió mostrandole la estatua, dejando maravillada a Michelle. Le explico lo que significaba y el porque necesitaba ir allá, convenciendo sin mucho problema a su amiga.
Michelle acabo tomando la mano de Zoey y tras un segundo que el cuarto se volviĂł difuso, habĂan sido transportadas a la sala de la mansiĂłn.
Caminaban con cuidado, sin querer hacer mucho ruido en el piso crujiente de madera, notando como en la biblioteca habĂa luz, suponiendo por lĂłgica que estaba quien buscaban.
No fueron recibidas con lo que querĂan pues el lugar estaba completamente vacĂo. Ambas pensaron en buscar entre los estantes al chico hasta que lo oyeron salir de la cocina.
—... ¿Qué hacen aquà a estas horas? —preguntó el chico vestido con pijama.
—Pues, venimos porque necesito que me ayudes en algo —respondió Zoey, mostrándole la estatua.
—¿No crees que era mejor preguntarme sobre sus quilates mañana? No creo sea algo de urgencia.
—No hablo del oro, hablo de lo que es. Es de la familia de Okaya y supuestamente era de Ascleplio.
—¿Ascleplio? ¿Te refieres al dios de la medicina?
—Sep, o al menos eso creo.
Nicolás suspiro y se acercĂł a uno de los estantes llenos de informaciĂłn del Imperio Dorado. Zoey y Michelle lo seguĂan curiosas.
—Solo conozco la historia que los humanos le inventaron a Ascleplio, mas no su vida real en el imperio, pero supongo que es algo parecido —Dijo el chico mientras buscaba libros— Creo él vivió en la era de la expansión, antes de que Shiva naciera.
TomĂł un libro sobre esa era. TenĂa un aspecto extraño y metálico, y al abrirlo, las letras originarias del Imperio se tradujeron por si mismas al inglĂ©s, el idioma natal de Nicolás.
—Pues creo no cambia mucho el mito con la realidad, y al parecer fue ejecutado por descubrir cosas que no le convenĂan al imperio, en especĂfico el arte de revivir a los muertos.
—¿Qué? ¿Eso es real? —preguntó Zoey.
—No estoy seguro si lo logró o no, eso es lo que dice acá —Respondió Nicolás, cerrando el libro —Supongo entonces quieren que investigue si ests estatua tiene que ver con él, ¿No?
Ambas ascintieron con la cabeza alegres, se notaba una ola de ideas y pensamientos dentro de la cabeza de Zoey.
—Bueno, desde el inicio y por lógica, esto de ve erosionado pero no lo suficiente para ser tan antiguo, aunque si oro del Olimpo puede que no importe, el problema es que no tengo la forma de averiguar si es terrestre o del Olimpo.
—¿Y no sabes si tiene energĂa divina?.
—Tampoco puedo probarlo, los objetos divinos son como un candado. Solo se activan con la persona adecuada, y si lo que cuentan es real, entonces solo Okaya puede usarla.
—Pero ella desconfĂa y cree que solo es una reliquia.
—Ahà esta la respuesta, Okaya viene de ciudad Biringan. Y si nadie ahà sospecho nada, yo tampoco puedo sacarle algo.
Zoey se quedo en silencio mientras miraba la estatua en su mano y observó un par de perlas pequeñas y moradas en sus ojos.
—Entiendo... ¿Pero crees que al menos esto tenga funciones curativas?
—Pues serĂa lo mĂnimo, igualmente no creo que lo haga tan especial.
—Voy a intentar algo, ¿No te molesta que me haga una pequeña herida?
—Depende de a qué te refieras con pequeña.
La chica levantó su mano y de la sombra, un fino cilindro negro se disparó hacia ella y atravesó su palma, haciéndola quejarse del dolor mientras al instante empezó a sangrar.
Michelle entro en pánico y corriĂł a buscar toallas mientras Nicolás no entendĂa lo que pasaba.
Zoey se quedĂł observando la estatua esperando que hiciera algo, mas no hubo ninguna respuesta o reacciĂłn.
Michelle le consiguiĂł unas vendas y cubriĂł su mano con cuidado, Zoey sentĂa algo de decepciĂłn, sabiendo que no podĂa hacer gran cosa con la estatua.
—¡Melian quiere que Nico tonto la deje dormir! —se oyó un potente grito en lo profundo de la mansión.
—... Creo ya deben irse —Dijo Nicolas apenado.
La sonrisa de Zoey se desvaneciĂł tras todo lo que Nicolás menciono, creĂa que la nueva meta para si misma no podĂa llegar a nada, la cual era traer de regreso a su padre.
—Entiendo, gracias Nico, y lamentamos molestar.
—No te preocupes, enserio hubiera querido ayudarlas en esto.
—¡Michelle y Zoey tontas! ¡Nico no sabe nada! —regresaron los gritos de la chica. —¡Melian es inteligente y sabe que Emily y el caballo también lo son!
—... Gregory, ¡eso es! —dijo Michelle alegre mientras tomaba la mano de Zoey —¡Gracias Melian, iremos con ellos!
No tardaron en regresar a la habitaciĂłn de Michelle y ambas tomaron asiento en la cama.
—¿Que tiene que ver Gregory con esto? —preguntó Zoey —Y no se, desde que pasó aquello cuando papá murió, no me siento muy cómoda junto a Emily.
—Entiendo eso, pero se que si alguien realmente nos puede ayudar con esto es Gregory. Mamá Mel decĂa que era un vidente o algo asĂ, quĂ© por eso ayudaba tanto a Emily.
—¿Entonces el puede resolvernos todo sobre Ascleplio?
—¡Claro! —Respondió la chica sonriente.
Ambas de abrazaron con nueva alegrĂa y pudieron pasar otra vez una noche alegre como tenĂan planeado. Sin embargo tras volver a ver la estatua, Zoey recordĂł algo.
—Solo déjame volver un momento a casa, debo regresar esto —dijo ella tomando la serpiente.
Michelle asintiĂł y vio como su amiga salĂa de la ventana.
Al regresar a casa, Zoey notĂł como ya todo estaba apagado y los presentes dormidos. Ella caminĂł al estudio con cuidado de no despertar ni a Okaya ni a los bebĂ©s pero cuando se acercaba al cuarto donde la mujer dormĂa, notĂł que la estatua empezĂł a brillar con un tono azul. Se sorprendiĂł con esto pero preferĂa no hacer ningĂşn escándalo asĂ que rápidamente la colocĂł en su sitio pero al hacerlo, notĂł que la herida en su mano se habĂa curado.
Ella calculaba quĂ© su herida durarĂa un par de horas en recuperarse, pero esta vez solo fueron unos minutos.

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CapĂtulo #16
El sol de la mañana
Pasaron dĂas extraños pero tranquilos. Las reconstrucciones a la ciudad se llevaban a cabo con velocidad a costa de todo lo que se ponga en frente. En los suburbios sin embargo, todo estaba con normalidad y en las praderas, se encargaban de aprovechar la naturaleza y el clima para impulsar los nuevos cambios a la metrĂłpolis. Se capturaban los rayos de las tormentas en recipientes transparentes que alimentarian la poderosa maquinaria. Las corrientes de viento rozando las colinas cubiertas por atardeceres multicolores. Se respirana un nuevo futuro, uno que traerĂa muchos cambios, ya sean positivos como negativos.
Evy estaba acompañada en la cocina por Michelle, quienes preparaban un pequeño pero satisfactorio almuerzo. A pesar de la desgracia que la familia aĂşn sentĂa dolor, el estar más unidas quĂ© nunca las hacĂa sentir que todo iba a salir bien, y más ahora que la familia se hacĂa más grande. Los bebĂ©s seguĂan a cargo de Zoey, quien jugaba con ellos teniendo una leve sonrisa y les ayudaba a dar sus primeros pasos. Okaya no estaba ya en la casa pero no habĂa vuelto a su tierra, si no a arreglar algo que estaba afectando a la familia a la que ella reciĂ©n habĂa empezado a ser parte.
Una vez la comida estaba lista, todos fueron al comedor incluyendo los gemelos que Zoey puso en sillas para bebĂ©s, pues querĂa que todos empezaran a comer juntos incluyendo los nuevos.
—Oigan por cierto, ÂżDonde está Melian? —preguntĂł Zoey —querĂa que se sentara junto a Marco y Alyssa.
—Esta con Nicolas y sus amigos —respondió Evy.
—Hm, lastima.
—Sep, ella dijo que fue no porque querĂa, si no para evitar que Nico llorara, bueno si ella lo dice debe ser por algo.
Tal como dijo Evy, en la mansiĂłn, Melian acompañaba al grupo de amigos quienes reparaban el desastre de los dĂas anteriores.
Para casi todos los presentes, ahora era su hogar aunque posiblemente no serĂa permanente por la naturaleza nĂłmada de la mayorĂa. Aun asĂ no querĂan desperdiciar ni un solo segundo de comodidad y tranquilidad en la mansiĂłn.
En el centro del salĂłn, tomando el protagonismo en todo el espacio, colgaron un gran retrato de Juliette, a quien los presentes le debĂan casi todo. Los Ăşnicos dos que no estaban ayudando eran Ritek y Melian, estando la rata encerrada en su habitaciĂłn haciendo lo que los demás creĂan era rezar con desespero, mientras que la chica se dedicaba a hacer la bebida para la tarde.
—¡Melian ya calentó el agua! ¡Vengan o Melian no les dará té a nadie excepto a Melian!
No dudaron en acompañar a la chica con el descanso. Ritek por su parte fue sacado a la fuerza de su habitación por Hansol, llevándolo con el resto.
Nicolás fue el Ăşnico que no se quedĂł a comer con el resto, avisĂł que debĂa retirarse y dejando la comida a medias, saliĂł al cobertizo de la casa a observar el jardĂn.
Los presentes no quisieron molestarlo asĂ que siguieron en lo suyo, a excepciĂłn de Melian, quien fue de prisa a con el chico.
—Melian golpeara a Nico por no tomar su té.
—Lo lamento Melian, solo tuve que venir aquà a hacer algo, pero si me gustó el-
No pudo terminar la oraciĂłn cuando recibiĂł un fuerte golpe en el hombro de la chica.
—Melian no es mentirosa, Nico sĂ.
—Ahg... Bueno me lo merezco.
—Por eso Melian te golpeó.
—Seh, gracias por eso... Sinceramente es que Ăşltimamente tengo mucho en la cabeza la verdad, han sido dĂas donde ha pasado de todo, mamá, Emily, la caja, todo... Y creo hay algo que debo decirte.
—A Melian no le interesa.
—Creo si puede hacerlo si lo oyes, es más que todo que pues... Creo todo este tiempo si nos comportabamos inconscientemente como lo que realmente somos, hermanos.
—Nico es tonto, Melian ya lo sabĂa.
Nicolás se sorprendió por esa respuesta y la volvió a ver mientras ella sacaba un dulce de su bolsillo y se lo daba al chico, quien lo aceptó guardandolo.
—¿Asi qué lo sabias? Eh... ¿Cómo lo supiste?.
—Melian vio que era obvio, es que Nico es muy tonto.
—... Tienes razón Melian, soy un tonto —respondió Nicolás, abrazando sus rodillas.
No tardo en sentir a la chica abrazandolo por la espalda, a lo que por respuesta, Ă©l sacĂł el dulce y empezĂł a comerlo mientras ambos miraban el jardĂn en silencio.
—De todas formas Melian te va a golpear por no comer las galletas.
Hacia varios kilĂłmetros del abrazo, en el centro de la ciudad, rodeado de las grandes torres de metal, concreto y cristal que llenaban la localidad, estaba el gran hospital psiquiátrico de Simul. En el mismo, habĂan tres amigas en un ascendor, ninguna con una expresiĂłn que dijera felicidad, eran Sati, Sick y Mary. Ellas estaba paradas de pie viendo a la puerta, siendo Sati la erguida recta, con una prĂłtesis metálica colgando en un soporte de brazo y un parche negro que combinaba con su cabello. Sick teniasus brazos cruzados y uno de sus labios plegados al lado, inflando su mejilla, mientras Mary oĂa mĂşsica en sus audĂfonos, tarareando una canciĂłn de sus favoritas, Bruise Violet de Babes In Toyland.
El silencio de la pareja era muy marcado a diferencia del tarareo de su amiga. Sick volviĂł a ver la pantalla con el piso actual solo para darse cuenta que les tomarĂa un par de minutos llegar a su destino por lo cual, aprovechĂł para hablarle a Sati.
—Esto es una mala idea, pero una promesa es una promesa.
—¿Me puedes repetir cual era la promesa?.
Sick señaló con la mirada a Mary, asà que Sati le preguntó a ella.
Mary no respondĂa estando distraĂda, asĂ que Sati le quitĂł un auricular.
—¿Porqué vinimos aqu�
— Hm... Primero que todo, me vuelves a quitar un audĂfono y te asesino, a la prĂłxima solo tĂłcame un hombro—le respondiĂł Mary— segundo que todo, ÂżQue hacemos aquĂ? Ya te expliquĂ© todo, solo entras a la sala, la saludas, le das un beso en la mejilla o lo que tu quieras y ya. Recuerda que está desesperada por verte y quedĂł muy mal de la cabeza. Tercero que todo... ÂżPorque usas un soporte en la prĂłtesis?
—Porque está apagada, aún no me acostumbro a esta cosa.
—¿Tienes que tenerla apagada siempre?
—Zurkov me diseñó esta prótesis especialmente para mi, si se enciende sin yo poder manipularla , será como una parte de mi sin control.
—¿Y? Quiero verla en acción.
—No, no quiero que pase otro desastre como la última vez —respondió Sick.
—Ya la oĂste —respondiĂł Sati.
—Vamos, quiero ver como funciona ese, se te ve demasiado Ă©pico para que lo dejes asà —decĂa Mary.
Las esposas se vieron mutuamente y suspiraron al mismo tiempo. Sick se desvaneciĂł para estar a salvo en la cabeza de su amada y esta sacĂł la prĂłtesis del soporte.
Mary espaba ver con ansias como funcionaba hasta que Sati encendió un interruptor en su hombro, empezando el brazo a moverse sin control y soltar pequeñas llamas de su mano. La mapacha no tardo en cubrirse tras Sati escondiendo su cola tras sus piernas y tras solo unos cuantos segundos, la prótesis fue apagada.
—¿Ves? Me falta aĂşn acostumbrarme —decĂa Sati mientras volvĂa a guardar su prĂłtesis.
—... Sep, mejor asà —respondió la mapacha mientras regresaba a su lugar y luego Sick reapareció en donde estaba, dándole un leve codazo a su amiga.
Las puertas se abrieron frente a ellas solo para mostrarles el pasillo donde ahora se oĂan susurros metálicos, sonidos de succiĂłn pesada, incluso gritos con un eco infinito. Sati trago saliva al oĂr todo lo que les esperaba, mientras que Sick trataba de mantenerse firme y Mary las tomĂł de la blusa, jalandolas para empezar a caminar.
El recorrido estaba formado por paredes con más puertas que ahora estaban emparedadas, mientras que el resto estaban con rejas metálicas. La pareja actuaba con preocupaciĂłn y luego pasĂł su mirada a Mary, quien parecĂa no inmutarse por todo lo que las rodeaba.
—¿Seguras seguras que esto es necesario? Digo... Se que lo que le pasó a Sandra fue excesivo pero, no me siento cómoda pues ya saben, luego de lo que me hizo.
—Sati, te poseyo el tipo más aterrador de la historia y perdiste medio cuerpo, no te hagas la que no puede con una visita a los enfermos mentales —le respondió Mary.
Las esperaba una enfermara de cuerpo esbelto y robusto, con una especie de exoesqueleto bronce sobre su piel.
—Bien, supongo ustedes deben ser la visita, ¿Me permiten sus nombres?
—Somos Sati, Sick y yo soy Mary, un placer.
—¿Sati eh? ÂżNo eres la que habĂa-
—No, eso fue otra persona, ya todo quedó aclarado y hubo justicia por mano propia, asà que no me levantes nada.
La enfermera les puso mala cara pero no quiso causar más problemas, asà que dejo que Sati y Sick entraran al cuarto de Sandra.
Ya no era una habitaciĂłn acolchada, en su lugar habĂa una cama cĂłmoda, un baño propio y un escritorio donde la chica estaba dibujando sobre un cuaderno, una versiĂłn no muy apta de Sati.
El verse retratada asĂ trajo incomodidad a la chica y a su esposa, pero es esta Ăşltima quien querĂa cambiar el ambiente.
—Ehm, hola Sandra.
La chica saltó de su escritorio hacia el par, cayendo sobre los pies de la más alta besandolos y emitiendo sonidos de felicidad.
—¡Sati! ¡Sati estas aquĂ! ¡Hueles tan bien!
—Pues yo también te extrañe Sandra je, supongo estas bien.
—¿Sandra? Yo ya no soy ella, ya no más, mi diosa ha vuelto, ahora soy una ángel, me llamo Alicia, me convertiste en Alicia.
La chica miraba hacia arriba con una gran sonrisa, siguiendo besando los tobillos de Sati quien se aferraba a Sick.
—Pues que bueno que estés bien Alicia, pero creo ya debemos irnos —dijo Sick.
—¿Por que? ÂżNo quieren oĂr todo lo que debo hacer a mi diosa?
Afuera de la habitaciĂłn, Mary cierra la compuerta tal como la Ăşltima vez, recibiendo el debido reclamo de la enfermara.
—¿Qué crees que estas haciendo? Debo vigilar lo que ustedes le hagan a la paciente.
—Bien, esto será como la última vez —Se dijo Mary a si misma, lanzandose a besar a la enfermera, pero esta la apartó con un fuerte empujón.
Mientras Sati y Sick intentaban argumentar con Alicia el que debĂan irse, esta empezĂł a soltar arcadas y de su boca, salĂa una mano pálida llena de baba que asustĂł a las presentes. Ninguna sabĂa que estaba pasando hasta que oyeron unos golpes afuera y de repente un estruendo.
Mary atravesĂł la pared cayendo inconsciente al suelo mientras la enfermera amenazaba con sus puños a las otras dos. Sick volviĂł a la mente de Sati mientras ella cargĂł a Mary, corriendo a toda prisa huyendo de la enfermera que no pudo llegar a tiempo al ascendor el cual descendiĂł con el trĂo de amigas a salvo.
Sandra quedo sola y se trago la mano, terminando con una amplia sonrisa y volviĂł al escritorio a dibujar.
—¡Ah! ¡Sati me recuerda! ¡Oyeron todos! ¡Sati me ama!
En un edificio modesto en el centro de la ciudad, un chico de tĂşnica abrĂa la puerta y entro a su trabajo en uno de los periĂłdicos más importantes. Algo que le extrañó fue ver a un compañero salir más temprano que el resto asĂ que lo detuvo.
—¿Tobias a donde vas?.
—Renuncie Maka, eso pasó.
El resto de la oficina se quedaron viendo al par con sorpresa y extrañes.
—¿Qué? ¿Porqué? Estabas siendo de los mejores acá, tenias un gran futuro.
—No es culpa de nadie acá, no sean metiches —les gritó Tobias al resto y luego hablo en voz baja a Maka—simplemente ahora tengo algo más importante en mente.
—¿Te ofrecieron trabajo en otro periódico?
—No, ya no volveré a ser fotógrafo. Voy a buscar a mi madre, la real.
—Ah, ya supiste.
—Por favor, yo siempre supe que Sati era mi madrastra malvada, el problema es que Yamileth tampoco es mi madre. Y realmente no se de donde vengo ahora, por eso quiero dedicarme a investigar.
—¿En el registro no hay nada?.
—No, ni siquiera se si salà de un orfanato o de tráfico de humanos.
—¿Y si le preguntas a Sati? Digo, es la persona que más te puede ayudar.
Tras oĂr la propuesta, Tobias se destrego la mano por la cara, empezĂł a caminar hacia afuera del local no sin antes recibir otro llamado de Malak.
—No creo sea lo más inteligente renunciar Tobias, cualquier cosa te daremos vacaciones.
—Si sĂ, aunque no se cuando me van a dar ganas de hablarle a Sati, igual gracias —concluyĂł el pelirrosa, saliendo en la puerta principal a la calle.
En el cabaret, Amy terminaba de acomodar papeles y sus Ăştiles en el escritorio. Esperaba que fuera un dĂa muy cansado siendo esa noche la reapertura asĂ que no querĂa ningĂşn inconveniente. Lastimosamente todo se fue abajo para ella cuando, como una feroz ráfaga, Sati entrĂł volando por la entrada junto a Mary y Sick, tirando todo lo que la chica habĂa ordenado al suelo.
Una explosión de estrés llego a Amy, su piel empezó a soltar vapor multicolor aunque por mero compromiso revisó a las chicas.
Mary se bajĂł de Sati tronando su espalda y saludando a Amy felizmente como si nada hubiera pasado.
—Mi escritorio, Mary tiraste mi escritorio.
—Yo la ayudo, no se preocupen—Dijo Sick.
Sati y Mary caminaron reteocedieron lentamente y empezaron a caminar viendo el lugar y al personal trabajando.
—Definitivamente ahora esta más grande, casi parece teatro.
—Mi sueño era tener uno, Sati, pero obvio a este paĂs le falta cultura asĂ que nadie querrĂa ver algo de buen arte. Menos mal tengo un convenio con Jane para que me preste sus chicas.
—¿Y ya casi llegan?
—No, llegarán en la tarde noche. Me falta dejar listo los vestidores.
Ambas llegaron a la sal principal y se sentaron sobre el escenario vacĂo.
—¿Entonces ya sabes que obra presentar hoy?
—Obviamente, es una nueva que logre terminar el guiĂłn a tiempo, incluso con todo lo que pasĂł no debĂa distraerme.
—Ahh sĂ, de hecho si has llevado bien todo lo que pasĂł, yo aun me siento rara.
—A mi solo me trajeron a mi madre bruja, a ti te quitaron un cuarto de tu cuerpo, obvio estas peor que yo.
—Bueno bueno, tienes razón... ¿Sabes si Emily y...? ¿Cómo se llama el chico?
—¿Gregory?
—Ah sĂ, ÂżSabes si ella y Gregory van a venir?
—Nope, el cabaret nunca fue lo suyo y sinceramente, no quiero presionarla.
—Pero es la noche de tu vida, ¿No puede hacer el esfuerzo en venir?
—Nah no te preocupes, fui yo quien le recomendé quedarse en su cabaña esta noche, ellos dos necesitan tiempo a solas.
—... ¿Acaso crees que...?
—No me importa, no creas que deberĂa importarme y mucho menos a ti, asĂ que silencio.
—Hmm bueno, ¿Pero no te da curiosidad saber que hacen ellos dos luego de todo lo que pasaron?
—Lo más probable es que estén descansando, eso es lo que merecen.
Las horas avanzaban y la noche se puso. Un cielo estrellado cubrĂa el azulado bosque. La cabaña era la Ăşnica fuente de luz y su reflejo junto al de la luna adornaban el lago.
La chimenea estaba en su máximo de leña, qué era consumida con furia por las llamas. Una tetera estaba al borde de hervir y fue levantada por Emily, usándola para preparar un par de tazas de agua dulce, quedándose él una y llevando otra al cobertizo donde Gregory estaba sentado en una mecedora, intentando tocar la guitarra que una vez fue de Quidel.
—No creo sea buena noche para tener el estĂłmago frĂo —dijo Gregory, recibiendo la taza.
—¿No querĂas desaprovechar que ahora podamos tomar juntos, verdad? —respondiĂł Emily, sonriendo y bebiendo un poco —No te culpo, si sabe bastante bien.
La chica se sentó en la otra mecedora observando el lago con él.
—Es raro volver a la normalidad, hasta me olvidaba que asà era como realmente yo.
—Sinceramente lo entiendo, pero es lindo verte asĂ, sonreĂr.
Ambas se miraron un momento compartiendo sus sonrisas. Sin decirse ninguna palabra, ambos tomaron sus manos mientras veĂan la lluvia empezar a caer.
Gregory la recibiĂł con una risa, pues habĂa sido la primera lluvia en mucho tiempo que no pudo predecir pues, al poco tiempo de recuperar su cuerpo, le pidiĂł al Tetragamaton no tener más su ojo de Dios. Esto porque ya no querĂa saber sobre el futuro, si no vivirlo como este llegara.
—Por cierto, ¿Como te va con la guitarra?
—Sigue siendo algo incomoda sinceramente, me duelen los dedos pero al menos me salen unos cuantos acordes.
—Supuse que ya los conocĂas todos.
—Algo asĂ, el problema es que mis manos aĂşn no lo hacen.
—No te presiones a tocar guitarra Gregory, por mi no hay problema.
—No te preocupes, esto es exactamente lo que quiero, aprender algo por mi mismo. Si voy a rendirme con esto o me hago bueno son cosas que yo mismo me encargaré de descubrir.
—Solo no te mortifiques por nada, tienes a alguien que te ayude en todo lo que necesites.
Dicho esto, Gregory le ofreciĂł la guitarra a Emily quien empezĂł a tocar una de las canciones que su padre le habĂa enseñado cuando era niña.
Ella la cantaba con dulzura mientras Gregory intentaba tararear la melodĂa. Esta era la libertad quĂ© ellos siempre buscaron, y no importaba si iba a durar solo un dĂa o mil años, todo lo que ellos pasaron al fin habĂa valido la pena.
CapĂtulo #15
Un beso y una flor
Eran las horas de la madrugada mientras Emily y Ritek estaban sentados en el cobertizo de la cabaña. Nicolás y Jeremy tiraban piedras al rĂo con la hipĂłtesis de que estas desaparezcan, solo para que al asomarse bajo el agua verlas caer sin problema alguno.
Tobias y Hansol preparaban armas en el establo de Tobias, pensando en si las irĂan a necesitar del otro lado. Todo eso mientras Ritek comĂa una manzana sucia.
—Y entonces, ¿Cuando entraremos?.
—No tengo idea si te soy sincera —respondiĂł Emily mientras sostenĂa en su mano la caja.
—¿Esa es la caja? —preguntó Ritek arrimandose bastante a ella —Esas cerraduras son las más extrañas que he visto, nunca he visto que algo necesite seis llaves para abrirse.
—Eso es porque se supone no deberĂa ser abierta.
—¿Y porque simplemente no te la dejas y no entras ah� Se supone que sin la caja no pasará nada.
—Porque tiene a mis dos mejores amigos cautivos, y se que si no entro ambos morirán.
—Ah, comprendo comprendo comprendo... ÂżY como te dijo Gregory quĂ© podĂas entrar?
—Me dijo que tenia la puerta abierta cuando quisiera. Espero sea solo entrar al agua como él lo hizo.
—Entonces vayamos.
Emily seguĂa fija en la caja distraĂda, pero volviĂł a la normalidad cuando Ritek tocĂł su hombro.
—¿Tienes miedo de entrar?
—La verdad es que un poco, no se si los pueda salvar si entro, ni tampoco se si voy a terminar condenando la existencia... Ah Gregory, tenias que irte justo ahora cuando más te necesito.
—¿Y si solo te avientas sin pensarlo?
—¿A que te refieres?
Ritek se levantĂł y corriĂł a toda prisa al lago, saltando en Ă©l y empapando a Jeremy y Nicolás. Tras unos segundos la rata saliĂł arrastrandose y temblando, enojando a los chicos que no sabĂan porque lo hizo.
Emily se levantĂł lentamente y, dejando de prestar atenciĂłn alrededor, corriĂł igualmente hasta el lago y se lanzĂł. Una vez bjao el agua, notĂł la ausencia de las algas tĂpicas y empezĂł a nadar a la orilla. Sus manos se postraron en cĂ©sped morado y arriba de ella habĂa verde oscuro.
En la lejanĂa habĂan relámpagos quĂ© energĂa de atrás de una colina y pequeños temblores. Emily saliĂł del agua aunque dejĂł su mano metida en el agua, dándoles a los chicos la señal de que ya podĂan entrar.
Ellos observaron la mano de Emily sobresalir del lago, pero al mirar bajo el agua, ella no estaba.
Ritek volviĂł a saltar al agua y esta vez logrĂł salir del lado de Emily quien le ayudo a salir a la orilla. Le siguieron Jeremy y los restantes se quedaron a pasar las cajas con armas, entre las que estaban Juez y Testigo.
Tras un rato, todos estaban del otro lado. La mayorĂa estaban impactados por el paisaje Ăşnico a excepciĂłn de Emily y Tobias, quien solo querĂa llegar rápido a donde debĂan. Bajaron la colina donde no tardĂł en asomarse el palacio de Hornos, del cual salĂan los rayos. Ritek estaba más que fascinado y querĂa correr hasta que Hansol lo jalĂł de la camisa.
—No todos podemos entrar, se que será peor si Nightmare se entera que los traigo conmigo —Les dijo Emily— Pero creo se cómo es ese lugar, he estado ahà hace mucho tiempo y si no ha cambiado mucho, hay túneles donde pueden entrar.
—Y ahà se supone está Mary, ¿Verdad? —preguntó Tobias.
—Espero que sĂ, supongo debe seguir viva, asĂ que háganlo con la mayor cautela posible.
Tobias coopero con Emily y se encargó de guiar a sus compañeros a los túneles. Al quedarse sola, ella empezó a caminar despacio hacia la entrada del palacio de Hornos, sosteniendo en sus manos la caja.
La chica observaba su alrededor lleno de tuberĂas oxidadas. CaĂan goteras de aceite y era rodeada por disparos de vapor. Sus pasos en la plataforma mecánica creaban un eco que se esparcia por toda la maquina negra. Bajaba unas escaleras de espiral y empezĂł a oĂr unos quejidos que conocĂa. Nightmare estaba cerca asĂ que apuro su caminar.
Ella no tardó en observar una gran plataforma llena de paredes con controles, consolas, palancas y botones. De espaldas estaba Nightmare, cubierto de su propia sangre. Él volvió a ver a Emily y sonrió ampliamente.
—Emily, por fin volviste, volvimos a estar los tres juntos.
Unas gotas cayeron sobre la chica, quien volteĂł hacia arriba solo para ver a Gregory encadenado de cabeza, con el metal incrustado en su cuerpo y desangrandose.
—Gregory... Por favor bajalo.
—Él no quiso ayudarme, querĂa evitar nuestra libertad Emily. No hagas lo mismo que Ă©l, te lo suplico.
—Esto no tiene que ser asà Christopher, por favor deja todo esto de lado, no sabes lo que estas haciendo
—¡Tú no sabes lo que vamos a ganar! ¡Vamos a ser libres Emily! ¡Libres de todo, de la esclavitud, de los controles, de este mundo de letras! ¡Seremos reales! ¿Porqué no quieren lo que es lo mejor para nosotros?
Emily no sabia como reaccionar al chico, seguĂa preocupada por Gregory pero ahora sabĂa que Christopher necesitaba tambiĂ©n ayuda, asĂ que decidiĂł no ser hostil al menos por ahora.
—Esta bien Christopher, pero baja a Gregory por favor.
Tras la gran maquinaria, los chicos estaban atravesando un tĂşnel quĂ© los llevaba al interior de la máquina negra. Algo que los alertĂł fue que el pelaje de los peludos soltaba pequeños rayos de estática. Ritek no se sentĂa seguro y estaba dispuesto a escapar, pero Hansol lo subiĂł a su hombro y lo llevĂł cargando.
Nicolás los guiaba al frente y sintiĂł su ropa aligerarse, mirando a su alrededor como tornillos y piedras pequeñas se elevaban en altura a medida que más se acercaban al final. Él les hizo una señal para detenerse y empezĂł a avanzar con cuidado. Cada paso se sentĂa más ligero hasta que empezĂł a levitar Ă©l tambiĂ©n.
Su fascinaciĂłn se convirtiĂł en preocupaciĂłn a medida que sentĂa que no simplemente levitaba, si no que era jalado por algo. Jeremy corriĂł hacia Ă©l y saltĂł para intentar bajarlo pero tambiĂ©n fue atrapado.
Hansol corrió para alcanzarlos aún con Ritek, mientras que Tobias empezó fue el último en arrojarse aunque pegándose a la pared para que la fricción lo mantuviera seguro.
Nicolás no tardo en chocar con una superficie metálica. Jeremy logró aterrizar de pie mientras que Hansol cayó de espalda al igual que Ritek. Tobias por otra parte se estaba aferrando a una escalera con la que los alcanzó y se dejó atraer por la fuerza cayendo seguro. No tardaron en notar que se trataba de una gran esfera metálica con un solo cristal grueso, que dejaba ver en su interior un sarcófago metálico rodeado de humo morado. Supieron que era ahà donde estaba Mary.
—¿Qué están haciendo con ella? —pregunto Jeremy.
—La usan de baterĂa, o al menos eso supongo —respondiĂł Ritek.
—Osea la van a matar si no hacemos algo, hay que romper esta cosa a la de ya —respondió el conejo.
Ritek se arrastró al cristal para intentar golpearlo con sus puños pero no dejaba ningún rasguño, frustrandolo en poco tiempo. Ritek tomó un par de destornilladores del traje de su compañero e intentó buscar algún lugar donde empezar a desarmar
Nightmare jalĂł una palanca la cual hizo caer las cadenas y a Gregory, quien fue atrapado por Emily y ella empezĂł a revisar sus heridas.
—Gregory, ¿Estas bien? Por favor dime que no te hizo nada mortal.
—[Lo estoy Emily, solo necesito descansar]
La chica lo bajĂł con cuidado al suelo y se quedo apegada a Ă©l abrazandolo y susurrando a su oĂdo.
—¿Donde está Mary?
—[En el fondo de la máquina, ya la encontraron]
—Qué alivio....
—Emily, dame lo que trajiste por favor, ya la vi —dijo Nightmare mientras se acercaba a ellos dos.
—Por favor dime que no me arrepentirĂ© de esto —susurrĂł Emily al oĂdo de Gregory.
—[A este punto, creo ya ambos estaremos llenos de arrepentimiento pase lo que pase]
Emily suspiro y se levantĂł, ofreciendole a Nightmare la caja con una mano.
—Christopher, haz lo que tengas que hacer, pero recuerda que vas a asumir las consecuencias, aún si yo misma me encargue de eso.
Nightmare tomĂł la caja rápidamente y la abrazĂł riendo, su boca empezĂł a expulsar bastante humo morado mientras la piel de su boca se tornaba de ese mismo color. Se dio la vuelta para poner la caja sobre una consola, donde cayĂł un mecanismo que pondrĂa las llaves una por una.
—Yo.... Yo ya no soy Christopher, Emily. Ya no lo soy más.
Una por una, cada llave era girada dentro de la caja hasta que faltĂł una sola que Ă©l chico tenĂa en su mano y la metiĂł en la cerradura restante.
—Pero se que aĂşn asĂ le habrĂa gustado estar aquĂ.
Tras decir esto, girĂł la llave y la caja se abriĂł. Al instante salieron vientos huracanados y una esfera blanca cubriĂł la plaforma de Nightmare.
En el interior, lo Ăşnico que se veĂa la silueta de Nightmare, la cual era morada y estaba formada por una especie de humo con sus dos ojos negros. Emily estaba asustada de lo que pasaba y su confusiĂłn aumentĂł al ver a Gregory levantarse adolorido y caminar a la esfera, en donde su silueta negra ya no era la de un caballo, si no que volviĂł a su forma original con sus dos ojos blancos.
—Gregory... Dime que todo va a estar bien por favor.
Su amigo no respondió directamente, pero extendió su mano invitandola a entrar. Emily dio un par de pasos hacia atrás pero tras pensarlo unos segundos, decidió entrar junto a ellos, tomando su mano.
Su silueta no muy singular, sin embargo con Juez y Testigo aĂşn en su cintura, habĂa una extraña reacciĂłn con la esfera, creando algo de sombra que se extendĂa hacia afuera.
La chica no sabia que iba a pasar, pero sentĂa como Gregory apretaba su mano con fuerza, volviĂ©ndose a ver ambos mientras Nightmare se dirigĂa a una consola, apretando unos botones y de esa forma los vientos aumentaban y la gravedad afuera de la esfera desaparecĂa.
Los chicos aun asĂ seguĂan pegados al metal como si este tuviera su propio campo gravitacional e intentaban abrirla. Nicolás estaba optimista al lograr rayones y seguĂan intentando. Tobias por otra parte estaba atento a lo que pasaba arriba de ellos con la caja. No quiso desperdiciar más tiempo y tomĂł de las de arsenal de Hansol su vieja pistola de arpones. EmpujĂł a su amigo y disparĂł el arma a quemarropa, rompiendolo por fin pero lanzando rayos afuera, los cuales atraparon a Nicolás y lo llevaron adentro de la esfera.
Afuera, ellos entraron en pánico y no pudieron calmarse al ver como el propio cristal se reconstruyo solo dejando encerrados a Nicolás y Mary. Viendo que no tenĂa otra opciĂłn, el chico tomĂł el sarcĂłfago intentando abrirlo.
SintiĂł una mano en su hombro que lo asustĂł y al voltear, Rebecca lo tomĂł de los labios metiendo su mano hasta su garganta, apretando asĂ su corazĂłn.
—¿No ibas a tocar a mi hija? ÂżNo querĂas arrebatarmela?
Nicolás miraba con horror y dolor mientras los chicos apurados intentaban cargar de nuevo el arpon de Tobias pero la gravedad de la esfera se debilitaba, empezado ellos a ser empujados por las ventizcas.
Nicolás intentaba safarse de Rebecca pero esta estrujaba más su corazón.
—¿Hiciste llorar a tu mami? ¿Que te pasa Nico? ¿Porqué fuiste tan cruel con tu mami?
Nicolás la logrĂł empujar sacando su brazo de Ă©l y tosiendo violentamente. La mujer se lanzĂł contra Ă©l pegandolo contra el sarcĂłfago, el cual soltĂł grandes descargas elĂ©ctricas en Ă©l, poniendolo a gritar y retorcerse mientras Rebecca reĂa a carcajadas.
Los alrededores del palacio de Hornos eran destruidos por las ventizcas quĂ© barrĂan las propias colinas y corrompian la materia del lugar, habiendo cubos enteros quĂ© antes eran aire puro, los cuales caĂan al suelo siendo sĂłlidos o lĂquidos. En Simul, las ventiscas salĂan de los bosques hacia la metrĂłpolis, creando confusiĂłn y caos en la poblaciĂłn. SP desde su celda sentĂa como la energĂa alrededor suyo se corrompia, poniĂ©ndose a gritar mientras exigĂa su libertad.
En casa de Evy, estaba acompañada de Zoey, Michelle, Okaya, Melian y los bebĂ©s, todos sabiendo lo que estaba pasando sin una tranquilidad más que la de estar todos juntos. Era igual para Sati y Sick, las cuales en su casa estaban confinadas descansando de todo lo que les habĂa pasado.
Las fallas en la materia no tardaron en llegar a la ciudad, desfigurando edificios y convirtiendo nubes en toneladas de agua lĂquida quĂ© caĂan de golpe a las calles. Toda esa violencia se fue expandiendo por todo el cosmos alrededor del palacio de hornos, mientras que Simul sufrĂa una pequeña pizca de lo que pronto llegarĂa a su lado de la existencia.
Nicolás extendiĂł con dolor su mano hasta tomar el tobillo de Rebecca, quien empezĂł a gritar al sentir como era absorbida por el sarcĂłfago al tener al chico como conductor. Intento safarse pero Ă©l se ponĂa de pie lentamente y la agarrĂł de los hombros sin despegarse de la caja de metal.
—N-no... ¡No vuelvas a hablar de mi madre! —gritĂł Nicolás, observando como la mujer desaparecĂa y el sarcĂłfago se hinchaba. El metal explotĂł dejando expuesto su interior, en donde estaba Mary inconsciente. Los rayos empezaron a disminuir y consigo, la maquina habĂa perdido su baterĂa, empezando a perder el control.
Toda la estructura empezĂł a temblar violentamente, no tardaron en darse cuenta de que tambiĂ©n era el planeta. La esfera blanca se deformaba y se alejaba de Emily por poseer a Juez y Testigo y de vez en cuando dejaba ver que Gregory mantenĂa su forma original. El miedo se apoderĂł de todos los presentes, siendo que los chicos lograron romper de nuevo el cristal para sacar a Nicolás y a Mary, aunque no creĂan poder escapar a tiempo.
Nightmare se aferraba al panel de control mientras que lanzĂł rayos hacia Gregory manteniendolo quieto cuando Emily lo jalaba para huir.
—¡Christopher! ¡Debemos huir de aquĂ! —gritaba Gregory.
La chica y su amigo miraban inquietos al tercero que se mantenĂa pegado a la caja.
—La oigo... Se lo que quiere... Quiere cerrarse pero tiene hambre... Quiere comer algo —tras decir esto, Nightmare volteo a ambos y se lanzĂł contra Gregory tomándolo de la camisa y arrojandolo contra la caja, la cual empezĂł a jalar su silueta en su interior, haciĂ©ndolo gritar. Emily intentĂł quitar a Nightmare para sacar a su compañero pero las fuertes corrientes de aire la hacĂan retroceder.
No tenĂa muchas opciones ahora, volviĂł a ver su arma y no lo pensĂł dos veces para desembainar a Juez y Testigo, lanzando un azote rápido contra el aire el cual desintegrĂł la esfera y llenĂł todo el palacio de Hornos de potentes explosiones que derrumbaron la plataforma donde estaban.
Mientras los chicos corrĂan por el tĂşnel, este se cerrĂł por un gran pedazo de roca quĂ© emergio del suelo y las fuerzas invisibles los azotaron contra el techo con la suficiente fuerza para incrustarlos, siendo Mary la Ăşnica que quedĂł tirada en el suelo, inmutada por la caja.
Mientras el trĂo caĂa aferrados a la plataforma, Emily y Nightmare seguĂan peleando mientras este mantenĂa a Gregory pegado a la caja sin que este pudiera hacer mucho al respecto. No tardaron en caer sobre escombros y la esfera empezĂł a crecer sin control alrededor de ellos. Emily cayĂł de espaldas y observaba como su compañero era tragado. GritĂł su nombre pero ahora las corrientes la tenĂan inmĂłvil.
Nightmare reĂa tomando al chico hasta que algo lo jalo hacia atrás, arrojandolo al suelo y dejando a Gregory libre. El de ojos blancos cayĂł al suelo respirando agitadamente hasta que vio frente a Ă©l una pequeña silueta que los tres pudieron reconocer con asombro, era Christopher.
Las corrientes se detuvieron y Gregory pudo arrastrarse hasta Emily, quien estaba igual de atĂłnita.
—¿C-Christopher? —dijo Emily.
Nightmare se ponĂa de pie mientras que el niño se convirtiĂł en rayos quĂ© rodearon a la bestia y lo empujaron contra la caja, la cual los empezaba a absorber a ambos.
—¡Christopher! ¡¿Qué carajos haces?! —gritó Gregory intentando ponerse de pie.
Christopher se materializo en su cuerpo normal empujando a Nightmare contra la caja, volteando a verlos sonriente.
—Ustedes sigan sin mi, van a estar bien.
—¡No! ¡Christopher no lo hagas! —gritó Emily, quien vio como ellos dos eran absorbidos por completo por la caja.
Una vez la Ăşltima pizca de ambos desapareciĂł, la tapa se cerrĂł de golpe, causando un retumbo que empujĂł todo, desapareciendo la esfera y lanzĂł a Emily y Gregory lejos, estando ambos aferrados y ella pudiendo aterrizar con dificultad junto al chico.
La corriente se desvaneciĂł, haciendo que Nicolás, Tobias y compañĂa cayeran al suelo, quejándose todos del dolor. El de piel oscura vio a Mary en el suelo y corriĂł a cargarla.
—Ya acabó, vamonos de aquà rápido.
Los demás se estaban recuperando de la caĂda y comentaban con risas adoloridas que lo lograron. Tobias no compartiĂł el mismo entusiasmo y corriĂł a buscar la salida entre los escombros, siendo seguido al poco tiempo por el resto.
Emily se dejĂł caer sobre el morado prado aĂşn sujeta a Gregory, suspirando y con sus ojos cerrados.
—Christopher... Lo logramos...
Abrio sus ojos solo para ver a Gregory teniendo fallas en su cuerpo, teniendo distorsiones visibles mientras gritaba en silencio. Emily entró en pánico y lo cargó en sus brazos corriendo hacia la laguna, a la cual se arrojó y nado con más velocidad que nunca hasta el otro lado.
Salieron a Simul y la chica lo llevĂł al interior de la cabaña, acostandolo en el sofá sin tener una mĂnima idea de que era lo que estaba pasando. Buscaba agua y sus libros para intentar encontrar una guĂa mientras el chico continuaba en esas convulsiones inusuales.
No tardaron en salir los chicos del lago junto a Mary, viendo en la cabaña a Emily corriendo de un lado a otro, haciendo que se acercaran a revisar con confusión y miedo.
Nicolás acompañó a Emily a buscar una solución sin él tener tampoco idea alguna, todos rodeaban la entrada con preocupación a excepción de Tobias, quien se dio la vuelta mientras cargaba a Mary, pero su sorpresa fue grande cuando vio a alguien corriendo a cabaña.
Era un humano de mediana edad con uniforme sencillo de oficina, lentes y un portafolio, gritando que no le cerraran la puerta. Todos quedaron confusos al verlo entrar a la cabaña junto a Nicolás y Emily, sin saber siquiera que preguntar.
El sujeto vio a Gregory y suspiro abriendo su maleta sin dejar al resto ver su interior.
—Ahh estas bien, estas vivo amigo —dijo el hombre.
—¿Qué está haciendo aqu� ¿Quien es usted? —preguntó Emily, empuñando su arma en su cintura.
—Ahhh claro claro, que desconsiderado de mi parte no presentarme antes de llegar sĂ, es que me urgĂa un poco llegar con Gregory —Se levantĂł y cerrĂł su maleta mientras ajustaba su corbata —Soy un viejo amigo de Gregory que vino aquĂ apenas supo que estaba en problemas... Ah cierto los problemas.
Volteo hacia Gregory y puso su mano sobre su cabeza, haciendo que su cuerpo se estabilizara y quedara inmĂłvil e inconsciente, sorprendiendo a los presentes.
—Y listo, ahora es de esperar.
—Ya diganos quien putas es —exclamó Tobias, recibiendo al instante un zape de Nicolás.
—Gracias, me ahorraste corregirlo y bueno, decir quien soy es un poco complicado, tengo muchos nombres, algunos comunes, otros impronunciables, pero prefiero que ustedes me llamen Tetragamaton.
Nicolás y Emily quedaron en silencio y desconcertados, Tobias seguĂa serio mientras los demás no entendĂan quĂ© pasaba.
—¿QuiĂ©n? —preguntĂł Ritek, al que Tobias le susurrĂł algo al oĂdo, cambiando la expresiĂłn de la rata a una de miedo absoluto y se tirĂł de rodillas a los pies del hombre suplicando perdĂłn incontables veces.
Hansol cargó a su amigo en su hombro. Aún estaba confundido hasta que Tobias les susurro a él y a Jeremy, haciendo que ambos terminaran saliendo rápido de la cabaña, siendo seguidos lentamente por el humano quien aún cargaba a Mary.
Solo estaban Emily y Nicolás, los cuales no sabĂan que decirle al hombre que los acompañaba.
—Conocà a tu padre Emily, no te preocupes, me alegra que seas distinto a él —dijo Tetragamaton poniendo una mano sobre la cabeza de Gregory.
—¿Qué pasará con él? —preguntó Emily.
—Está en una lucha espiritual y mental, tomará tiempo pero es algo donde él está solo.
—¿Y no lo puede ayudar? —exclamó Nicolás.
—DesearĂa, pero no debo hacerlo, lo que pase con Ă©l es lo que Ă©l mismo se gane, pero ya no tendrá que sufrir.
Emily se sentĂł en el sillĂłn junto a Gregory, acariciando su mejilla.
—No te preocupes Emily, tu ya hiciste todo lo que debĂas, y lo hiciste bien —dijo el Tetragamaton mirando un reloj en su muñeca —Igualmente yo tengo otros asuntos.
Nicolás volteo a verlo pero ya no estaba con ellos, sintiendo su piel de gallina.
—Ehm... Emily... ¿No hay problema si me voy?... Creo necesito ir a procesar todo esto.
—No hay problema Nico, yo me encargo de Gregory.
Su amigo se fue de la cabaña, dejando solos a Emily y Gregory. Estando ella cuidandolo, se acercó a él y beso su frente mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y acabó abrazandolo con fuerza.
—Por favor Gregory... Por favor no me dejes...
Ella se quedó abrazandolo por horas esperando alguna respuesta, la cual llego cuando ella oyó unos débiles susurros.
—Emily....
Ella volviĂł a verlo ansiosa, empezando a Gregory a desperar con debilidad y abriendo sus blancos ojos que ya no tenĂan ninguna luz.
Ambos se vieron mutuamente y se sonrieron, dándose un fuerte abrazo qué duró por todo lo que ambos necesitaban sentirlo uno del otro.
Pasadas las horas, Mary estaba en su cama despertando, estaba rodeada de Sati, Sick y Tobias, quienes se aliviaron al verla en buen estado. Ella se mantenĂa seria y levantĂł una mano.
—Vodka —dijo la mapacha.
Los presentes no entendĂan a que se referĂa hasta que ella chasqueo los dedos y entonces Sati y Sick corrieron a traerle una botella, la cual ella se tomĂł por completo de un potente sorbo, a la sorpresa de los presentes.
—¿Entonces ya estas bien? —preguntĂł Sati tĂmida.
—... ¿Qué onda con tu brazo y ojo?
CapĂtulo #14
Paz antes de la tormenta
Un guardia hacia guardia afuera de una gran caja plástica. Los gruñidos e insultos no paraban de salir de la misma sin nadie que quisiera hacer caso a sus alaridos. Se trataba de la celda del sujeto eléctrico, completamente aislante y con él encadenado usando esposas especiales para dejarlo sin su electricidad.
El guardia recibiĂł la noticia de que el sujeto tendrĂa una visita. Le resultĂł extraño que alguien quisiera animarse a ver un terrorista salido de la nada, pero al ser Ăłrdenes superiores no pudo oponerse.
Todo tuvo sentido para él en el instante que vio que se trataba de la mayor de las primas Wolf, Emily. Caminaba sin escolta, sin protección y con una mirada decidida, dejando en claro al guarda qué todo iba a estar en control. Abrió con el debido cuidado la celda y dejó entrar a Emily a la misma, quien estuvo de pie frente al sujeto, notandose en su desfigurada cara una ira animal.
—No creas que estaré aquà por siempre, yo saldré, saldré y todos ustedes lo pagarán.
—Comprendo tu enojo, pero antes que todo, nosotros no estamos con Nightmare. Nadie lo está, pero creo tu y yo somos quienes mejor lo conocemos.
—¿Quien crees tú que eres para saber de él?
—Soy Emily Wolf, y Christopher fue un gran amigo mĂo. Puede que no conozca tanto como tĂş.
—Fuiste su amiga, pero nunca supiste de mi, ¿Porqué?.
—Al parecer el fue adoptado por personas de otra especie, con gran ironĂa se les llamaba Nightmare. Posiblemente el no recordaba que fuiste su padre o lo que vivieron juntos.
—Lo sé, ambos nos separamos cuando él era un bebé.
—¿Separarse? Por cierto, espero no sea mucha molestia pero, ¿Puede decirme su nombre?
—Mi nombre es Sp, y espero no le moleste nada que todo esto sea una historia larga.
La historia de Sp inicio con Ă©l siendo un soldado en una gran guerra en una existencia distinta. HabĂa perdido a su familia, a su mejor amigo y su mujer, quedando solo con su infante. Sus adversarios eran los hombres al comando de un antiguo amigo suyo cuya alma se corrompiĂł.
Su nombre fue Nightmare, un hombre elegante e intelectual que fue presa de un experimento del propio SP que lo hizo obsesionarse con el poder para lograr una meta extraña que hasta hacĂa no muy poco, el habĂa logrado comprender. Nightmare querĂa ser real.
Emily no terminĂł de entender esa meta pues hablaba de salir de un mundo de letras y texto a uno de carne, hueso y ojos. Sin embargo lo que la preocupĂł fue que lo que SP menciono que pasĂł con su realidad. Nightmare logro obtener el equivalente a la caja de Pandora, un arma de poder infinito y caĂłtico quĂ© causĂł que todo lo que habĂan conocido implosionara volviĂ©ndose nada absoluta, todo eso en un intento para lograr ser real sin Ă©xito.
Sp logrĂł usar una maquina para escapar a otra realidad que serĂa la presente. Sin embargo fueron alcanzados por un Nightmare con su forma fĂsica y cordura destruida quĂ© altero el viaje, haciendo que los tres viajarán no solo a lugares distintos, si no a tiempos distantes. Emily empezaba a comprender todo, Christopher cayĂł en el mundo del Palacio de Hornos donde fue adoptado hacia millones de años, Sp cayĂł en Simul hacia unas semanas pero Nightmare no tenĂa idea, mas era claro que habĂa tomado al chico como su nuevo cuerpo y mente.
EntendiĂł además el porque Nightmare estaba tan obsesionado con esa caja y el porque Visnu lo habĂa aprisionado. Gregory no exagero, ahora se enfrentaban al peor peligro posible si la caja era abierta.
—Gracias por la explicación Sp, y gracias por confiar en mi.
—Eres la primera persona en esta ciudad infernal que no me ha querido moler a golpes, eres admirable Emily Wolf.
—Gracias, te prometo evitare que esta realidad desaparezca, y si es posible también intentaré salvar a Christopher.
—Solo asegúrate de darle la libertad y paz qué yo no pude darle.
—Lo haré, lo prometo.
Habiendo dicho esto, saliĂł de la celda agradeciendo al guardia quien cerrĂł tras ella salir.
El no pudo oĂr nada de lo que pasĂł, sin embargo notaba tras la ventanilla como el prisionero ya no gritaba ni luchaba, se quedaba quieto y con una tenue sonrisa.
Afuera del edificio de la fuerza pública, estaban Nicolas, Jeremy y demás quienes atestiguaron el asesinato de Juliette. También los acompañaba Tobias.
—Mira Nico, sigo diciendo que lamento todo y eso, pero creo que no hay que llegar a este extremo por el duelo —DecĂa Tobias.
—Sabes que esto no es para hacerte un favor, porque de ser por ti dejarĂas a Sati en la silla elĂ©ctrica —respondiĂł Nicolás—Lo hago porque hasta mamá supo que no fue ella.
—¿Y? Quien sabe si Visnu sigue ahĂ.
—Ya cállate Tobias, a nosotros que nos importa si no quieres que tu madre esté bien —le respondio Jeremy.
Rápidamente acabaron peleandose a gritos mientras Nicolas trataba de calmarlos. Hansol se quedaba de brazos cruzados mientras Ritek se perdĂa con la mirada observando los edificios.
—¿A que venĂamos? —preguntĂł la rata.
—A quitar la denuncia a Sati —le respondió Hansol.
—Ah si, cierto —decĂa Ritek aun perdido con la mirada.
Hansol quedaba atento a la confrontación pero la actitud de su amigo lo cautivó más, haciendolo acariciar su cabeza y despertando un reflejo en Ritek donde su pierna daba patadas al aire y su cuello se torcia.
Adentro del edificio, Emily entrĂł en la oficina de Ruby, quien la esperaba pacientemente para conversar de lo que habĂa pasado Ăşltimamente.
—Entonces ahora ya no tienen esos problemas, ¿Crees que si puedas ayudarme?
—Ahm... Emily, creo que aún no entiendes lo que vimos.
—¿Eh? ¿Qué cosa?.
—Ya acabaron los problemas, Sp esta preso, Sati está a la mira y no existe ese problema de la caja para nosotros.
—... ¿Qué? Ruby no estarás hablando enserio.
—Yo entiendo que no es cierto, que falta aún atrapar a Nightmare pero no podemos iniciar algo asà sin tener las suficientes pruebas o causaremos un caos enorme.
—¿Cómo que no? Shiva esta muerto, Zoey vio todo, ¿Eso no es suficiente?.
—¿No entiendes aún? Tienes todo para resolver todo esto tu sola, tenemos muchos problemas para hacerte caso.
Emily se quedĂł en silencio, esperando una disculpa o alguna retracciĂłn por parte de Ruby pero no paso, seguĂa volátil y fija en su opiniĂłn.
—Shiva muriĂł en el bosque de las bestias por las propias bestias, Zoey tenĂa toxinas quĂ© la hicieron alucinar, eso es suficiente para nosotros, caso cerrado Emily. Disfruta tu cabaña.
La chica realmente no tenĂa palabras para esto, no querĂa venir a pelear y sabia no valĂa la pena, simplemente se levantĂł de su asiento suspirando.
—Si, caso cerrado, y gracias.
Se retiro la chica y bajo rápidamente. En el ascensor pegĂł su cabeza al metal. DebĂa salvar a sus mejores amigos y a la existencia, pero no estaba segura si iba a perder alguno.
La discusiĂłn en la acera continuaba y estaba a punto de caer en lo fĂsico. Hansol y Ritek ni siquiera intervenian, en su lugar apostaron quien iba a caer noqueado primero. Nicolás estaba rindiendose en controlarlos hasta que los paralizĂł un llamado de atenciĂłn de Emily.
—No sean inmaduros.
—Eh... Eh hola Emily, ÂżQuĂ© hacĂas aquĂ? —preguntĂł Jeremy.
—Sufrir por la burocracia, ¿Ustedes también van a lo mismo?.
—Venimos a quitarle todo a Sati —respondió Ritek.
—Creo ni siquiera van a tomar en cuenta que ustedes son testigos o que Sati estaba poseĂda, pero mucha suerte.
—¿Y ni siquiera nos vas a ayudar con nepotismo? —pregunto Tobias, al que seguidamente le cayó un manotazo en la cabeza por parte de Nicolás.
—Ni yo pude obtener esos beneficios, pero igual creo les irá bien.
Nicolás y Jeremy entraron dejando esperándolos al resto, incluyendo a Emily quien estaba sentada en la acera. Tras unos minutos, ellos salieron sonrientes pero cuando se dieron cuenta, Tobias no estaba a la vista de todos, se habĂa se habĂa ido sin despedirse ni que nadie lo notara.
Nicolas se acercĂł a Emily y se sentĂł a su lado.
—Oye, creo ahora si tengo la oportunidad de decirte algo.
—¿Qué cosa Nico?
—Bueno, primero que todo. De todo corazón agradezco todo lo que has hecho por mamá en todos estos años. Eres a este punto una parte de la familia y la verdad, no creo jamás poder encontrar una forma de pagarte.
Emily lo observó sorprendida sin saber como responder hasta unos segundos después donde sonrió.
—No te preocupes por eso Nico, nunca quise pedirle nada a cambio a Juliette, era mi amiga y con saber que ustedes estaban bien era suficiente.
—Lo sé, pero ahora mismo no creo sea el caso, eso es lo malo.
—Solo vive tu vida y no te metas en problemas, tienes una nueva familia con todos ellos, es lo que Juliette habrĂa querido y yo tambiĂ©n.
—Gracias.... Igualmente, si necesitas alguna cosa, no importa lo que sea, cuenta conmigo.
—Gracias... Si te soy sincera, extrañare hacer archivo con ella y tomar el tĂ©, tambiĂ©n extrañare quedarme hablando de todo lo que decĂa Gregory y... Extrañare todo de ella.
—Yo también lo haré... Sinceramente no tengo ahora ni idea de que hacer conmigo.
—¿A qué te refieres?
—Es que, no creĂa que esto pasarĂa, estar solo. No se si lo que quiero es lo que ella le habrĂa gustado o mucho menos si la habrĂa hecho sentir orgullosa.
—Lo entiendo... Creo estoy asà igualmente. No se que hacer por mi cuenta.
—¿Acerca de Nightmare?.
—Sep, Papá murió, Mel también, mientras que Gregory y Mary están... Ahg —concluyó Emily cubriendo su cara con sus manos.
—¿Qué pasó con Gregory?
—Fue con Nightmare, no se a que realmente, pero enserio tengo miedo de que algo le haya pasado.
—¿Qué? ¿Porque no vas a ayudarlo?
—Porque no se, ni siquiera estoy segura si estoy lista para entrar y confrontar a Christopher.
—¿Quién es Christopher?.. Ok ya dejo de preguntar cosas.
—No te preocupes Nico, te contaré todo luego, pero ahora no estoy segura siquiera de como sabré estar lista.
—Quizás te están esperando o algo asĂ, al menos Gregory es muy inteligente y no irĂa a donde sabe lo van a matar.
—No estoy segura ahora de los planes de Gregory, tal vez por eso quiso que ahora yo esté a cargo de esto.
—Hm... Mira, no estoy seguro de gran parte de lo que está pasando realmente, pero quiero ayudarte en todo lo posible. Supongo serĂa mi forma de pagar las ayudas.
—No tienes que hacer nada de eso Nico, ya te lo dije.
—Entonces Hm... Consideralo como ayuda de un amigo, pero no tienes que tener todo eso tu sola, ese es un primer paso, buscar ayuda para ir a las soluciones.
Ella se quedĂł mirando al chico, sonriĂł y le extendiĂł la mano.
—Tienes razón, me aseguraré de decirte si te necesito, ¿Está bien?
Nicolás estrecho la mano de la chica con una mirada decidida.
—Asà será.
Seguidamente cada quien tomĂł su rumbo, Sati se fue volando mientras Nicolás y el grupo fueron de regreso a la mansiĂłn. Emily volviĂł a la cabaña donde ya no habĂa nadie esperándola.
El establo vacĂo, el sonido del viento y el rechinar de la madera la llenaron de desolaciĂłn.
Se quedĂł tirada en el cĂ©sped por horas, observando como la noche se ponĂa. Se levantĂł y entrĂł a la cabaña donde subiĂł a su cuarto. Se acercĂł al colchĂłn y lo levantĂł, teniendo bajo la cama a Juez y Testigo, las dos espadas ahora unidas en una sola en una vaina. No sabia si era hora de tomar los sacrificios ella misma, pero no creĂa habrĂan otras opciones.
Bajo el colchón cubriendo el arma y se tiró a su cama donde abrazó la almohada. Sintió algo extraño en el interior y se puso a intentar sacarlo. Era un objeto de forma prismatica qué al sacarlo se sacó una sorpresa nada grata.
Seis lados, todos con un relieve fino como laberintos microscopicos, bordes planos y seis agujeros, todo eso estaba en un cubo negro. Era la caja de Pandora.
La chica no entendĂa nada. No sabĂa porque estaba ahĂ ni quien la trajo. Se dedicĂł a mirarla en detalle hasta que su mirada notĂł en la puerta a Evy.
—¿Entonces tú la tenias?
—Nopi, pero si me dijeron que te la trajera.
—¿Quién?
—Bueno, se llama Pandora, se me apareció esta mañana porque quiere que tu la guardes.
Emily seguĂa viendo la caja confundida y soltĂł una pequeña sonrisa a Evy.
—Pues dile que gracias de mi parte, ¿Por cierto como está Zoey?.
—No ha estado nada bien, y yo creo tampoco.
Emily le hizo un lugar en su cama para que ella se sentara. Ambas se abrazaron y Evy aprovechĂł el momento para sollozar. Ambas quedaron en silencio mientras la albina lloraba en silencio siendo confortada por su hijastra.
Pasado el tiempo, Evy habĂa desaparecido en los brazos de Emily, dejándola sola con la caja. SeguĂa observandola en silencio y volteaba a la ventana, donde la luz de la luna caĂa sobre el lago. SentĂa por fin tener una idea y sacĂł su telĂ©fono.
—Hola Nico, necesito que vengas mañana a la cabaña con el resto, ya se que hay que hacer.
CapĂtulo #13
Sacrificios
Sus ojos se abrĂan pero su mente no terminaba de encenderse. Zoey poco a poco despertaba cubierta de sangre y sin poder orientarse. Vio a su alrededor los rastros de la batalla por fin recuperando el conocimiento y luego vio a Shiva. Se asustĂł de verlo desangrado e inerte y rápidamente lo subiĂł a sus brazos. Le costaba caminar pero poco a poco sus heridas sanaban y tomĂł la brujula de su padre para buscar la salida.
Ella no ponĂa atenciĂłn a lo que la rodeaba, solo querĂa salir rápido de ahĂ y ayudar a su padre.
La rodeaban gruñidos bestiales, gritos y susurros pero no le hacĂa caso a nada, solo seguĂa la brĂşjula.
Al final logrĂł ver una luz frente a ella, se preparĂł para recibirla y pudo salir del bosque a una gran colina con una vista de la gran metrĂłpolis. Ya habĂa pasado lo peor, pero debĂa volver a casa.
En el hogar de Evy, Nicolás estaba junto a Sick observando la cámara de la chica, conversando sobre lo que hacĂa Shiva y calculando entre ambos cuan efectivo podrĂa ser. Michelle estaba junto a Emily llena de preocupaciĂłn. Sati hablaba con Okaya de las historias que ella tenĂa en el imperio con Shiva y todo lo que han pasado en Simul. Esa espera terminĂł cuando fueron fuertes golpes a la puerta trasera de la casa.
Emily fue quien descubrió a Zoey cargando a Shiva y rápidamente les abrió.
—¿Qué rayos les pasó?
—¡No se! ¡Pero por favor ayuden a papá, esta demasiado herido!
Oyeron los gritos y Nicolás bajo a revisar lo que pasaba. Toda la casa no tardó en tener la amarga sorpresa de ver a Shiva asà y no tardaron en llevarlo a una cama donde Nicolás empezó a intentar tratarlo.
Zoey se sentó en el sofá junto a Michelle, quien la intentaba tranquilizar. Sati y Sick espiaban a Nicolas mientras Okaya fue con Melian y los bebés a recogerlos.
—... ÂżEh?...ÂżNo hay signos? —decĂa Nicolás, quien se alejaba de la camilla con miedo.
Sati oyĂł a Nicolas y entrĂł furiosa a la habitaciĂłn.
—¿Como que no hay signos? ¿Dices que está muerto?.
—Es que no hay nada, tengo miedo de que esté-
—¡No está muerto! —lo interrumpió Sati—No está hecho estatua, es que no sabes nada de esto.
Seguidamente Sati intentĂł despertar a Shiva moviendo su cara.
—Vamos Shiva, esto ya no es gracioso, ¡Despierta maldito idiot-
Tras manosear su cara con violencia, Sati abriĂł un párpado de Shiva y para su terrible sorpresa, su iris ya no era dorado. Tras ver esto, Sati quedĂł boquiabierta y se alejĂł. EmpezĂł a temblar mientras cubrĂa su boca y las lágrimas llenaban sus ojos.
Sick quien observaba todo con melancolĂa, se acercĂł a Sati a abrazarla mientras esta rompĂa en llanto. Nicolás saliĂł a la sala a darle la triste noticia a los demás.
Zoey quedó inerte al oirla, no sabia que pensar o como reaccionar. Emily fue hacia ella y la levantó del sofá furiosa.
—¿Ves lo que pasĂł? ¡Debiste quedarte aquĂ!.
—Yo... Y-yo L-lo lamento —decĂa Zoey mientras finalmente empezaba a romper en llanto.
La chica se lanzĂł a abrazar a Emily llorando, quien se conmoviĂł al ver a Zoey asĂ, contendiĂł que no era momento de poner una presiĂłn asĂ.
Puso su mano en la cabeza de Zoey y hizo que ella empezara a dormir, dejandola sobre Michelle quien la recostĂł sobre sus piernas.
Acompañada de Cherlin, Okaya estaba atĂłnita, no sabĂa como reaccionar más que abrazando a sus bebĂ©s. Melian las abrazo sin sentir la misma tristeza que el resto.
—A Melian le gustan los bebés, uno de ellos es tonto pero Melian lo quiere.
Okaya sonriĂł al oĂrla, pero seguĂa pensando en Shiva, no creĂa que todo iba a acabar asĂ, su primer gran amigo en mucho tiempo se habĂa ido asĂ. Ella sabĂa que debĂa haber algo, ya sea tarde o temprano.
Emily viendo el ambiente desolado, salió corriendo al patio. No paraba de apretar sus dientes con más fuerza mientras iba a toda prisa a la cabaña.
Gregory estaba de pie esperándola y Emily se detuvo frente a él.
—¿Ese era el sacrificio? ¿Él sacrificio era Shiva?
—[No debĂa ser algo mayor]
—¿Algo mayor? Murió Gregory, Shiva esta muerto y todo por este plan de sacrificios y... ¿Esto es todo lo que se puede hacer? ¿Dejar morir a todos y esperar que algo bueno pase?
—[No morirán todos, y al final todo esto cobrará sentido]
—¡¿Qué es más importante que una vida?! Gregory, ya estoy cansada de todo esto. Primero Juliette, luego Mary, Evy y ahora Shiva... Y todo esto porque no quieres perder a Christopher ¿No?.
No hubo respuesta del caballo.
—... ¿Todo esto es por Christopher?... Respondeme.
—[Aún tiene que estar vivo]
—¿Y Shiva qué? Zoey también pudo morir.
—[Sin Zoey, Shiva ni siquiera hubiera salido del bosque donde pereció]
—¿Y no pude ir yo? ¿Tú plan era que él siempre muriera?.
—[Comprendo tu frustración, créeme que la he sentido también]
—¡Pues hagamos algo! ¡No puede morir más gente! Llevo todo ese tiempo sintiĂ©ndome horrible de ver todo lo que está pasando sin poder evitar nada. Y de haber sabido que todo esto pasarĂa, hubiera ido yo misma a acabar con Christopher, su padre y Visnu, aunque me hubiera dolido.
—[¿Y ser como tu padre? ¿Sin pensar si todo eso iba a resultar o causar más caos y dolor?]
Esta vez, Emily quedó en silencio, apretaba el puño y sus dientes.
—... Te hablaré luego.
Emily caminó a la cabaña y se encerró con llave. No dio dos pasos cuando se dejó caer con la espalda en la puerta y abrazando sus piernas.
—No es la primera vez que estoy aquà —Dijo Visnu, sentando en el suelo del abismo —Sin embargo, es agradable tener por fin algo de compañĂa.
Junto a Ă©l, la gran figura que quemo el ojo a Sati. No lo volvĂa a ver, pero sus serpientes rodeaban al contrario.
—No me vendrĂa mal igualmente salir, tengo mucho que hacer, y tengo algo de miedo que Nightmare no quiera seguir mi plan. Desde que lo cree ha tenido ese deseo de ser real, y al dĂa de hoy sigo sin entender a que se refiere con eso.
Su acompañante gigante no decĂa no una palabra, no se fijaba en Ă©l, solo miraba al vacĂo.
—Sati pudo salir y recuperar su cuerpo, creo yo aun tengo mi porciĂłn del cuerpo sin morir, ÂżEs factible hacer algo con ella?... Creo ahora que lo pienso sĂ... Soy más puro que Sati y tengo mi alma completa... Que tonto soy, pude hacerlo desde antes.
Tirado en las afueras del cabaret, el brazo de Sati aĂşn estaba hecho de carne y hueso. SeguĂa vivo pero empezĂł a soltar un gas negro de sus heridas. Las sombras quĂ© lo cubrĂan se oscurecieron y lo desaparecieron.
De entre todo el negro, se pudo ver la máscara de Visnu flotando y sujeta a la oscuridad. La misma se empezó a mover por todas las sombras de la ciudad hasta llegar al bosque, donde finalmente pudo llegar al lago y desaparecer en él.
Ya sea por su incredulidad de no creer lo que pasaba, o por simplemente dar unos vistazos finales, Nicolás seguĂa observando el cuerpo de Shiva, revisando cosas como sus ojos o ropa. NotĂł que en el bolsillo de su camisa habĂa una protuberancia y al investigar, era el tubo de ensayo con la sangre de Nightmare.
Fue a la habitaciĂłn de Evy para que la sangre entrara al tanque y tal como se habĂa predicho, la chica empezĂł a mejorar a un ritmo acelerado. No tardĂł mucho tiempo para ya estar completamente sana aunque inconsciente, asĂ que se le pasĂł a su cama donde la dejaron reposar hasta que despertĂł a las horas.
Cuando abrĂa sus ojos, estaba rodeada de Nicolas, Michelle y compañĂa. Se sintiĂł alegre al verlos, pero hubo un duda en ella.
—Oigan... ¿Y Shivita?
Las sonrisas desapacieron con esa pregunta y Nicolas pidiĂł que todos salieran del cuarto a excepciĂłn suya. Fue ahĂ que tomĂł su mano y le explicĂł lo que pasĂł.
Evy no lloró, pero su desánimo era inmenso. Prefirió abrazar una almohada y cerrar sus ojos esperando dormir, lo cual el chico respetó y la dejó sola en la habitación.
Nightmare habĂa regresado arrastrandose al palacio de hornos. Sus heridas empezaban a sanar pero el dolor era aĂşn insoportable. A pesar de esto, sentĂa un alivio grande en Ă©l. Ya no habĂa metal que lo aprisionara, su cuerpo al fin era libre y su boca transpiraba todo el humo que el quisiera. Pudo vengarse y eso le traĂa paz y recuerdos.
Esto sin embargo le trajo un problema que no esperaba. La culpa de lo que hacĂa lo invadiĂł, sintiendose por alguna razĂłn aprisionado.
—No deberĂa hacer esto... ÂżGregory y Emily no le hicieron nada? Porque yo... ÂżPorque no me siento bien?... Porque quiero que seamos reales ÂżNo puedo recordarlo? ÂżQuĂ© acaso ese no era mi plan?.. No, no es mi plan, no lo era hasta que eso entro en mi, no lo era hasta que Visnu me llevĂł a esa gruta... ÂżAcaso soy yo?... Sigo siendo yo... No no no, no lo soy, soy un monstruo... ¡Soy un monstruo!.
Una risa resono en el interior metálico del palacio. Nightmare volteo a los lados con miedo. La voz le era familiar aunque sonaba susurrante y ahogada. Se acercó temerosamente al panel de control tratando de encender la maquina negra.
—Nightmare, ¿Porque tienes miedo?.
El chico no respondĂa, pero actuaba más rápido.
—¿Te quitaste todos los tubos? ÂżQuĂ© te pasa? ÂżQuerĂas aprovechar de más mi ausencia? ÂżCreĂas te ibas a deshacer asĂ de fácil de mi?
Volteaba a los lados en bĂşsqueda de Visnu pero no lo podĂa ver, la voz venĂa de distintos lugares. Todo eso lo estaba llenando de miedo y confusiĂłn.
—¿Me estas buscando no? ¿Porque tan asustado viejo amigo?
—¡Tu estas muerto! ¡No deberĂas estar aquĂ!
—¿Ah no? ¿Y que hay a tu lado?
Nightmare volteo solo para encontrarse adentro del abismo. No entendĂa lo que pasaba pero seguĂa oyendo la risa de Visnu.
—Hiciste todo bien viejo amigo, eliminaste nuestros enemigos, la maquina esta casi lista pero nos falta aún la caja. No te molestes en conseguirla, yo puedo hacerlo de ahora en adelante, por tú parte creo que ya acabaste.
Algo empujĂł a Nightmare y lo tirĂł contra lo que el sintiĂł era una baranda. SintiĂł como lo levantaban y estuvo a punto de caer al vacĂo pero se sujeto ciegamente.
—TĂş plan es una basura sin sentido, no tienes ni siquiera el derecho de usar el poder de la caja. No tienes la ambiciĂłn ni la sabidurĂa. TĂş solo eres un esclavo, un niño que nadie quiere.
Los dedos de Nightmare eran presionados haciendo que se soltaran uno a uno. El chico se llenó de rayos los cuales iluminaban su alrededor, pudiendo ver el suelo donde estaba parado. Reunió fuerzas y apretó su puño para volver a subir, usando los rayos para ver a su alrededor.
Una punzada llegó a su vientre y consigo un gran dolor. Varias más atravesaron su espalda y pecho, destrozando su interior.
—Eres más divertido asĂ, sufriendo. Me gustarĂa dejarte asĂ un buen tiempo hasta que decida matarte, Âżte gusta la idea?
Nightmare extendĂa su brazo con dolor hasta el panel de control. JalĂł una gran palanca y se encendiĂł una poderosa luz que desapareciĂł todo el abismo. Visnu estaba de pie junto a Ă©l. Solo era el brazo de Sati del cual se desprendian raĂces con forma humanoide y su máscara puesta. Grito de agonĂa al sentir la luz sobre Ă©l y retrocedia.
Nightmare al ver el estado tan frágil de su esclavizador, tomó el brazo con su mano y empezó a soltar descargas eléctricas tan intensas que empezaban a quemar la piel.
Visnu sin muchas fuerzas intentaba quitarlo pero las raĂces se quemaban y se hacĂan ceniza. La máscara igualmente se empezĂł a hacer polvo y todo acabĂł cuando el brazo terminĂł hecho una estatua de cerámica.
Nightmare empezĂł a reĂr al ver que por fin habĂa acabado con el que tanto tiempo fue su martirio. EstrellĂł el brazo contra el suelo, rompiendolo en millones de pequeños pedazos mientras seguĂa riendo. Debido a sus heridas cayĂł al suelo y a pesar del dolor, reĂa más fuerte que nunca.
Emily estaba tirada en su cama arropada hasta el cuello, tenĂa sus ojos cerrados pero no dormĂa, no podĂa hacerlo desde hacĂa semanas. Solo por curiosidad, muriĂł por su ventana para revisar a Gregory, el cual estaba con sus piernas sumerjas en el lago.
Ella salió de la cabaña para acompañarlo y se sentó en la orilla metiendo sus piernas.
—Lamento si fui muy ruda Gregory, estaba muy estresada.
—[No tienes de que disculpar, tús reclamos fueron válidos y aun sigo pensando en ellos].
—No fue nada contra tuya, creo tenias razón con todo esto. Es como perder arfiles, torres y reinas en el ajedrez, aunque duelan nada está pedido aún.
—[Lo sé, pero creo yo también he pasado demasiado tiempo sin hacer nada, tanto que hasta yo siento la culpa]
—Gregory, nada de esto fue tu culpa. No tienes ni idea de cuanto me has ayudado a mi y a mucha gente con tus guĂas.
—[Comprendo, pero ya creo es suficiente con solo las guĂas]
—¿A que te refieres?
—[IntentarĂ© resolver las cosas con Christopher. No quiero saber que pasará con esto, espero sea mejor asĂ]
—¿Qué? ¿Gregory qué estas planeando?.
—[Emily, ya ha sido mucho tiempo siendo yo alguien quieto y expectante, Christopher ya pasó lo que se necesitaba para que no muriera antes, aunque se que no tengo posibilidades de hacerle nada].
—No me gusta nada lo que estas diciendo, se que debe haber una forma de solucionar todo esto como tu lo haces, no vale la pena cambiar todo a última hora.
—[Ya todo lo que se debió hacer con la cabeza se acabó Emily. Pase lo que pase de ahora en adelante, yo se que será para bien].
El caballo empezĂł a caminar, hundiendose en el agua con cada paso.
—¿Qué estas haciendo?... Gregory no entiendo que quieres.
—[Haré lo que deba hacer, pero tú puedes entrar acá cuando desees, tienes la puerta abierta siempre]
Gregory siguiĂł caminando hasta dejarse de ver. Ella hundiĂł su cabeza para ver donde estaba, para habĂa desaparecido. Ahora ella estaba sola.
CapĂtulo #12
En bĂşsqueda de un hogar
Dentro de su habitaciĂłn, Evy estaba en una cámara de vidrio, rodeada por un lĂquido verde mientras sus venas se enegrecian en momentos y luego volvĂan a la normalidad. Estaba en coma en un tanque al que Nicolás le daba los Ăşltimos toques con ayuda de Shiva.
—Enserio no se como pagarte Nico, gracias.
—Déjalo asà por ahora, solamente no quiero que se repite lo de mamá.
—Comprendo, y de todo corazón lo lamento.
—No te preocupes, estoy bien, es lo que ella habrĂa querido supongo.
Okaya por su parte preparaba una pocima con ayuda de su hija Cherlin, quien habĂa llegado hacia poco a ayudar. Zoey se encargaba de consolar a Michelle mientras Melian simplemente veĂa televisiĂłn junto a los bebĂ©s.
Emily y Gregory estaban en el patio trasero de la casa, con debida preocupaciĂłn por parte de la chica.
—[Espero sepas que esto no es tu culpa]
—Lo sé Gregory, sin embargo me pesa saber que no he hecho lo suficiente, Mary sigue desaparecida y es por no atrapar a Visnu.
—[Y sin embargo Sati se deshizo de él, todos están poniendo su parte en esto, no estas sola]
—Supongo tienes razón... Igual tengo miedo de lo que pueda pasarle a Evy, sobre todo como se lo pueda tomar Michi y Melian.
—[Ella fue salvada a tiempo, costará sanarla de la manera que lo intentan, pero es funcional]
—A todo esto supongo sabes como curarla, ¿No?
No hubo una respuesta inmediata de Gregory, asĂ que Emily suspiro y se recostĂł en su cuello.
—Supongo no es algo que debas interferir.
—[PodrĂa hacerlo, pero es algo que traerá un sacrificio grande, uno que se jugarán muchas cosas pero se pueden perder más, pero es tu decisiĂłn si decides tomarla]
—Cuando hablas de sacrificios nunca es a la ligera, paso con Melody, pasó con papá y con Juliette... Alguien de acá morirá, ¿Verdad?...
De nuevo, no hubo respuesta de Gregory, su silencio contestĂł la pregunta de Emily.
—... Si no la tomamos, Evy morirá y se destruirá esa familia, pero si la tomamos... No se que hacer Gregory.
—[Ahora supongo si es momento de urgencia para escoger, lamento la presión Emily]
—Maldita sea... Espero valga la pena Gregory... Dime como se le puede curar.
—[La sangre de Christopher].
—.... Ese es el sacrificio?... Ah... Pobre Christopher...
Emily dejo caer su rostro sobre el lomo de Gregory, suspirando y pasando sus manos sobre su negro pelaje.
—... Creo es algo que debe ser ÂżNo?... Deseaba de corazĂłn un dĂa reunirnos los tres, sanos, sin maldiciones y libres, pero es mejor el bien comĂşn supongo.
Emily entro a la casa para ir con Shiva y Nicolás. Ellos estaban inyectando la pocima de Okaya en el tanque, sin observar mucho cambio en Evy. Aprovecho el que notaron su llegada para contarles lo que Gregory le habĂa dicho. Nicolas y Shiva empezaron a cuestionar la informaciĂłn pero tras un rato, llegaron a la conclusiĂłn de que tenia sentido.
Los tres salieron del cuarto a la sala, donde las chicas las esperaban.
—¿Pasó algo? —pregunto Michelle.
—No te preocupes Michi, no es nada malo, solamente dejo volver a la casa a traer algo —respondió Shiva —Ya sabemos como curar a tu mamá.
Michelle se alegrĂł con la noticia junto a Zoey, las cuales esperaban que Shiva hiciera lo suyo. Fue notable su extrañeza y confusiĂłn cuando Shiva regresĂł y en su mano solo sostenĂa su brĂşjula.
—¿Uh? ¿Papá que es eso?
—Es algo para buscar la cura de Evy
—No entiendo, ¿Cual es la cura?
—Es... Bueno... Es la sangre de Nightmare.
La habitaciĂłn quedo en silencio.
—Hm.. ¿Nico va a ayudarte? —preguntó Michelle.
—Lo lamento pero no, Ă©l morirĂa si lo enfrenta, sin ofender Nico—respondiĂł Shiva.
—¿Y que hay de Emily?
—Tampoco podrĂa, el veneno de Nightmare parece igual al que matĂł a Marya, Jeff y Mel, asĂ que solo puede ser alguien con sello de sangre para evitar morir intoxicado.
—¿Entonces irás tú solo? —pregunto Zoey preocupada.
—Me temo quĂ© sĂ, soy la Ăşnica persona que puede salir de esa Zoey, pero te aseguro que saldrĂ© bien de esto.
Zoey volvió a ver a Michelle, ambas con angustia pero la mayor se levantó del sofá.
—¿Zoey? Tranquila amor, estaré bien te lo prometo.
—No te preocupes papá, solo iré un momento al baño.
Tras Zoey entrar al baño y cerrar con llave, Shiva dio un suspiro y sacó de su bolsillo la esfera de jade.
—Miren, les aseguro que volveré acá sano y salvo.
Emily volteaba a ver a Gregory desde la ventana esperando alguna buena señal.
—[Él debe ir por su cuenta, lo que pase luego será lo que debe pasar]
Emily asintió y le dio la razón a Shiva ante los presentes. No tardaron mucho en convencerlos y fue entonces que Shiva salió de la casa, siguiendo su brujula la cual apuntaba lo que el más necesitara encontrar, en este caso a Nightmare.
Para su fortuna, Nightmare no estaba aĂşn en el mundo del templo de hornos. AĂşn se encontraba en Simul, pero en un lugar sumamente riesgoso y de recuerdos delicados. Se trataba de un bosque alejado de cualquier poblado de la naciĂłn, refugio de las bestias y seres irracionales que no podĂan adaptarse a la urbanidad. El chico corrĂa mientras apretaba su cabeza gritando, el haber visto a Shiva no hacĂa más que despertar terribles recuerdos.
En su mente reapareciĂł el asedio del Imperio al palacio de Hornos, recordaba que esa era la Ăşltima vez que vio a sus amigos. Pero sobre todo, recordĂł especialmente a Shiva como el ángel que los separo para siempre, Ă©l que estuvo en el momento menos indicado y arruinĂł su vida. Ahora mismo sentĂa algo nuevo, la urgencia de buscar venganza.
En la casa de Evy, tocaron la puerta y al abrir Nicolás, se topo con Sati y Sick, estando la primera con ropa de incĂłgnito. Michelle se alegro notablemente al verla y corrio a abrazarlas. Emily sonreĂa al ver a Sati por fin en su cuerpo, aunque sintiĂł una extraña sensaciĂłn cuando se quitĂł la chaqueta y sombrero que la encubrian, mostrando su hombro vendado y un parche cubriendo su ojo derecho. Recordando lo que Gregory dijo de tomar sacrificios.
—Oigan por cierto, ¿Dónde está Shiva? —pregunto Sati.
—Salió a por sangre de Nightmare —Respondió Nicolás.
—Eh... Supongo entiendo.
—Por cierto, ¿Como ha estado Evy? —preguntó Sick.
—Sigue estable, ¿Quieresn ir a verla?
Ambas subieron con Nicolás al segundo piso mientras Michelle quedo a solas con Emily hasta que un grito las sorprendió.
—¡Melian quiere que Zoey se apure en el baño! —decĂa la chica luego de dar varios golpes a la puerta sin obtener respuesta.
—Melian no grites, ella necesita tiempo —dijo Michelle.
—No es cierto, Melian no oye a nadie del otro lado.
Emily oyĂł la conversaciĂłn y sintiĂł una extraña sensaciĂłn asĂ que fue a revisar y pegar su oĂdo a la puerta.
—Melian tiene razón, no suena nadie...
La chica tomĂł una decisiĂłn impulsiva y rompiĂł el cerrojo para abrir la puerta.
Para el susto de las chicas, Zoey no estaba en el baño, además de que la ventana estaba abierta.
Rápidamente corrieron al patio trasero donde solo estaba Gregory. Melian y Michelle gritaban el nombre de Zoey, pero Emily se quedó observando al caballo.
—¿Sabias que esto iba a pasar? ¿Porqué no la detuviste?
—[Tomaste una decisión Emily, te aseguro que si ella no hubiera escapado, todo iba a ir peor].
Shiva subĂa una colina siguiendo el rumbo de su brujula, pero alrededor suyo empezĂł a notar frente a Ă©l, habĂan árboles muertos. Pudo reconocer esa entrada, tambiĂ©n el cĂ©sped donde estaban sus pies.
Una pesadez se hizo presente en su pecho, no era un simple bosque para él. Era el lugar donde conoció a Melody, donde todo cambió para él, donde supo que Simul era su lugar, este bosque fue su lugar de mayor cambio. A pesar de todo, el nunca quiso adentrarse hasta este momento, todo por salvar a su mejor amiga.
Nightmare oĂa sus pisadas a la distancia, el crujir de las hojas secas aumentaba su ira. No solo querĂa venganza, querĂa hacerlo sufrir por todo lo que el causĂł. TomĂł su máscara de gas y abriĂł una trampilla de la cual saliĂł humo morado. Fue absorbido por los árboles rodeandolo y las raĂces en el subsuelo brillaban en un pĂşrpura.
Shiva oyĂł el sonido de la madera crujir alrededor suyo y antes de poder huir del lugar, las ramas de los árboles se unian entre ellas y crecĂan, hasta formar una gran figura que transpiraba humo morado que se lanzĂł a atacar a Shiva.
Usaba grietas en el suelo para tratar de hundir las raĂces y crearlas en las ramas para partirlas, pero solo las dividĂa y creĂan más ramas con igual grosor.
Las ramas tomaron uno de sus brazos y lo aplastaron, intento aguantar a toda costa el dolor y al crear burbujas sepresión sobre las ramas, Shiva las hizo prenderse fuego y explotar, dejándolo libre. Sacó de su bolsillo la esfera y la acerco a su brazo herido, sanandose por completo de la lesión.
Más ramas se acercaban a él, haciendo que recurriera a crear más burbujas de presión que hicieron arder no solo las ramas si no también los árboles. Uno de ellos cayó en la espalda de Shiva, golpeando su espalda en un ángulo para solo empujarlo. Aunque él soltó la esfera y está fue destrozada cuando la tonelada de madera en llamas la aplastó.
Los árboles a su alrededor empezaron a explotar uno a uno dándole fin al conflicto, quedando Shiva ahora sin su esfera y restringido de oportunidades. El suspiro y siguiĂł adelante aunque oĂa unos pasos cercanos.
Su piel quĂ© estaba agrietada, se rompĂa más y buscaba alrededor suyo a quien lo seguĂa. Vio un árbol moviĂ©ndose un poco y lo hizo explotar con una burbuja de presiĂłn solo para toparse con la amarga sorpresa que atrás estaba quien menos querĂa ver ahora.
—¡¿Zoey?!
—... Eh... Hola papá jeje.
—No no no, ¿Porqué me seguiste? Regresa ahora mismo a la casa de Evy.
—Pues... No querĂa que hicieras esto solo papá, esto es muy peligroso.
—Y por más razĂłn no debĂas venir, es que... —gruñia mientras su cabeza se agrietaba más.
—... Lo lamento papá.
—No, nada de lo lamento. ¡No debiste venir acá! ¡¿Acaso no pensaste en todo lo que esto iba a ser?!
Zoey ya no decĂa nada, solo estaba cabizbaja sin saber que hacer.
—... Solo regresa allá por favor, no quiero problemas contigo Zoey.
—Es que... Es que no se por donde regresar.
—¿QuĂ©?... Ah mira, solo sĂgueme y haz todo lo que te diga ÂżEntendido?.
—Esta bien papá.
Ambos volvieron a caminar, siguiendo el rumbo que la brujula les indicaba sin saber que Nightmare sentĂa que ellos se acercaban, queriendo atacarlos de las formas que el bosque podĂa.
SentĂa los pasos del padre y la hija caminar sobre el cĂ©sped lleno de rocĂo y tenĂa atrapado en sus brazos una bestia llena de verrugas y moco. Hizo que el humo de su boca entrara en la criatura la cual todos sus pares de ojos de tornaron negros, haciendo que todos los presentes en el bosque experimentaran alucinaciones.
Los efectos no tardaron en llegar hasta el par, quienes al caminar, se toparon una puerta blanca. Los dos quedaron extrañados y alerta.
—... Papá, se parece a la puerta de la casa.
—Creo lo es.
Ambos se acercaban temerosos a observarla a detalle, Zoey lentamente puso su mano sobre el picaporte.
—Zoey aleja tu mano de ahĂ.
—Pero, no creo pase nada, es solo una puerta sin nada atrás...creo.
Shiva la observĂł bien y suspiro, dejando que ella abriera la puerta.
Para la sorpresa de ambos, tras la misma estaba la sala de su casa a oscuras. Quedaron confundidos y asustados, siendo Zoey quien entrĂł primero.
—¿Volvimos a casa?... ¿Que es esto?
Shiva la siguiĂł fijandose en detalles, el empezaba a notar cosas que lo llenaron de temor.
—Zoey, vamonos ya.
—¿Qué? ¿Hay algo raro?
—Zoey te lo ordeno, no busques más acá, nos vamos ya.
—Vamos papá, no creo que sea tan malo, dudo que nos vayan a matar —Dijo Zoey mientras abrĂa la puerta del cuarto de su padre.
—¡Zoey no abras esa puerta! ¡No lo hagas!
Antes de terminar esa oraciĂłn, la puerta estaba abierta y en la misma, habĂa un cuarto oscuro, desordenado y silencioso. En la cama habĂa una sola figura acostada. Era el propio Shiva, con una mirada muerta, desnudo de torso, muy delgado y sollozando.
Zoey al ver esto retrocediĂł asustada hacia su padre abrazandolo.
—Esto... Esto es una ilusión ¿Cierto?
Shiva cerró los ojos y el puño con fuerza, pero tras un suspiro, su postura se relajo y abrazo a Zoey.
—No lo es... Es un recuerdo.
—¿Qué?
—Nunca quise que supieras esto, nunca quise que me vieras asĂ... Esto fue poco despuĂ©s de que nacieras Zoey, tĂş madre estaba muerta y yo, realmente no sabĂa que hacer.
El Shiva del recuerdo seguĂa acostado, mirando en la mesa de noche a su lado una prenda negra que pertenecĂa a Melody.
Zoey se escondiĂł en el pecho de Shiva abrazandolo con fuerza.
—¿Q-qué? ¿Que paso luego?...
Shiva miro de reojo como su recuerdo se sentaba sobre la cama y saco de la mesa unas tijeras. Todo eso su mente lo habĂa bloqueado pues fue su punto más bajo y no querĂa recordar más, asĂ que no respondiĂł a su hija.
El recuerdo tomo las tijeras con ambas manos y las dirigió hacia sà mismo, se quedó observandolas por varios segundos apretandolas con fuerza y apuntando el filo a su propio vientre. Estaba listo para tomar fuerzas, pero algo los tomó por sorpresa tanto a él como a los que observaban, el llanto de un bebé.
Zoey se separo del pecho de Shiva con la cara mojada y vio como el recuerdo saliĂł del cuarto traspasandolos y dirigiendose al cuarto de Zoey. Ellos dos lo siguieron y vieron como este cargaba algo de una cuna, era Zoey.
La bebé no paraba de llorar y el recuerdo intentaba mecerla para calmarla.
—No llores, mi bebé no llores.
Zoey se junto más a Shiva mientras ella aguantaba las ganas de romper en llanto.
—No llores... Papá esta aquĂ...—decĂa el recuerdo, quien lograba quĂ© la bebĂ© se calmara —Todo va a estar bien.
La bebé se durmió plácidamente en sus brazos mientras el recuerdo empezaba a llorar abrazándola. Zoey se aferraba al brazo de Shiva sollozando, quien la abrazó con fuerza acariciando su espalda.
—L-lo lamento papá... E-enserio lamento todo...
—Zoey mi vida, no te lamentes, recordĂ© todo esto —decĂa Shiva acariciando la mejilla de su hija —Estaba en lo más bajo, no sabĂa ni si valĂa la pena seguir sabiendo que le falle a Melody... Pero supe que tĂş ahora eres quien dependĂa de mi, te volviste mi razĂłn de ser Zoey, eres lo más preciado que tengo.
Beso su frente y Zoey sonriĂł aĂşn sin poder parar de llorar. Se volviĂł a recostar en el pecho de su padre y notĂł como toda la casa alrededor de ellos se empezĂł a derrumbar, volviendo al bosque sombrĂo y a unos metros de ellos, estaba Nightmare de pie con la criatura muerta en su mano.
Padre e hija se separaron del abrazo al ver al chico. Zoey sentĂa miedo mientras Shiva lo observaba con determinaciĂłn.
—No sabes... No sabes todo lo que perdà por ti... No me recuerdas... No recuerdas el asedio de hornos.
—Zoey, escóndete, esto es entre nosotros.
Zoey le hizo caso a su padre, pero al alejarse un poco, los árboles unieron sus ramas, atrapandolos a los tres.
Antes de Shiva poder hacer algo, un potente golpe cayó sobre su vientre que lo derribó al suelo. Nightmare estaba sobre él lleno de rayos morados. Planeaba clavar piezas de metal contaminadas en Shiva pero algo lo jaló hacia atrás. Eran sombras qué Zoey usaba contra el chico.
Los rayos de Nightmare se hicieron más presentes y se movió rápidamente entre ambos, estaba fijo en atacar a Shiva pero entre él y Zoey lograban repelerlo.
Nightmare sin embargo era más audaz al combate y pudo atacar varias veces a ambos, incluso en un momento, logró clavar sus tubos contaminados en la cara de Shiva e inyectar veneno, pero a su desgracia, cuando las toxinas estaban en sus venas, estas se iluninaron y su sello de sangre lo protegió.
Visto el ataque a su padre, Zoey se lanzĂł contra Nightmare fĂsicamente. Este intento hacer lo mismo pero sombras atraparon su brazo y destrozaron los tubos y el metal, arrancandolos de su piel y haciĂ©ndolo gritar. Shiva aprovechĂł la situaciĂłn y creo una burbuja de presiĂłn sobre la mano de Nightmare, la cual explotĂł aĂşn con el inmĂłvil.
—¡Mantenlo ahà Zoey! ¡Necesitamos su sangre!
Zoey atrapó el otro brazo con las sombras mientras Shiva sacaba de su bolsillo unos tubos de ensayo qué acercó a la herida sangrante, llenandolos.
La situaciones era insultante para el chico, parecĂa que no se tomaban enserio la situaciĂłn y no hacĂan más que enojarlo más. Su cuerpo se empezĂł a llenar de rayos morados quĂ© los asustaron a ambos. LogrĂł safarse de las sombras y tomĂł a Zoey del cabello, jalandolo con fuerza y estrellando su cuerpo contra el suelo.
Shiva se lanzĂł contra Nightmare con toda violencia, su cara se agrietaba más y se caĂan pedazos de su propia piel, dejando ver tras la misma un fondo espacial. El chico aprovechĂł un tubo de metal suelto en su brazo y lo usĂł para atravesar el vientre de Shiva. Esto lo dejĂł inmĂłvil unos segundos y su oponente lo atacĂł con las garras metálicas en su mano, cortando profundamente su vientre y tirandolo al suelo.
De nuevo las sombras atraparon a Nightmare pero este se libro fácilmente de ellas, corrió hacia Zoey la cual tacleo y dejándola en el suelo, la tomó del cuello con ambas manos para estrangularla.
Ella hacia lo posible para quitárselo de encima mientras sentĂa como su fuerza aumentaba en su cuello.
—¿Acaso sabes lo que es perder todo? ÂżSabes lo que es ver morir a todos lo que conociste y quisiste? ÂżQue tu hermano y tu Ăşnica amiga desaparezca? ÂżAcaso sabes que es ser un esclavo donde cada segundo era una agonĂa?.
Nightmare miraba con ira a Zoey hasta que Shiva lo jaló del cabello y le dio un golpe con la suficiente fuerza para destrozar la máscara de gas atornillada a su cara.
Zoey logró recuperar aire y su padre la ayudo a levantarse, saltando junto a ella a la rama de un árbol.
—¿Estas bien amor? Dime que estas bien Zoey.
—E-estoy bien papá, solo necesito respirar
Ella no tardĂł en ver el vientre sangrante de su padre preocupandose.
—No te preocupes, va a sanar, solo debemos irnos de aquĂ rápido, ya tenemos lo que necesitábamos —decĂa Shiva acariciando la mejilla de Zoey.
Un gran grito los interrumpió y la rama donde estaban explotó con un rayo, haciéndolos caer al suelo. Nightmare empezó a correr a toda velocidad hacia ellos con la cara ensangrentada, pero Shiva y Zoey se unieron de espaldas y lo golpearon en la cabeza.
RetrocediĂł un poco y lanzĂł una gran cantidad de rayos a ellos. Zoey pudo cubrirlos a ambos con las sombras y Shiva abriĂł una gran grieta bajo Nightmare, quien logrĂł esquivarla tambaleandose. La chica corriĂł mientras hacĂa que las sombras atrapaban al chico y su padre explotĂł una burbuja de presiĂłn frente a Ă©l para tratar de dejarlo fuera de combate.
El plan marchaba bien hasta que el chico dio un poderoso grito e iluminĂł la zona con una potente luz morada saliendo de su boca y disipando las sombras. TomĂł a Shiva de la camisa con fuerza y empezĂł a darle cabezasos sin darle la oportunidad de sacarlo.
Zoey corrió hacia atrás para golpearlo en la nuca, pero Nightmare la agarró de la muñeca, soltó a Shiva y de un codazo, rompió el brazo de la chica con la suficiente fuerza para arrancarlo. Antes de que ella pudiera gritar, le dio golpes con el poco metal que quedaba en su cuerpo y la agarró del cuello. Ella intentaba sacarse peor él clavo sus uñas en su tráquea y la arrojó contra un árbol, dejándola inerte.
Volteo a ver a Shiva pero este cayĂł sobre Ă©l. La piel de su rostro ya se habĂa caĂdo por completo y en su lugar parecĂa un cristal lleno de galaxias pequeñas. El hombre desquitaba su ira contra Nightmare encerrando a ambos en una burbuja de presiĂłn cuyo calor empezaba a derretir el metal, quemando la piel del chico.
—¡No vuelvas a tocar a mi familia! ¡No vuelvas a aparecer jamás por aquĂ! ¡Me oyes!
Nightmare sentĂa miedo al ver a Shiva asĂ, sufrĂa un calor indescriptible por el metal derretido y la falta de oxĂgeno en sĂ. SabĂa que iba a morir si no actuaba rápido. En una medida desesperadas, levantĂł su dedo señalando a Zoey, quien seguĂa inerte y tirada en el cĂ©sped. Shiva volteo un momento y su ira desapareciĂł al ver a su hija.
—¿Zoey?.
SoltĂł a Nightmare y deshizo la burbuja de presiĂłn, dejando que este pudiera tocar el rocĂo del suelo y desaparecer en el agua. Shiva corriĂł como pudo a auxiliar a su hija quien parecĂa derretirse en un liquido negro.
—Zoey no te preocupes, estoy aquĂ, estarás bien cariño.
Shiva intentaba mantener la calma mientras cargaba a su hija intentando despertarla, pero no tenĂa respuesta. La preocupaciĂłn y el terror se apoderada de Ă©l. Zoey no parecĂa respirar y se desangraba.
Lleno de miedo, intento tomar los signos de su hija pero no sintiĂł nada. En ese momento, todo el mundo de Shiva empezĂł a desmoronarse.
—No... No, por favor no me hagas esto Zoey, ¡P-por favor no!
Shiva empezó a romper en llanto mientras abrazaba a su hija, le suplicaba entre sollozos el perdón, la persona más importante de toda su vida estaba en sus brazos inerte.
La tristeza y la desperacion invadian a Shiva, pero un ruido cambio todo para él. Zoey intentó respirar con mucha dificultad, soltando sangre de su boca.
Al ver esto, Shiva dejĂł de llorar y sintiĂł una alegrĂa que nunca creyĂł tener, pero volviĂł a la realidad viendo el estado actual de Zoey. AĂşn si seguĂa viva, no podĂa seguir mucho tiempo y sus heridas la iban a matar antes de que pudieran regenerarse.
No tenĂa nada para curarla, no sabia que hacer, pero hubo una idea que resono en su cabeza a pesar de lo que implicaba, darle toda su energĂa divina.
Shiva estaba listo para hacerlo, sin embargo antes notó sus propias heridas, apretó los puños pero tras un suspiro, puso sus manos sobre la cabeza y pecho de Zoey.
Las venas de sus manos y de cuerpo de Zoey se iluminaron. Shiva se sentĂa cada vez más vacĂo, pero esperaba todo esto fuera suficiente para que su hija pudiera sanarse a tiempo.
Llego el momento en que ya no sentĂa energĂa en sĂ mismo, el habĂa vuelto a ser mortal y al instante empezaron las consecuencias. La gran herida en su vientre se rompiĂł y empezĂł a desangrarse, haciendolo gritar de dolor. Su respiraciĂłn se hacĂa más dĂ©bil y su visiĂłn borrosa.
El empezar a perder tanta sangre hizo que Shiva empezara a delirar. La Zoey quĂ© tenĂa en sus brazos volvĂa a ser la misma bebĂ© que hacĂa años le habĂa salvado la vida, estaba llorando y Ă©l sabĂa como consolarla.
—N-no... No llores pequeña.... Papá e-está aquĂ.
Shiva volvĂa a llorar igual que la Ăşltima vez que estuvo asĂ, todo mientras acariciaba la cabeza de una Zoey inconsciente.
—Todo... Va a salir bien...
Las lágrimas que caĂan sobre Zoey se detuvieron. El silencio invadiĂł los alrededores. El mismo árbol donde Shiva, hacia más de veinte años conociĂł a su primer amor, era el mismo donde acababa de hacer el mayor sacrificio por la persona que más ama.

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CapĂtulo #11
Sangre
Una gotera empezĂł a caer sobre la cabeza de Mary, aunque no pusiera atenciĂłn a esta. Frente a ella, Nightmare y Visnu trabajaban en tenerla instalada en una maquina. El miedo la tenĂa paralizada mientras Visnu acariciaba su hombro.
—Te has portado muy bien Mary, sin casarnos tantos problemas, te darĂamos una recompensa pero ya encontramos un pequeño detalle
Visnu de acerco a ella mientras acariciaba sus orejas.
—No nos dijiste que no tenias alma, eso nos hubiera traĂdo muchos problemas.
Mary temblaba de miedo viendo a Visnu, el cuerpo de su mejor amiga habĂa sido robado por un ser de maldad pura y no terminaba de asimilarlo.
—Afortunadamente, tenemos algo que nos va a ahorrar esos problemas, Nightmare.
A la mención de su nombre, Nightmare saco de su bolsillo el amuleto, ella empezó a emitir pequeños chillidos de miedo sin poder huir.
—Supongo ya sabias de eso y por eso querĂas recuperarla, pero tampoco tenias mucha prisa. Nosotros si la tenemos, y creo te ahorraremos el trabajo de recuperar tu alma.
Tras esto, Visnu tomo el medallon y observo la madera, buscando alguna marca.
—Chernobog, asà se llama el demonio que tiene tu alma, espero no hayan intereses.
Visnu se alejĂł de la camilla mientras Nightmare empezĂł a desatar a Mary solo para someterla con sus brazos mientras ella intentaba escapar gritando y llorando.
Los tres llegaron a una colina cercana al palacio de Hornos, Visnu aun sujetaba el amuleto levantandolo a su cabeza. TomĂł la madera con ambas manos y sin mucho esfuerzo, la partiĂł a la mitad, dejando caer los peridotos al cĂ©sped morado mientras salĂa humo azul de la madera que se empezĂł a incendiar tras la fractura. El cĂ©sped de la colina empezĂł a quemarse soltando un humo azul.
La visiĂłn de los presentes se hacĂa más opaca. Lo Ăşnico que podĂan ver era el humo y llamas azules hasta que cientos de buitres volaban entre el humo, pasando cerca de ellos. Mary estaba aterrada mientras
Visnu extendiĂł su mano y agarrĂł un buitre del cuello, el cual soltĂł un grave y gutural grito a medida que se tornaba completamente azul y sus ojos rojos como el infierno. Empezaba a cambiar su apariencia a una humanoide quĂ© cayĂł al suelo cuando Visnu lo soltĂł y se arrastrĂł tratando de hundirse en la tierra. Plumas cubrĂan a la figura que poco a poco enderezaba su postura poniĂ©ndose de pie, volviendo a ver a los presentes, mostrando un prominente pico negro y unos ojos pequeños.
—Chernobog, creo tienes algo que esta chica desea recuperar —dijo Visnu.
—Mariana Lucianna Ferdinand Hoffman... Tú madre hizo un trato conmigo, pero ella está muerta
—¡No! ¡Vete! ¡No quiero mi alma! ¡No quiero nada con Rebeca! —gritaba Mary llorando.
—¿TĂş madre se llamaba Rebeca? Que lindo nombre, debiste decirlo antes —dijo Visnu —¿No serĂa todo más fácil y agradable si tenemos una reuniĂłn de madre e hija?.
—Se puede... Si puedo traerla.
—¿Entonces que esperas?
El humo alrededor de ellos se dispersaba mostrando un paisaje desolado rodeado de pinos y nieve. Una risa femenina se oĂa en la cercanĂa lo que aumento la desesperaciĂłn de Mary. Una mujer de mediana edad caminaba hacia ellos sonriendo, acercándose especĂficamente a Mary.
La chica no dejaba de llorar y gritar, retorciendose mientras Nightmare la sujetaba. Rebeca le acaricia la mejilla con una sonrisa amplia.
—Ay Mariana, mira cuanto has crecido niña mĂa.
—¡No soy tu hija! ¡AlĂ©jate! ¡Por favor vete de aquĂ! ¡Vete!
Visnu se mantenĂa junto a Chernobog mirando con entusiasmo el sufrimiento de Mary.
—Aún tenemos... Un trato que hacer.
—Lo sĂ© lo sĂ© —dijo Visnu, recogiendo un puño de tierra del suelo, el cual al apretar su mano se volviĂł el amuleto —Vengan todos aquĂ, a lo que vinimos.
En aquel abismo, Sati retrocedia para impulsarse y correr hacia la barrera, chocando con fuerza contra ella esperando algĂşn cambio.
Las demás chicas tenĂan reacciones mixtas con sus esfuerzos, algunas estaban entusiastas y esperaban algo bueno, otras estaban dudando de si era buena idea y pensaban que habĂan otras alternativas, mientras que las restantes dudaban de la capacidad cognitiva de Sati.
La chica de armadura se acercĂł a Sati quien estaba tirada en el suelo y la ayudo a levantarse.
—No digo que hagas mal intentando escapar, solo pienso que no vale la pena romperte la cabeza contra esa barrera.
—Necesito romper esa pared, necesito salir de aquà para recuperar mi cuerpo.
—Lo sé, pero, ¿Y si fuera más fácil que eso?
Seguidamente señalĂł la marca de la mano de Emily. Sati se quedo observandola detenidamente, en especĂfico los pequeños agujeros de sus garras y tuvo una idea.
Se separĂł de la chica y se pego al muro, poniendo su mano sobre la marca e intentando clavar sus uñas en los agujeros. Al hacerlo, empezĂł a rasgar la barrera y el otro lado empezaba a verse como lo que Visnu tenĂa al frente.
Mientras Chernobog se encargaba de negociar con Rebeca el regreso del alma de su hija, Visnu observaba sonriente hasta que sintió un hormigueo en su mano izquierda. Al instante de volver a verla, su hombro se flexiono involuntariamente y con su otra mano sujeto con fuerza su muñeca para tener su extremidad quieta. Nightmare notó eso y soltó a Mary para ir con Visnu.
—¿Qué paso?.
—Nada, tu vete a mantener quieta a esa mocosa.
Mary se mantenĂa inmĂłvil mientras Chernobog devolvĂa su alma a su cuerpo, Nightmare volviĂł a con ellos a sujetar a Mary.
Sati vio como la rasgadura empezaba a cerrarse y trato de evitar que se juntaran ambas partes.
—¡Ah no! ¡Tú no te vas a librar!
Una vez la pudo abrir de nuevo, metiĂł su cabeza en el agujero y de repente ya no estaba rodeada de oscuridad, habĂa vuelto a su cuerpo.
MirĂł a su alrededor y su preocupaciĂłn aumentĂł al ver a Mary siendo cargada hacia el palacio de Hornos seguida por Rebecca y Chernobog.
Antes de que pudiera lanzarse hacia ellos, su mano derecha se lanzĂł a asfixiarla hasta que Sati volviĂł a estar en el abismo, Visnu logrĂł recuperar su cuerpo.
—Maldita sucubo, debiste quedarte muerta.
Sati cayĂł sentada mientras el resto de chicas la rodeaban ayudándola a levantarse. La mujer tenĂa una sonrisa amplia mientras miraba la rasgadura.
—Lo sabĂa, debo volver ahĂ.
Visnu abriĂł sus alas y volĂł hasta el palacio de hornos. Nightmare aprovechaba la inconsciencia de Mary para acomodarla en la camilla y someterla con correas.
—Espero el rato haya resultado —dijo Visnu.
—Asà fue, les deseo la mejor de las suertes en su trabajo —respondió Chernobog, el cual se desvanecido en una llama azul.
Rebecca se acomodo sobre su hija lamiendo su cuello, haciéndose translúcida a los presentes y empezaba a acomodarse a través del cuerpo de Mary.
—¿Qué te pasó allá? —pregunto Nightmare.
—Ella quiere escapar —respondió Visnu.
—¿La chica a la que le robaste el cuerpo?
—Si, creo ahora debemos apurarnos, solo nos falta la caja, y creo sé donde se le puede conseguir.
—Entonces ve allá.
Visnu se dio la vuelta hasta que su brazo empezó a temblar de nuevo y lo sujeto, llamando al atención de su compañero.
—Lo intentarĂ©, pero si me tardo, ve a casa de Evy, ella sabe —dijo Visnu mientras mordĂa su labio con la suficiente fuerza para clavar sus colmillos.
Nightmare observaba a Visnu saliendo del palacio de hornos. Bajo su máscara de gas, habĂa una leve sonrisa de ver al hombre sufriendo.
Visnu extendiĂł sus alas para volar hacia el pozo, pero mientras iba descendiendo, Sati recuperĂł el control de su cuerpo y empezĂł a desviar su rumbo.
—Debo volver a casa debo, volver con Sick.
Al llegar a Simul, la recibió la luz del sol recién saliendo, haciendo sentir una paz inmensa en la chica.
Su mano derecha sin embargo, transmuto el hacha que se dirigiĂł a una ala y la cortĂł, haciendo gritar a Sati de dolor y desviandola sin control. Ella intentaba recuperar el vuelo pero Visnu retomo control de su cuerpo y se lanzĂł al pavimento de la autopista antigua.
A unas decenas de metros, Amy abrĂa las puertas del cabaret para iniciar sus labores pero vio la onda del impacto, se quedĂł confundida y estaba acercándose a su escritorio para sacar la escopeta que Mary le habĂa dejado en caso de querer defender el cabaret. Vio como algo se acercaba a toda velocidad hacia ella y antes de poder disparar, esto se estrellĂł contra la entrada, adentrandose al cabaret y dejando ver que se trataba de Sati.
Visnu estaba en control de su cuerpo, tratando de esquivar los hachazos que Sati le daba. Amy sabĂa que se trataba de Visnu y debĂa atacarlo. CorriĂł hacia el chorreando un ácido de sus manos. Si bien este no le hizo daño al hombre, soltĂł un gas denso que lo cegaba y en ese momento Sati recuperĂł el control. Sati no comprendĂa lo que pasaba hasta que recibiĂł un golpe por parte de Amy en la espalda que la lanzĂł hasta la cocina.
Sati al tener su cabello tapando su ojo izquierdo, esperaba mirar bien con el derecho pero este no funcionaba, supo en ese momento que el alma de Visnu se almacenada también en su ojo.
Intentó levantarse pero Visnu recuperó el control y miraba fijamente a Amy con intensiones de atacarla, pero no pudo avanzar al tener su mano sujetando un mueble, dio codazos a su muñeca tratando de safarse pero Sati ganó control de sà misma, Visnu teniendo control de la mano, arrojó el mueble al suelo, destruyendolo y tirando los trastes y cubiertos en su inherior.
Golpeó a Sati en la cara tirándola al suelo, y ella al caer vio los tenedores y tuvo una idea peligrosa, pensaba mucho en lo que planeaba hacer pero los golpes de Visnu la desesperaron. Fue entonces que tomó un tenedor y lo clavo con fuerza en su ojo derecho, soltando un agonizante grito de dolor mientras se lo extirpo de su cuenca.
Amy se asomĂł confundida de lo que pasaba y se sintiĂł asqueada de ver a Sati sacándose a sĂ misma el ojo. Sin embargo estaba curiosa de lo que pasaba, asĂ que se quedĂł expectante de lo que pasaba. Visnu volviĂł a recuperar control del cuerpo pero ahora temblaba al perder autonomĂa. A duras penas se pudo poner de pie sujetando su muñeca con la suficiente fuerza para hacer crujir sus huesos. A Sati le estaba costando tambiĂ©n recuperar control de su cuerpo mientras las otras chicas la apoyaban para tener la rasgadura abierta. Sati intentaba salir aunque sentĂa que serĂa su Ăşltimo intento y lo consiguiĂł.
Al recuperar acceso a su cuerpo, su brazo empezĂł a retorcerse erraticamente, tratando de atacarla con su hacha.
Sati de igual forma transmuto un hacha en su mano izquierda.
—¡¿Tanto quieres mi cuerpo?! ¡¿Lo quieres maldita zorra?! ¡Te lo regalo!
Sati gritĂł esto y dio un golpe con su hacha directamente a su hombro mientras Visnu intentaba recuperar control. El hacha atravesĂł su carne y hueso. Al suelo cayĂł su brazo cuya hacha se desvanecido, quedando el cuerpo ensangrentado y respirando agitadamente, observando con su solo ojo, la extremidad en el suelo.
Amy no comprendĂa lo que habĂa pasado, se acercĂł lentamente lista para lanzar otra vez ácido, pero vio como la cabeza se volteo a ella y entrĂł más en alerta.
—A-Amy... Amy soy yo je.. Soy Sati.
La mujer reĂa temblorosa mientras cubrĂa con su mano su herida que soltaba grandes cantidades de sangre.
—D-dame una toalla, p-por favor Amy.
Lágrimas caĂan del Ăşnico ojo de Sati, en su cuenca sangrante no habĂan rastros de regeneraciĂłn ni en su hombro. Las heridas se mantenĂan abiertas y hemorragicas, ya no se podĂan curar como antes.
Amy le acercó temerosamente una toalla qué Sati tomó para cubrir su hombro, para seguidamente caminar temblorosa a la salida, riendo a carcajadas mientras su ojo no dejaba de llorar.
La mujer caminaba dejando un rastro de sangre hasta que a la salida, extendiĂł sus alas y se lanzĂł al aire, dejando a Amy perturbada y confundida de lo que habĂa pasado.
Sati volaba erraticamente en direcciĂłn a su casa, donde al lograr verla a la distancia, empezĂł a caer en picada aterrizando de pie con dificultad, caminando unos pasos hasta caer sobre la puerta.
—¡S-sick! Sick soy yo, a-ábreme amor
Sick corriĂł a abrir la puerta, para ver como su esposa cayĂł al suelo desangrandose y haciĂ©ndola entrar en pánico. Sati pudo observar a su amada y mantenĂa esa dĂ©bil sonrisa hasta que cayĂł inconsciente en sus brazos.
El pasar de las horas hizo que Sati fuera recuperando la conciencia, encontrandose en su cama, con su torso desnudo a excepciĂłn de las vendas en su hombro y su ojo, no veĂa a nadie alrededor suyo pero estaba muy dĂ©bil para gritar, asĂ que susurraba debilmente el nombre de Sick, hasta que ella se asomĂł al cuarto.
Pudiendo ya ambas verse mutuamente, Sick se acercó lentamente a su esposa, rompiendo en llanto y dejándose caer sobre ella abrazandola, la cual intento corresponder con solo un brazo, aguantando también las ganas de llorar al por fin reunirse con su amada.
El pasar de las horas tambiĂ©n se empezĂł a sentir en la maquina negra, Nightmare sentĂa que su compañero fallĂł en mantener en control a la dueña del cuerpo, asĂ que ahora estaba todo en sus manos.
—Creo ya no habrá ningún imperio infinito Visnu, ahora solo seré yo, seremos Gregory, Emily y yo, libres, felices y sobre todo, al fin seremos reales, completamente reales.
El chico empezĂł a caminar afuera del palacio sonriente, agradecĂa saber donde debĂa ir, pero tambiĂ©n estaba feliz de ya haberse deshecho de una traba en sus planes reales.
Shiva y Evy estaban en el comedor de la casa de la chica hablando por teléfono con Sick y Sati, los dos estaban felices y tranquilos por ver que su amiga estaba de vuelta, y pensaban ir a visitarla en la tarde, una vez la llamada terminó, ambos quedaron solos.
—Espero que ya todo haya acabado —dijo Shiva.
—Sep, pero desearĂa que Visnu no vuelva acá, ya son suficientes malos recuerdos —respondiĂł Evy.
—¿Malos recuerdos?... ¿Es sobre Mel?
—No no no... Bueno, tal vez...
—Ah pequeña, te entiendo, yo tambiĂ©n la extraño mucho y hace mucha falta. Me atreverĂa a decir que con ella acá, todo esto no habrĂa durado ni una tarde.
Evy rĂo con el comentario de su amigo, sin embargo la melancolĂa seguĂa con ella.
—... Lo se Evy, sĂ© muy bien lo que es perder al amor de tu vida asĂ.
—...No debĂa ser asĂ, ella no debĂa irse ni dejarnos a mi y a las niñas...
Tras decir eso, Evy se lanzĂł a abrazar a Shiva, quien correspondiĂł el abrazo con fuerza.
—... No hay dĂa donde no extrañe a Melody y me pregunte que serĂa de mi y Zoey con ella... Pero ahora solo nos tenemos a nosotros pequeña.
—... Lo sé Shivita... Lo sé bien...
Evy sollozo con el abrazo hasta que los interrumpiĂł el tocar de la puerta.
Shiva se separĂł de Evy y camino lentamente a la puerta, donde al abrirla, del otro lado estaban Zoey, Michelle, Melian, Okaya y los bebĂ©s. Shiva se alegrĂł al verlas y se quedo hablando con Okaya mientras que las chicas subĂan al segundo piso. Evy veĂa a todos sintiĂ©ndose con más melancolĂa y soledad.
Se levantó a la cocina a servirse un vaso de agua, tras un sorbo, lo dejó en el lavabo, quedándose ella observando la ventana al patio trasero.
—Tienes una linda casa —sono una voz susurrante a su lado.
Evy no volteo para saber que se trataba de Nightmare a su lado, desapareciendo su cara melancĂłlica.
—Si.. ReciĂ©n volvimos aquĂ, querĂa invitarte un dĂa.
—Gracias Evy, pero quiero saber algo rápido.
El chico puso su frĂa y pálida mano sobre el hombro de Evy, quien se dignaba a estar quieta.
—¿Porqué no me dices donde está la caja?
—Porque hace años no la veo, no está aquĂ ni se donde estarĂa.
—Me dijeron que tu sabias, por favor no me mientas Evy, no queremos eso.
—... ¿Y si supiera? ¿Y si simplemente no te quiero decir nadita? —dijo Evy, volteando a ver a Nightmare.
Nightmare empezó a apretar los puños con la respuesta de Evy.
A la cocina, entrĂł Shiva con Okaya a sorpresa de Nightmare.
Él estaba listo para atacar a quien entrara pero al ver al hombre, algo pasĂł en Ă©l, un nuevo recuerdo, una nueva crisis se disparo en su ser. ReconocĂa a ese semidios, o al menos lo reconoce cuando era distinto, cuando era un ángel.
—¡¿Nightmare?! ¡Quédate quieta! —gritó Shiva a punto de atacar al chico.
Nightmare recobro la compostura y tomó el vaso de Evy, cuya agua se tornó negra a su tacto y lo estrelló en la cabeza de la chica, haciéndola caer al suelo. Seguidamente abrió la llave y puso su mano en el agua, desapareciendo de la vista de los presentes.
Shiva corrió a auxiliar a Evy, cuyas venas y ojos se empezaban a tornar negros al igual que paso con Juliette. Él rápidamente sacó su esfera de jade y la puso en la frente de la chica, haciendo que el negro desapareciera de sus venas pero ella siguiera retorciendose.
Okaya tambiĂ©n corriĂł a auxiliar a Evy, sacando un frasco de su bolsillo y dándole a beber una medicina la cual pudo calmarla, sin embargo el veneno seguĂa en ella, y si no lograban erradicarlo lo más antes posible, ella iba a acabar igual que la maestra.
CapĂtulo #10
Luz
Un taladro perforaba la madera del escenario para colocar una cortina. Esta era la tarea que Mary llevaba realizando seguidamente mientras su mirada se solĂa desviar a Emily, la cual no se despegaba de una silla mientras abrazaba sus piernas.
—Eh... Emily —dijo Mary.
—Ah si si, ya voy —respondió Emily, levantándose de su asiento.
—No es eso, solo es que si quieres puedes volver a tu cabaña. Marla, Amy y yo nos podemos encargar de todo hoy.
—Te juro que puedo ayudarte, no te preocupes.
Mary bajo del escenario para ir con Emily, a quien puso sus manos en los hombros.
—Emily, yo se como te sientes —dijo Mary —Lo de Juliette no fue tu culpa, no te preocupes.
—No, si fue mi culpa, me despiste y deje que Visnu la asesinara y robara las llaves. —dijo Emily quitándose las manos de su amiga —No quiero descuidar alguna otra cosa, y primero que todo, no quiero fallarte.
–No me estas fallando, eres mi amiga y se lo que necesitas, y lo de ahora es quedarte descansando.
—Mary, más gente va a morir si no hago nada, pero ahora no tengo ni idea de como resolver esto.
Mientras Mary y Emily hablaban, Amy, la cual estaba llenando formularios, oyĂł lo que decĂan y decidiĂł hablar.
—¿Y si le pides ayuda a Ruby y Sol? —preguntó Amy.
Las dos amigas volvieron a ver a la chica de lentes, estando Emily pensativa pues podrĂa ser una buena idea.
Mary se mostrĂł reacia a la idea pues no confiaba en Ruby sobre todo, aunque supuso que era lo que mejor quedaba.
Tras un rato, Emily se fue del cabaret yendo en bĂşsqueda de sus primas, empezando con Sol la cual ella sabia el lugar perfecto para encontrarla.
Con una gran vista del atardecer sobre los rascacielos, Sol estaba sentada en una banca llena de musgo. Se trataba del antiguo parque abandonado. Vio acercarse a Emily a la que le dio un espacio.
—Hola Sol, espero no molestarte —dijo Emily.
Sol levanto su mano para señalar un rascacielos.
—El gran banco, esta noche va a ser el primero en ponerse en oscuras —dijo Sol sonriente —Luego le seguirá el hospital general, la sala de asambleas, y luego toda la ciudad. Esta noche al fin tendremos a ese bastardo en nuestras manos.
Emily no entendiĂł a que se referĂa Sol, pero se sentĂł a su lado.
—Ah si, hablo de un plan para detener al sujeto eléctrico —dijo Sol—Lamento ignorarte, y de paso, lamento lo de Juliette.
—No te preocupes por mi —repondio Emily —Y gracias, es de eso que querĂa hablarte.
—¿El asesinato de Juliette? —preguntĂł Sol, mientras sacaba un cigarro y lo encendĂa en su boca —¿Quieres?.
—No gracias, no me gusta fumar, y pues, necesito la ayuda tuya y de Ruby.
—No te preocupes por eso, ya tenemos una orden de captura contra Sati.
—No fue Sati, la mató Visnu.
Sol se quito el cigarro de su boca y se acomodĂł en la banca.
—Sabemos más que bien de toda esa conspiración de Visnu y Nightmare, Emily —dijo Sol —Pero si te soy sincera, no nos interesa.
—¿Qué? Sabes que esto puede terminar en algo mucho más serio de lo que ambas creemos, por eso necesito ayuda —respondió Emily —No puedo hacer nada yo sola.
—Pues no se si sabes que Ruby y yo tenemos miles de asuntos más allá que cortar madera y pescar.
Emily se quedĂł en silencio con eso, con algo de enojo.
—.. Bueno, lamento decir eso, pero espero comprendas que desde que nuestros padres y madres murieron, nosotras debemos hacernos cargo de todo lo de ellos —dijo Sol —Y no quiero decir que ahuevo todo esta en tus hombros, pero ese asunto es algo que el tĂo Quidel o mamá habrĂan solucionado rápido por si mismos.
—Lo se, sĂ© que me falta mucho para ser como papá o mis tĂos, pero lo mĂnimo que quiero es ayuda para investigar lo que pasa —dijo Emily.
—Mira Emily, ahora mismo tenemos muchos problemas, y lo menos que queremos es que veinte millones de habitantes sepan de Visnu y Nightmare, mucho menos de una posesión maligna. Quisiera ayudarte, pero no puedo.
Emily suspiro y se cubriĂł la cara con sus manos.
—... Supongo tienes razón —respondió Emily —Creo por ahora Gregory puede ayudarme, igual gracias Sol.
—Lamento no poder mucho, pero al menos comprendes todo.
Emily no respondió a su prima, solo se levantó de la banca y empezó a caminar adentrandose en el bosque sin mirar atrás.
Una esfera de cristal con una camilla en su interior, estaba siendo observada por Nightmare, el cual jugaba con unas palancas las cuales movĂan conductos en la máquina.
Fue sorprendido por el sonido de llaves lo que lo hizo voltear, para observar sorprendido a Visnu.
—¿CreĂas no podrĂa con esto, viejo amigo? —preguntĂł Visnu—¿Como vas con la maquina negra?
—Todo esta listo, ya todo esta afinado, pero nos faltan varias cosas como una fuente de energĂa y la caja —respondiĂł Nightmare.
—Lo bueno es que es poco, ÂżPor cierto que clase de energĂa nos sirve? Creo tengo una tenue idea de donde conseguirla.
—BrujerĂa, un alma podrida, algo asĂ nos servirá, pero tiene que estar vivo.
—Entonces bingo, lastima que nos veamos tan brevemente, pero tengo que salir otra vez —dijo Visnu, no sin antes lanzarle el llavero a Nightmare.
—No importa, tu solo trae la baterĂa, luego veremos la caja.
Nightmare volteo al decir esto último, dándose cuenta que ya estaba de nuevo solo en la maquina negra.
Aprovechando su soledad, Nightmare mirĂł sus manos, vio esos aparatos clavados a su piel y huesos, apretĂł sus puños e intentĂł arrancarlos, sin embargo el dolor era infernal para el chico. HacĂa mucho no sentĂa esa urgencia de libertad, pero desde que supo que Gregory y Emily seguĂan vivos, necesitaba encontrarlos de nuevo.
Los kilĂłmetros de tuberĂas y circuitos se llenaban de los gritos de agonĂa de Nightmare mientras seguĂa intentando quitarse ese metal que lo esclavizaba. No entendĂa porque lo hacĂa, pero parecĂa estaba haciendo algo que por mucho tiempo no habĂa hecho, recordaba quien fue, recuerda que fue Christopher, y eso le dolĂa más que sus manos quĂ© en un santiamen estaban llenas de su propia sangre y su cara llena de lágrimas.
En los alcantarillado de la gran metrĂłpolis, el sujeto elĂ©ctrico corrĂa sin parar. AĂşn si sabia era el Ăşnico lugar donde no podrĂa encontrar intrusos a su paz, sabĂa algo estaba mal.
Sus instintos no metĂan, el sonido de decenas de botas correr en el agua llegĂł a sus oĂdos. Fue entonces que se volviĂł electricidad pura para avanzar a toda marcha hacia los soldados.
Los mismos se detuvieron al ver en sus radares que se acercaba el sujeto, seguidamente empezaron a preparar el inhibidor. El sujeto se apareciĂł frente a ellos listo para atacarlos aunque fue en vano al estos estar cubiertos por armaduras aislantes.
El miedo se encendiĂł al sentir el inhibidor cargado, asĂ que desapareciĂł de la vista de ellos huyendo lo más rápido que podĂa. El arma fue activada y si bien el sujeto elĂ©ctrico logrĂł escapar su alcance, el edificio arriba de ellos sufriĂł un apagĂłn quĂ© alarmo a toda la metrĂłpolis.
SabĂa que estaba atrapado, solo le quedaba escapar de cualquier forma posible. EmpezĂł a subir por el tendido elĂ©ctrico del edificio sin saber que al encender y explotar cada foco en su interior, dejaba ver su paso en el mismo, delatando su posiciĂłn a las fuerzas pĂşblicas de la ciudad.
En la punta del edificio le esperaba un inhibidor, el cual, al notarse como él sujeto se acercaba al último piso, fue activado. El campanazo lo tomó por sorpresa y cayó al suelo de unas oficinas, rodeado de oscuridad y el sonido de pasos de soldados subiendo las escaleras.
En las afueras del centro de la ciudad, Mary estaba dándoles los agradecimientos a Marla y Amy, quienes se estaban retirando al iniciar la noche. Al quedar sola, Mary revisó su teléfono para ver las noticias de los apagones, causando alto de irritación en ella.
—Me lleva la... Y yo que hoy querĂa ver pelĂculas —se dijo a sĂ misma la mapacha.
Caminaba a la parte trasera del cabaret para encender un generador que comprĂł hacia no mucho tiempo, pero fue interrumpida por un aleteo cerca de ella.
Emily habĂa llegado al lago y notĂł a Gregory en el corral, dirigiĂ©ndose hacia Ă©l.
—Supongo ya sabes lo que está pasando, y sabes que necesito ayuda tuya más que de nadie —dijo Emily, reclinandose en una tabla.
—[Eso lo supuse, y ahora creo es momento de darte algo de urgencia] —respondió Gregory.
—¿Urgencia? —preguntó Emily.
—[Aprovecharán la oscuridad para sustraer a tu amiga].
—... ¿Amiga?.. ¿Mary?
Gregory solo volteo su cabeza hacia la direcciĂłn del cabaret, respondiendo afirmativamente a su amiga. Emily empezĂł a correr a toda prisa al lugar, esperando detener lo que pudiera pasarle a Mary.
De regreso a los grandes rascacielos, uno a uno iba sufriendo cortes elĂ©ctricos por inhibidores los cuales, aun si recuperaba su fuerza y lograba escapar de los soldados quĂ© lo habĂan herido, el sujeto elĂ©ctrico seguĂa siendo visible a la ciudad, quien veĂa con miedo y asombro lo que sucedĂa.
Las ventanas qué se iluminaban por su paso, explotaban con su paso y los disparos de las fuerzas afuera de los rascacielos. El sujeto estaba tratando de escapar de la metrópolis hasta que empezaba a darse cuenta que estaba quedando acorralado.
No le tocó más remedio que huir al edificio más alto de la ciudad, la torre del Tiranicidio. Avanzaba de columna en columna, reventando los bombillos de cada salón qué atravesaba mientras la ciudad empezaba a cubrirse por una lluvia potente.
No le tardo mucho llegar a la punta de la torre en una gran antena donde volviĂł a su forma humana, sintiendo la tormenta sobre Ă©l. SonriĂł oyendo los vehĂculos aĂ©reos acercandose, pues sabĂa que en cualquier momento un rayo serĂa su salvaciĂłn para fugarse definitivamente.
Sin embargo, un chillido lo desconserto, pudo sentir energĂa a su lado y fue ahĂ que se sacĂł la aterradora sorpresa de un inhibidor. Antes de que el pudiera escapar, un campanazo fue dado a centĂmetros de su cara. El mismo fue el más potente dado, y su rango se extendiĂł por toda la ciudad dejándola en completa oscuridad.
En el cabaret, cuando Mary empezaba a buscar la fuente de ese aleteo, electricidad se fue. Se quejó por no poder haber ido a tiempo a encender el generador y encendió la luz de su teléfono observando frente a ella un ala negra de demonio. Dio un grito de susto dejando caer su teléfono.
Emily logrĂł llegar al cabaret dando golpes a la puerta exigiendo entrar, pero Mary estaba temblando de miedo al ver como frente a ella se eregia la figura sonriente de Sati con un solo ojo reflejando el dorado. Emily al no tener respuesta, tuvo que romper la puerta. Visnu desapareciĂł de la vista de Mary al entrar la luz de la luna con Emily.
Mary intentó correr hacia su amiga pero algo la empujó y la hizo desaparecer en la oscuridad, haciéndola gritar. Emily no tardo en reaccionar y entre las sombras vio a Visnu sujetando a la mapacha y tapando su boca. Saltó hacia él jalando su brazo derecho y derribandolo al suelo. Visnu cayó al sótano aun sujetando a Mary y aprovechó para esconderse en el lugar.
Emily saltĂł a perseguirlo pero en su lugar encontrĂł la ventana del sĂłtano abierta y yendo hacia la luna, las dos alas demonĂacas alejándose a la distancia.
Mientras Visnu volaba, aguantaba el dolor pues el agarre de Emily, aunque leve, quemĂł su piel y sentĂa mareos pues podĂa haber afectado tambiĂ©n su alma.
Habiendo caĂdo cientos de metros hasta una terraza rodeada de tuberĂas y cables, el sujeto elĂ©ctrico estaba despertando dĂ©bil y adolorido.
Un estruendo metálico lo alertó, pero antes de que pudiera ponerse de pie, un golpe cayó sobre su espalda derribandolo al suelo. Lo tomaron del cuello de la chaqueta y lo levantaron. Era Ruby, quien puso en su cuello cuatro cuchillas unidas, raspando su piel. El sujeto eléctrico intentó soltar una potente descarga eléctrica a la chica pero esta no se inmuto.
Tiro su cabeza contra el frĂo concreto, hundiendo su cabeza contra el mismo. Tomo las dos manos del hombre y las clavo en el suelo con las cuchillas atravesandolas, haciendolo gritar de dolor mientras ella seguĂa absorbiendo sin problemas la electricidad.
—No tengo que decirte que estas arruinado para te des cuenta que lo estas —dijo Ruby, mientras ella sonreĂa.
Puso unas esposas en las manos del sujeto, las cuales sonaban como cascabel siendo pequeños inhibidores qué bloqueaban sus poderes.
Poco a poco la electricidad a regresar a la metrĂłpolis, llenándose de luz en medio de una poderosa tormenta, la cual al fin era de alivio para la gran mayorĂa.
Sin tener ni un momento de descanso, Sati corrĂa por los alrededores sin toparse nada más que oscuridad. Algunas mujeres la seguĂan y otras se quedaban quietas, esperando que ella se diera cuenta que no habĂa sentido en buscar una salida de esa manera.
Sati no hacĂa caso a lo que las demás decĂan, ya sea apoyo o en oposiciĂłn. Sin embargo algo paso que ella no se esperaba, una pared invisible a la cual impacto de cara y la hizo caer al suelo.
Todas las mujeres se quedaron sorprendidas con esto, pues nunca supieron que habĂa un borde.
—Ahg.. ¿No que no? —dijo Sati mientras se sobaba la cabeza.
—Oye, esto parece una mano —Dijo la más pequeña.
Sati se levantó a revisar y confirmó lo que ella dijo, era una marca de la mano de Emily, la cual dejó además pequeños agujeros por sus garras.
Sati se asomĂł un momento por uno de los agujeros mientras las otras mujeres se acercaban curiosas.
—¿Ves algo? —preguntó la de armadura.
—Creo... Creo veo a alguien... Es como azul y con varios brazos —respondió Sati.
Sati veĂa a ese hombre a la lejanĂa de espaldas, pero este al volver a verla, lanzĂł una luz potente que empezĂł a quemar el ojo de Sati, haciĂ©ndola gritar.
Se apartĂł rápidamente y se cubrĂa la herida gritando de agonĂa mientras las otras mujeres intentaban auxiliarla. Tras unos minutos Sati por fin pudo dejar de sentir dolor y se quito su mano de su ojo, habiendo tras la misma una cuenca vacĂa.
CapĂtulo #9
Las plumas
Rodeada de una oscuridad infinita, dando pasos con un eco sin terminar, Sati no sabia donde estaba.
HabĂa llamado incontables veces a Sick, a Mary, a todos sus seres queridos pero nadie venĂa a su auxilio. La desesperaciĂłn la invadia y gritaba sin parar en bĂşsqueda de ayuda.
Entre lagrimas, vagaba sin rumbo hasta derrumbarse sobre sus rodillas, quedando tirada en el suelo sollozando hasta que alguien respondiĂł sus alaridos.
—Primera vez que veo una sin su brazo —Sonó una voz femenina.
Sati dejĂł de llorar al oĂrla y volteĂł para ver la fuente de la misma, siendo que sonaba exactamente igual a sĂ misma.
Ante ella, habĂa todo un grupo de mujeres, algunas sentadas en sillones antiguos, otras de pie, pero todas observandolas.
La chica retrocediĂł con miedo al verlas.
—¿Qué hacen aqu� ¿Quienes son ustedes? —preguntó Sati —¿Porqué hablan como yo?
—Nosotras somos tú Sati, todas hemos sido Sati —respondió una de las chicas, de apariencia asiática.
No sobra decir que esto causó más preguntas que respuestas en Sati.
Se acercĂł tĂmidamente hacia ellas y ellas le hicieron un espacio para que se pudiera sentar.
—Todas hemos sido tú, en algún momento y lugar distinto —Dijo una chica de apariencia abstracta —Pero ahora somos solo alma y mente.
—¿Qué? No me digan que estoy muerta —dijo Sati —No puedo estarlo, no puedo dejar a Sick sola, necesito volver allá.
—¿Y tus hijos? ¿No piensas volver por ellos? —respondió la más alta del grupo.
—Por ellos también lo juro, necesito reparar el desastre que hay —dijo Sati.
—Te refieres al desastre que tú misma causaste —respondió una de las mujeres, una negra.
—¡Ya se que es mi culpa! ¡Ya lo entendĂ! Dejen de decirme eso.
—¿Entonces porque nunca intentaste arreglar las cosas? —preguntó una chica con armadura.
—Yo... Yo no se, solo se que arruine todo.
—No serĂas la primera, ni la quinta en haber hecho eso —respondiĂł la Alta —todas aquĂ tuvimos nuestros fracasos y nuestros errores, por eso estamos aquĂ.
Todas no tardaron en contar sus vidas a Sati, la asiática le contó como tuvo un romance con su Shiva qué acabó con su propia muerte, lo cual asqueo a la nueva. La de armadura y la alta formaron parte de una gran guerra en tiempos remotos, donde todos los sacrificios incluyendo los de ellas fueron olvidados y cada una siguió.
Sati se sentĂa algo consolada de saber que no estaba sola, pero sentĂa que no debĂa acabar todo asĂ, sabĂa que no habĂa muerto, solo le habĂan robado su cuerpo.
—Oye por cierto, no nos has dicho como perdiste tu brazo —Dijo una chica más pequeña que el resto.
—Pues, la verdad no tengo ni idea, ni me di cuenta hasta que llegué aquà —respondió Sati.
—Ciertamente es la primera vez que he visto algo asà —respondiĂł la abstracta —Un alma que quedĂł sin una parte de sĂ, esto debiĂł ser algo muy poderoso. ÂżNunca te pasĂł algo donde tu alma saliĂł de tu cuerpo antes?.
—Pues creo sĂ, cuando unas brujas me hicieron cambiar de cuerpo, Mary hizo un embrujo para regresarme, tal vez fue por ella que perdĂ mi brazo.
—Hm, creo fue por eso que Visnu poseyo tu cuerpo tan fácil —dijo una chica anciana —tal vez puedas usar eso a tu favor para volver a tu cuerpo.
Tras oĂr esto, Sati abrazo sus piernas quedándose en silencio, no se sentĂa nada bien aĂşn si las demás chicas la abrazaban, intentando consolarla.
En la mansiĂłn de Juliette, habĂa un ambiente tenso que se sentĂa en cada centĂmetro. Ritek acompañaba a Juliette en lo que pudiera, Hansol y Jeremy preparaban el almuerzo con la esperanza de reunir a todos en el hogar para aliviar el mal ambiente.
Teniendo la mesa lista, Juliette estaba acompañada de Hansol, quien la oyó estornudar mientras intentaba tener la compostura. y Ritek mientras que Jeremy fue a la habitación de Nicolas con la esperanza de hacerlo bajar.
Nicolas abriĂł la puerta solo unos centĂmetros para ver al conejo.
—Nico... Mira entiendo bien lo que pasa y como te sientes, pero no viene mal intentar arreglar las cosas —dijo Jeremy.
—No quiero oĂr ni verla, dĂ©jame solo, ÂżQuieres? —respondiĂł Nicolás.
—Por favor, no te pongas asĂ. No puedes dejar que esto arruine la relaciĂłn de ustedes dos.
—¿Y como quieres que reaccione con que me mintieron por veinte años?
—Ella siempre fue una madre amorosa, cariñosa, comprensiva, intelectual y lo mejor que pudo para ti.
—Pudo decirme la verdad.
—... Bien, te dejaré que seas como Tobias.
Tras esto, hubo silencio en la habitaciĂłn de Nicolás, quien terminĂł saliendo de la habitaciĂłn irritado, mientras Jeremy lo seguĂa.
En lo profundo del bosque de Simul, un lago se empezĂł a llenar de un fluido negro procedente de su interior. Algunos peces en su interior quedaban flotando en la superficie con sus ojos y venas tornados negros. Una figura femenina emergio del lago, caminando hacia la superficie. Visnu caminaba sonriente mientras el lĂquido en Ă©l se evaporaba. En sus manos sujetaba unas plumas negras y sus alas se extendĂan. De un aleteo, se despegĂł del suelo y empezĂł a sobrevolar.
El almuerzo en la mansiĂłn avanzaba tranquilo aunque silencioso. Los chicos se mantenĂan alerta mientras que Nicolas no despegaba su mirada de la comida.
Jeremy temia que no hubiera un buen avance hasta que se pronunciaron las primeras palabras.
—¿Él se aprovechó de ti? —preguntó Nicolas.
Los chicos volvieron a verlo con miedo y nervios.
—No, o al menos no lo hizo de la forma que tu crees —respondiĂł Juliette —Estuvimos casados, asumĂ responsabilidades que no sabia eran trampas suyas para herirme. Todas esas niñas fueron chicas que amĂ© como no tienes idea, pero Ă©l se aprovechĂł de eso para acabarlas en lugares donde no serĂan olvidadas.
Ritek y Hansol se miraban mutuamente con el rabillo del ojo, siendo que el rata intentó tomar la mano de su amigo pero él la apartó rápidamente.
—¿Sam y Elisabeth? ¿Eran sus hijas? —preguntó Nicolás.
—Lo eran, no supe quienes eran sus madres, supongo sufrieron destinos peores por Fnk —respondió Juliette.
—¿Y que hay de mi? ¿Fui otra trampa?
—Eso es algo curioso, tĂş no fuiste una trampa, o al menos no fuiste algo que no quisiera. Antes de engendrarte te querĂa, el fingĂa que tambiĂ©n, pero no hubo nada desde ese momento hasta que naciste de lo que me arrepintiera. —respondiĂł Juliette —No fuiste un accidente, fuiste alguien que siempre ame.
—... Entonces fui amado... ¿Pero porque me lo ocultaste todo?
—Por eso mismo, te amaba tanto que no querĂa que su influencia cayera en ti, no querĂa darle la oportunidad de hacer contigo lo mismo que hizo a esas niñas. No debias ser su hijo, pero no podĂa revertir eso. Fue asĂ que alejĂ© todo suyo de ti. Esto fue luego de que Ă©l intentara acabar contigo cuando supo que naciste sano y salvo.
Nicolás se quedĂł en silencio y algo boquiabierto luego de las palabras de Juliette. No sabĂa que decir mientras los demás chicos se sentĂan más relajados con las respuestas de la mujer.
—... Pues... Hay mucho más que tienes que explicarme —dijo Nicolás.
Antes de una respuesta, un silbido se oyĂł afuera de la mansiĂłn y seguidamente un estruendo y cristales rompiendose. En la entrada de la mansiĂłn, sobre un gran vitral ahora destrozado, estaba de pie Visnu.
Nicolás y los chicos se levantaron de la mesa, además de ayudar a Juliette a ponerse de pie.
En un parpadeo, Visnu tacleo a Nicolas y quedo sobre él en el suelo, acariciando su barbilla.
—Nicolás, oh Nicolás, ¿Puedes llevarme a la biblioteca por favor? —preguntó el hombre.
Un sonido carnoso los interrumpió, una gran protuberancia punteada atravesó el vientre de Visnu y lo arrojó a una pared. Se trataba de Juliette, teniendo sus extremidades arácnidas extendidas tras su espalda.
—¡Aléjate de mi niño! —gritó Juliette.
Los chicos ayudaron a levantar a Nicolás mientras veĂan como Visnu se levantaba con debilidad.
El no tardĂł en lanzarse contra Juliette la cual lo logrĂł bloquear e intentar golpearlo.
Al ver como Visnu trasmuto una hacha en su mano, Nicolas hilo una red la cual lanzĂł al hacha. Jalaba la cuerda con fuerza dejando inmĂłvil al semidios. Hansol y Ritek tampoco se quedaron quietos y ayudaron a jalar la cuerda mientras Jeremy corrĂa a buscar su arma.
Juliette lograba someter a Visnu poniéndolo contra el suelo. El no se dejó aprisionar y dio una patada al vientre de la mujer lanzandola varios metros al aire, que él aprovechó para correr hacia la biblioteca. No pudo avanzar mucho pues sintió como su brazo fue cortado en delgadas pero profundas heridas. Se trataba de Nicolas quien puso una red sobre Visnu.
JalĂł la misma con la esperanza de atrapar por completo al hombre con ella, pero al tener contacto con Visnu, las cuerdas se prendieron fuego y desaparecieron.
Jeremy desde el balcĂłn, empezĂł a disparar contra Visnu pero las balas se derretĂan al acercarse a Ă©l. Visnu prosiguiĂł caminando hacia la biblioteca donde empezĂł a tirar los grandes estantes al suelo en bĂşsqueda del cajĂłn donde guardaban la llave.
Antes de que ellos pudieran llegar a detenerlo, Juliette corriĂł con todas sus patas a la biblioteca, lanzandose a atacar a Visnu de nuevo.
En un momento Juliette empujó al hombre contra un estante destruyendolo. Visnu se levantó con ira hasta que vio en el suelo junto a varios objetos mágicos, el llavero de la caja de Pandora.
Su sonrisa se extendiĂł hasta donde podĂa y sujeto las plumas con su mano. Juliette se dirigĂa hacia Ă©l como un toro furioso y Visnu, de un fugaz movimiento, lanzĂł las plumas hacia la mujer, clavandose todas en ella y dejándola paralizada.
Visnu tomó las llaves y escapó de la mansión volando, dejando atrás todo un desastre.
Nicolas y los demás corrieron a auxiliar a Juliette, quien estaba tirada boca abajo, respirando con dolor.
Al voltearla, vieron como estaba pálida y todas las venas de su cuerpo estaban llenas de un lĂquido negro.
—¡¿Mamá?! ¡Mamá resiste! —gritaba Nicolás con desesperación.
Jeremy corrió a buscar algún teléfono para llamar a emergencias, mientras Ritek buscaba algo que pudiera ayudarle.
Los ojos grises de Juliette empezaban a llenarse de ese lĂquido negro y su mirada perdida desaparecĂa, todo mientras soltaba lágrimas. UsĂł pocas fuerzas para tomar la mano de Nicolás tomándolo por sorpresa.
—L-lo lamento Nicolás... P-por favor perdĂłname hijo —decĂa Juliette con debilidad.
—No no no, no te disculpes mamá, por favor no lo hagas —le respondió Nicolás —Todo esta bien, todo va a a estar bien por favor... ¿Mamá?.
Juliette dejo de respirar luego de sus sĂşplicas, tambiĂ©n su mano empezĂł a soltar a Nicolás, quien entrĂł en desesperaciĂłn y pánico al ver que su madre, a quien el ha valorado toda su vida y le causĂł un dolor inimaginable en sus Ăşltimas horas, se habĂa ido.
Hansol acompañó a Nicolás todo el rato y apretĂł sus dientes, Ritek volviĂł con un botiquĂn de emergencias pero al ver a Nicolás llorando, cayĂł al suelo sin decir ni una palabra, simplemente se dedicĂł a abrazar sus piernas y Jeremy, quien se asomĂł para ver los Ăşltimos momentos de aquella quien fue lo más cercano a una madre, estaba en silencio, dejando la otra lĂnea de la llamada hablando sola.
Zoey, acompañada de Michelle y Melian, cuidaban a los bebĂ©s mientras Shiva y Michelle hablaban por telĂ©fono con Sick, intentando calmar la desperacion. Supieron que el causante de todo esto era Visnu y Nightmare, sin embargo no entendĂan como habĂa vuelto este Ăşltimo.
—Melian dice que este bebé es tonto —dijo la pelirroja mientras cargaba a Marco.
—No es tonto, es que los bebĂ©s son asà —decĂa Michelle mientras cargaba a Alyssa.
—No es cierto, Melian dice que esa otra bebé es inteligente, como Melian.
—No creo sean muy distintos Melian, ambos yo los veo igual de listos y adorables —respondió Zoey, quien peinaba el afro de Melian.
El celular de Melian empezĂł a sonar.
—Alguien está llamando a Melian —dijo la chica.
—Yo contesto, no te preocupes —dijo Zoey, quien se levantó a tomar el teléfono —Hm, es Nico.
Acepto la llamada y del otro lado solo oĂa caos y gritos.
—¿Eh? ¿Qué está pasando? —preguntó Zoey.
—Melian quiere oĂr
Tras oĂr a su amiga, Zoey le dio el telĂ©fono y Hansol hablĂł.
—¿Melian estas ah� Necesito decirte algo urgentemente
—Melian esta oyendo
Tras unos segundos oyendo al chico, Melian se separo del teléfono.
—Mataron a la señorita Juliette —dijo la chica en voz alta.
Todos los presentes quedaron en silencio, Zoey y Michelle se volvieron a ver atĂłnitas mientras que Shiva y Evy dejaron lo que estaban haciendo y corrieron con las chicas.
—Melian pasame eso rápido, creo oĂste mal —dijo Shiva.
—Melian oyó bien, pero le hará caso a anciano
La chica puso en altavoz y Hansol, intentando mantenerse en calma lo más posible, empezó a contarles a los presentes lo que pasó.
CapĂtulo #8
Mamá
Juliette dedicaba la tarde a la tarea que más le es productiva en su estado, el archivo de nuevos libros que entraban a diario a su extensa biblioteca. Como de costumbre, Emily estaba acompañandola y ayudándole. Sabiendo ya todo lo que habĂa sucedido, Emily aprovechĂł para contarle a Juliette todo lo que Mary vio.
—Sinceramente, siempre supuse que Sati era alguien deficiente en la maternidad, pero no esperaba tanta negligencia emocional —dijo Juliette.
—Lo sĂ©, siento mucha lastima por Evelyn y Tobias —responde Emily —DirĂa vivĂ lo mismo, pero realmente es como si Mel no hizo tanta falta en mi vida.
—Es curioso, a pesar de nuestros conflictos siempre la considere una madre ejemplar.
—Lo se, supongo para Michelle y Melian fue bastante buena, pero conmigo no estuvo muy presente, también es que papá cubrió todo lo que Mel no pudo.
—Entiendo eso.
Ambas continuaron con sus labores, mientras Emily empezaba a unir los hilos con Sati y Nightmare.
—Zoey también fue algo parecida, aunque realmente no pudo conocer a su madre. —dijo Juliette.
—SĂ, eso tambiĂ©n, al menos Shiva hizo bien en criarla... Ah si, Mary es un caso curioso. —respondiĂł Emily —Creo su madre fue una bruja que muriĂł hace como treinta años, y a Mary siempre se le dificulta mucho hablar de ella.
—Murió en el genocidio soviético a los mágicos, ¿No es as�
—Creo que sĂ, no se bien que pasĂł entre ellas dos, pero de lo peor que Mary me contĂł es que ella misma no tiene alma porque su madre la vendiĂł a un demonio cuando era niña. Fue por un amuleto que realmente nunca usĂł.
—¿Un amuleto? Hm... Ayúdame un momento, creo tengo algo —Dijo Juliette, mientras se levanto para caminar a un estante con varias gabetas —¿Puedes abrirlas Emily? Hay ciertas cosas acá que no puedo tocar.
Emily aceptĂł y abriĂł las gabetas, siendo que en las mismas habĂan varias objetos mágicos extraños, incluyendo las llaves de la caja de Pandora. En la Ăşltima gaveta habĂa un amuleto tallado en madera con pequeños peridotos incrustados.
—¿De donde sacaste esto? —preguntó Emily.
—Estaba resguardado por los soviĂ©ticos, fue una de las muchas reliquias robadas quĂ© logre obtener luego de la caĂda de la uniĂłn. Y con lo que me dices, tal parece puede ser el que intercambiaron por el alma de tu amiga.
—Creo que si puede ser, la hará feliz saber que puede reclamar su alma con esto. Gracias señora Juliette.
—No hay problema Emily. Aunque aun tenemos mucho trabajo que hacer.
Tras oir eso, Emily dejĂł el amuleto sobre el estante y volviĂł a ayudar a Juliette con el archivo.
Un grito se oyĂł en un distante pasillo de la biblioteca el cual llamo la atenciĂłn de Emily y Juliette.
—¡Melian ya terminó!
Ambas sonrieron y volvieron a lo que hacĂan.
—Perfecto Melian, nosotros acá aun tenemos muchos, ven a ayudarnos —le respondió Juliette.
Llegando corriendo hasta ellas, una chica robusta, de un gran afro y cargando una gran columna de libros.
—Melian quiere leer todos estos libros.
—Lo harás Melian, pero por ahora es hora de trabajar —Dijo Juliette, teniendo ya a las dos chicas para ayudarle.
Acompañado de todo su grupo, Nicolas caminaba por las calles más vacĂas y hĂşmedas de la ciudad, todos ellos iban al apartamento de Tobias pues este los llamĂł para un asunto de urgencia.
Jeremy se mantenĂa de mal humor, discutiendo del porque no valĂa la pena ir hasta allá, impulsado por la mala idea que tenia de Tobias. Hansol debatia en su contra, pues sentĂa el chico a pesar de su personalidad, podrĂa ser un buen amigo al haberles salvado la vida. Nicolas intentaba mediar entre ambos, siendo el Ăşnico del grupo que lo conocĂa desde antes. Ritek por su parte, solo paraba en contenedores de basura buscando algo fresco que comer en el camino.
Llegaron al edificio y posteriormente a la puerta. Nicolás la tocó y se oyó a Tobias.
—Esta abierto.
Esto le pareció raro a Jeremy, sin embargo Nicolas abrió la puerta y pasó sin más. El apartamento estaba completamente a oscuras y Tobias estaba sentado en una silla reclinable mientras el sofá era libre para ellos.
Todos tomaron asiento mientras notaban a Tobias nervioso.
—Bueno, ¿Nos vas a decir que pasa o no? —preguntó Nicolás.
—Es un poco complicado —respondió Tobias.
—Al punto —dijo Jeremy.
—¿Qué te pasa Jeremy? Dale tiempo —respondió Hansol.
—Tranquilos, ¿Esta bien? —Dijo Tobias—Seré directo. Nico, ¿En donde guarda tu madre las llaves de la caja?.
Todos se quedaron en silencio con la pregunta.
—Eh... ¿Disculpa? —respondió Nicolás.
—Que en donde están las llaves de la caja, Nico
—¿Y porque eso te interesa en primer lugar?
Mientras ellos dos hablaban, Ritek estaba examinando el apartamento hasta que vio en una esquina a Sati de pie y estática. Se asusto y se echó hacia atrás, alertado al resto que volvieron a ver al mismo punto.
—¿Sati? ¿Qué hace ella aqu� —preguntó Nicolás.
—No me hagan caso, solo enfoquense en Tobias —respondió Visnu.
—No, esto ya me huele feo, vamonos —dijo Jeremy.
Visnu bloqueo la puerta mientras extendĂa sus alas demonĂacas frente a los chicos.
—Vamos Nicolás, no has respondido la pregunta de Tobias.
Jeremy se alejaba de Visnu mientras llevaba su mano a su cintura, en donde tenia un revolver oxidado.
—¿Tobias qué diablos es esto? ¿Qué le pasa a Sati? —preguntó Nicolás.
—Solo responde y ya no nos pasará nada —respondió Tobias.
—¿Asà que nos metiste en una trampa con tu madre? Maldito Judas —gritó Jeremy apuntando a Visnu con el arma.
—Bueno, lamento que Tobias no me presentara, mi nombre es Visnu, y quiero esas llaves.
Tras decir esto, Visnu se lanzó rápidamente hacia Nicolás, embistiendolo y derribandolo en el suelo. Seguidamente levantó su mano derecha en la cual se transmuto su hacha.
—Dime donde están las llaves Nicolás —dijo Visnu sonriente.
Jeremy empezó a vaciar el cargador en Visnu, quien aunque las balas no atravesaron su piel, si le causaron un gran dolor. Arrojó su hacha al conejo quien apenas puro esquivarla aunque cortó su muñeca mecánica, dejándolo desarmado.
Hansol y Ritek intentaron apartar a Visnu de Nicolás, pero este agarro a la rata del cuello y usó su cuerpo para golpear a Hansol y tirar a ambos contra la pared. Nicolás trató rápidamente de hilar una red en su mano la cual lanzó a una de sus alas la cual fue rebanada con esta.
Viendo que Nicolas planeaba ponerle pelea, Visnu no quiso perder el tiempo y lo levantĂł de la camisa para arrojarlo hacia la ventana, rompiendo el cristal y dejándolo caer al vacĂo, saltando tras Ă©l.
Visnu tomó la cabeza de Nicolas y la arrojó contra el suelo, donde se estrelló violentamente. El semidios aterrizó sobre su espalda y lo tomó del cabello, jalando su cabeza hacia atrás.
—{Se que es difĂcil matarte Nicolás, asĂ que me asegurarĂ© de hacer quĂ© sufras como nadie en toda la existencia} —Le susurrĂł Visnu al oĂdo —{dime donde están las malditas llaves y prometo no romperte todos tus huesos}
Nicolas intentaba hilar otra red hasta que Visnu trasmuto otra hacha y cortó su codo, haciéndolo gritar.
—Por favor NĂcolas, se que puedes darme más pelea que esto, que decepciĂłn a tu padre.
—¿M-mi padre?
Visnu levantó más la cabeza de Nicolás poniéndolo de pie frente a él.
—Fnk, idiota.
Nicolás al oĂr eso, dejo de jadear por el dolor y se quedo boquiabierto con eso.
—... Oh cierto, tú madre siempre te ocultó eso Nicolás.
Visnu oĂa a los amigos de Nicolás bajar rápidamente las escaleras, sabiendo que estaban cerca.
—N-no es cierto, eres un mentiroso... Eres un maldito traidor —decĂa Nicolás.
—¿PorquĂ© entonces no le preguntas a tu madre? Oh claro, va a mentirte, como lo ha hecho por veinte años. Solo mĂrate Nicolás, esos ojos rojos como la sangre solo vendrĂan de un asesino como Ă©l.
—No te voy a creer... S-solo dices mentiras...
—¿Mentiras? Ahh Nicolás, ¿Entonces porque tu madre siempre evadia esas preguntas? ¿Porqué te ocultó también los cuartos de las niñas que murieron a manos de tu padre?
Nicolás apretaba su mano y empujĂł a Visnu, quien sonreĂa al ver como perdĂa las ganas de luchar.
—¿No vas a responderme una pregunta Nicolás? ¿En donde es que tu madre guarda las llaves?
Hansol, Jeremy, Ritek y Tobias llegaron corriendo al lugar. El conejo no tardĂł y empezĂł a disparar de nuevo a Visnu, quien girĂł su hacha para crear un escudo contra las balas. Transmuto otra hacha para ponerla en el cuello de Nicolás, quien tenĂa una mirada perdida y dĂ©bil.
—No quieres que ellos vean como te rebano Nicolas, habla.
—... Ella... Juliette las tiene en su biblioteca, en un cajón.
Visnu sonriĂł al oĂr la respuesta del chico, las hachas desaparecieron de sus manos y extendiĂł sus alas. AscendiĂł en un segundo al cielo y dejĂł a Nicolás solo.
El chico cayĂł de rodillas con su cara de insertidumbre y dolor, los chicos corrieron a socorrerlo y levantarlo, mientras Ă©l se mantenĂa en silencio.
Visnu ascendió hasta arriba de las nubes y se dejó caer en picada a un bosque lejano a la metrópolis. Un gran lago se lucia tras varias montañas y fue ahà que el hombre aterrizó.
DescendiĂł una decena de metros en el agua y nado hacia la superficie, donde a su alrededor ya no habia bosque, si no grandes colinas llenas de praderas pĂşrpura. Al llegar a la orilla volviĂł a emprender vuelo hasta ver una gran estructura de metal oxidado, este era el antiguo palacio de Hornos.
El aspecto abandonado, no era más que la fachada de algo en su interior. Mecanismos restaurados, nuevas estructuras, los hornos en su interior habĂan desaparecido y en su lugar habĂan incontables antenas. Solo habĂa una sola persona en su interior.
Con un cabello negro y grasoso y una máscara de gas que cubria su boca, la cual expulsada humo morado, habĂa un hombre manejaba una máquina erraticamente. VolteĂł con paranoia al oĂr los pasos de Visnu, tratando de encontrar la fuente de los mismos.
—¿Porqué tan nervioso, amigo mio? —preguntó Visnu, quien cayó de pie frente al hombre.
El hombre cayó hacia atrás y lanzó de una de sus manos un poderoso rayo morado hacia Visnu, quien lo bloqueó con un hacha transmutada al instante.
—Lamento la sorpresa, es sorpresivo mi nueva apariencia pero te aseguro viejo amigo, soy más fuerte que nunca —dijo Visnu —Pero aun asĂ, Nightmare, todo irá como ambos quisimos.
Al saber que no era un extraño, Nightmare se empezó a levantar sin quitarle la mirada de encima.
—Entonces eres tĂş —dijo Nightmare —Ya la máquina está completamente lista, sĂ... Solo falta la caja y las llaves, pero las encontraremos.
—Las llaves no es algo que tengas que preocuparte, ya obtuve la ubicación de ellas, solo necesito que me des un poco de tu veneno y las traeré.
Emily, Juliette y Melian habĂan terminado sus labores y estaban haciendo el tĂ©. SabĂan que los chicos llegarĂan en cualquier momento asĂ que los esperaban para comer todos juntos.
Mientras ellas preparaban todo, el eco de un portazo invadiĂł la mansiĂłn y las tomĂł por sorpresa.
Eran los chicos, los cuales ayudaban a Nicolas a caminar, estando el cubierto de sangre y con un brazo creciendo poco a poco en donde estaba el anterior.
Emily ayudo a Juliette a dirigirse con los chicos mientras Melian se quedĂł observando la cafetera.
Emily se sorprendiĂł al ver el estado de Nicolas, diciĂ©ndole a Juliette al oĂdo como se veĂa.
—Mamá, tenemos que hablar —dijo Nicolás, con su mirada perdida.
—Nicolás, ¿Qué pasó?—preguntó Juliette —¿Chicos donde estaban?.
—¡Mamá no me ignores! —gritó Nicolás— ¿Es cierto lo de Fnk?
Juliette al oĂr esto, se quedĂł boquiabierta sin poder responder. Emily tambiĂ©n se sorprendĂ con la pregunta de Nicolás, mirandolo y seguidamente a la señora, quien apretaba la mano de la chica.
—¡Respondeme! —gritó Nicolás, apartandose de sus amigos, quienes estaban nerviosos y temerosos.
—Nicolas... Yo... Era algo que algĂşn dĂa te lo iba a contar —respondiĂł Juliette.
—¡¿Y cuando?! —respondiĂł Nicolás —¿Cuando ibas a decĂrmelo? ÂżNunca cierto?
—Déjame explicarte todo, por favor toma asiento.
Nicolás empezó a subir las escaleras. El sonido de la madera alteraron a Juliette, quien empezó a temer lo que su hijo iba a hacer.
—Nicolás no vayas ahĂ, por favor escucharme —dijo Juliette, siguiendolo mientras su voz se rompĂa.
Jeremy, quien veĂa todo apenado, vio a Tobias encojido de hombros y lo agarrĂł de la camisa.
—¡Todo esto es tu culpa! —le gritó el conejo.
Tobias lo apartĂł y le dio un golpe en la cara.
—¡Aleja tus putridas manos de mi! —respondió el chico.
Emily al ver el conflicto, se dirigió deprisa a tomarlos de las muñecas, sin que ellos pudieran safarse.
—¿Pueden dejar de pelear? Esto es algo muy serio para que estén en esto —dijo Emily.
—No sabes como este maldito nos vendió con su madre —respondió Jeremy.
Esto desconcerto a Emily, quien volviĂł a ver al conejo.
—¿Sati? ¿Qué pasó con ella? —preguntó la chica.
—No era Sati, era Visnu —respondió Tobias, intentando aun safarse.
Emily al oĂr ese nombre, sintiĂł su piel helarse. SentĂa que ya habĂan llegado al punto sin retorno y solo habĂan ignorado lo peor que podĂa pasar.
Varios golpes se oyeron. Ritek y Hansol fueron corriendo a revisar. Emily soltó a los chicos quienes también subieron las escaleras.
VeĂan como Nicolas intentaba forzar una puerta con llave, mientras Juliette trataba de separarlo de la misma. Lo de la mujer fue en vano y al entrar, Nicolás vio una oscura y polvorienta habitaciĂłn. HabĂa un camarote y un viejo ropero grande, el cual el chico fue a revisar.
Juliette sintiĂł un aroma de dolor y nostalgia que hicieron su corazĂłn achicarse. Nicolas encontrĂł una foto de dos niñas, recordando lo que habĂa dicho Visnu.
—¿Quienes son ellas? —preguntó Nicolás —¿No me digas que dejaste que el...?
—... S-sam y Katherine... Nicolás por favor déjame explicarte todo, te lo suplico.
Nicolás tiro la fotografĂa al suelo mientras apretaba los dientes y se dirigiĂł al camarote, donde tomĂł un viejo peluche de araña quĂ© estaba acostado.
PresionĂł el peluche, el cual empezĂł a soltar una vieja melodĂa infantil. Nicolás oĂa la melodĂa mientras intentaba no romper en llanto y se cubriĂł la cara mientras salĂa de la habitaciĂłn.
Juliette quedĂł sola y cayĂł sobre sus rodillas, llorando desconsoladamente. Ritek y Hansol vieron todo lo que pasĂł, desconsertados y asustados. El chico rata no aguantĂł ver a la mujer llorando y corriĂł a abrazarla intentando consolarla.
Jeremy y Tobias vieron a Nicolas caminar con rapidez a su habitaciĂłn, donde se encerrĂł dando un fuerte portazo, ninguno sin entender nada de lo que habĂa pasado.
Emily se sentĂł en el sofá mientras su visiĂłn se nublaba y el vĂ©rtigo se apoderada de ella. No podĂa creer que algo tan peligroso habĂa pasado por alto por todos, sobre todo por ella. QuerĂa salir corriendo del lugar hasta que algo la aparto de todos esos pensamientos.
—¡Melian ve el agua hervir! —sonó por toda la mansión, sin obtener ninguna respuesta. —¡Melian hará el té ella sola! ¡Melian sabe hacerlo!
CapĂtulo #7
El dolor
Con cuidado y delicadeza, Sati servĂa vino tinto en copas. Toda la casa estaba bien cuidado y limpio, Sick por su parte, estaba junto a Mary encerradas en uno de los cuartos.
—¿Entonces no tienes ni idea de que le está pasando? —preguntó la mapacha.
—No, te juro que esto es demasiado extraño para mi —respondiĂł Sick —Sati lleva semanas asĂ, y siento que solo va a ir empeorando.
—¿Y si empiezas a investigar mejor todo esto?
—Mira Mary, si tuviera una teorĂa, empezarĂa a hacer algo, pero no tengo nada, solamente preocupaciĂłn.
—Hm comprendo... Creo están pasando cosas raras en toda la ciudad, hasta Emily tiene sus asuntos.
—¿Qué clase de asuntos?
—Tiene que ver con el sujeto eléctrico y Nightmare.
Mientras hablaban, fueron interrumpida por Sati, quien las llamĂł para ayudarles en la cocina. Ambas cortaron la conversaciĂłn para luego, yendo a colaborar aunque con una ansiedad notable.
Todos esos arreglos eran debido a una idea que Visnu tuvo en mente, hacer una reuniĂłn familiar despuĂ©s de mucho tiempo de separaciĂłn. HabĂan notificado a Tobias y Evelyn, quienes se supondrĂa, vendrĂan más tarde.
Las horas pasaron y todo el oficio rindiĂł frutos, pues la mesa y la comida estaban listas. Solo les tocaba esperar en la mesa.
Sick y Mary mantenĂan el nerviosismo mientras veĂan a Sati estática y en blanco. Bajo la mesa, Mary agarro la mano de Sick y se miraron de reojo, siendo que los pensamientos de la mapacha se hicieron audibles en la cabeza de su amiga.
—[Okay tenias razón, estoy cagada de miedo]—pensó Mary.
—[Tranquila, no creo vaya a pasar nada malo, solo debemos esperar que los chicos lleguen] —le respondió Sick
Fueron largos minutos de tensiĂłn y miedo, hasta que un mensaje llegĂł al telĂ©fono de Mary, quien lo sacĂł rápidamente. Era Tobias, quien avisaba que no podrĂa ir debido a que debĂa cubrir una huelga en el subsuelo.
—Hm... Sati, Tobias me dijo que no podrĂa venir —dijo Mary en voz baja.
—... ¿Qué? ¿No podrá venir? —respondió Sati, la cual tenia una mirada hostil.
Mary apretó más la mano de Sick, quien con un ademán le dijo que se calmara.
—Hm... No hay problema, con Evelyn todo funcionará —se dijo Sati a sà misma.
—SĂ... Creo irĂ© al baño un momento —dijo Mary, la cual se levantĂł y fue deprisa a encerrarse.
Sick suspiro y mirĂł a los ojos a Sati, queriendo intentar notar algo que se le hubiera pasado de alto.
Ambas se terminaron viendo fijamente a los ojos, Sick con determinaciĂłn, Sati con ira. La chica no tardĂł en notar que los ojos de su esposa tenĂan un brillo distinto al que ella estaba acostumbrada a notar, su iris derecho tenĂa un color más apagado quĂ© el otro, más grisaseo.
Sick al notar esto, se hizo para atrás. El miedo se apoderó de ella para darse cuenta que no era Sati la que estaba al frente.
—¿Conoces tan poco a tu esposa que hasta ahora te das cuenta? —dijo Visnu sonriendo.
Antes de que Sick pudiera actuar, tocaron la puerta.
—Yo abro —dijo Visnu sonriente, levantándose para abrir la puerta.
Tras la misma, estaba Evelyn, una chica morena de cabello rosa y corto, con pequeños cuernos sobresaliendo de su cabeza y un par de anteojos redondos.
—Hola Evelyn, cuanto tiempo hija —dijo Visnu.
—Hola Sati —respondió Emily de forma cortante —Solo ve al punto y dime que quieres.
—Solo quiero tener un almuerzo familiar como hacĂa mucho hacia falta, para intentar mejorar las cosas.
—... Eres una estúpida si esto va a solucionar todo Sati, pero... Creo intentarlo no tiene problemas
Evelyn entra a la casa seguida de Visnu, mientras Sick estaba hundida en el miedo y la preocupaciĂłn.
—La casa esta muy linda, hola papá —dijo Evelyn a Sick.
—Eh... Hola querida jeje, ¿Qué tal todo? —respondió la chica.
—Entre mal y regular, ÂżY ustedes que tal? CreĂ que vendrĂan Mary y Tobias.
—Mary esta en el baño y Tobias no pudo venir, creo fueron cosas del trabajo.
—Seh, él es más arisco —dijo Evelyn, quien tomo asiento seguidamente de Visnu.
Mary salió del baño con una leve sonrisa y limpiandose la boca, seguidamente tomo asiento.
—Bueno Evelyn, ¿Qué has hecho últimamente? —preguntó Visnu sonriente.
—Nada, solo vivir con mi pareja y ya —respondió Evelyn.
—No sabia que tenias pareja querida, ¿Me puedes contar?
—No creo que deba ahora Sati, lo lamento
—Entiendo querida, se que no confĂas en mi y no te culpo para nada, antes fui una horrible madre.
—SĂ, lo fuiste Sati, y demasiado.
Mientras ellos dos conversaban, Sick apretĂł la mano de Mary para comunicarse con ella.
—[Ya se que es lo que pasa, esto es mucho peor de lo que pasa] —le dijo Sick a Mary.
—[No creo que... Sea tan malo] —respondió Mary.
—[Mary, ella no es Sati, algo o alguien está apoderados de ella, sus ojos no son los mismos...¿Mary?]
—[Hm bueno, tome un poco de vodka para el miedo en el baño, no estoy tan mal... Espera, ¿Qué dijiste?]
—[Sus ojos, el derecho se ve apagado, como si no tuviera alma ahĂ].
—[Yo creo estoy notando algo más preocupante]
Ambas volvieron a ver a Evelyn, la cual se notaba molesta y aguantando ganas de llorar mientras Visnu no paraba de recordarle a propĂłsito, desgracias de su crianza.
—¡¿Sati qué carajos haces?! —dijo Sick, yendo abrazar a Evelyn.
—Solo hablĂł del pasado con mi querida hija —decĂa Visnu—Por más que yo haya sido una mala madre, creo ella deberĂa considerar que desde que llegĂł, todo lo hizo más difĂcil y peor para todos
—¡Ya cállate! —gritó Evelyn rompiendose en llanto.
Mary se quedĂł en silencio viendo la discusiĂłn, hasta que notĂł como los ojos de Sati volvĂan a la normalidad y su sonrisa desaparecĂa.
—¡Todo lo has hecho mi culpa! ¡Todo! —gritó Evelyn, mientras lloraba desconsoladamente —¿Porque nunca me pudiste querer Sati? Y-yo hice lo posible para que me amaras, ¡Pero nunca hiciste nada! ¡Nunca me abrazaste! ¡Nunca me dijiste que estabas orgullosa de mi!
—¿Q-quĂ©? ÂżQ-quĂ© haces aquĂ? —preguntĂł tĂmidamente Sati.
—¡¿Ah?! ÂżQuĂ© quĂ© hago aquĂ? La misma pregunta que me hago a diario, ÂżPorquĂ© carajos me trajiste a este mundo si no fue para hacerme sufrir siempre? Y-yo enserio no puedo más Sati, q-querĂa s-ser tu hija.... ¡Te odio!
Tras gritar eso Ăşltimo, Evelyn agarrĂł la copa de Vino y se la arrojĂł a Sati a la cara, rompiendo el cristal y empapandola.
Sick intentĂł consolar como podĂa a Evelyn pero esta la empujĂł y se fue de la casa corriendo mientras lloraba.
Sati miraba sus manos confundida y llena de un espiral de emociones negativas, Mary intentó limpiar su cara pero su amiga la apartó y fue a encerrarse al baño, donde empezó a romperse en llanto.
Sati empezĂł a buscar desesperadamente un espejo en las estanterĂas hasta que encontrĂł uno. Iba a limpiarse el vino de encima hasta que vio en su reflejo, la cara de Visnu, lo que la hizo gritar y caer al suelo.
Sick y Mary oyeron el grito de Sati y fueron a golpear la puerta preocupadas. Pero Sati estaba tan atrapada en sus emociones quĂ© no podĂa oirlas, en su lugar, vio como del espejo salĂa Visnu arrastrándose hasta quedar sobre ella.
—MĂrate Sati, tan aterrada, tan fracasada, echaste a perder tu vida.
Sati no podĂa hacer nada más que balbusear mientras lloraba a cántaros mientras lo miraba aterrada.
—Tus propios hijos te odian, nadie te quiere excepto tu esposa ninfomana y tu amiga fracasada. Todos los que alguna vez sintieron fe en ti están muertos o decepcionados, ¿Y sabes que esta lo más gracioso de todo? Tú hiciste todo esto.
—¡YA DÉJAME EN PAZ! —gritó Sati, levantandose de donde estaba y salir corriendo del baño.
AbriĂł la puerta con suficiente fuerza para tirar a Sick y Mary al suelo. Sati corrĂa hacia afuera llorando mientras empezaba a extender sus alas, con las cuales apenas saliĂł al patio, de un aleteo se lanzĂł al aire a toda velocidad.
Sati volaba sin rumbo mientras no paraba de llorar ni de oĂr la voz de Visnu.
—Acéptalo Sati, eres un desperdicio, naciste solo para hacer miserables a todos a tu alrededor, hasta yo intenté arreglar tu vida al ver como todo estaba destruido.
—¡Ya cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! —gritaba Sati cubriendose la cabeza y cerrando los ojos con fuerza.
Al no poder ver a donde iba, Sati terminĂł chocando contra una pared de un rascacielos, lo que la hizo caer decenas de metros hasta un callejĂłn, donde apenas si pudo aterrizar bien.
El ahora dolor fĂsico, se unĂa al emocional lo que la hacĂa llorar y gemir de dolor mientras se arrastraba.
—Esto no tiene caso Sati, solo mĂrate, siendo un desperdicio de semidiosa y rota, nunca harás nada si sigues asĂ, en cambio yo si fuera tu, habrĂa hecho cosas tan grandes que tu estĂşpida mente no puede procesar.
Sati se detuvo y empezĂł a abrazar sus piernas mientras lloraba desconsoladamente. Por más que todo lo que Visnu le fuera doloroso de oĂr, no encontraba ninguna mentira en sus palabras.
—Haz algo inteligente por primera vez y lárgate de acá Sati, es lo mĂnimo que puedes hacer.
Sati luchaba contra Visnu dando pataletas al aire y llorando desesperadamente, mientras este seguĂa diciendo comentarios despectivos en lo profundo de su mente.
—No me digas que ahora quieres morir Sati, ÂżTan dĂ©bil eres? Por favor, ya deja de hacer el ridĂculo.
—... S-si... Soy débil, soy una escoria, una maldita fracasada inútil... ¡L-lo soy todo eso!
Sati se ponĂa de pie con sus piernas te temblando.
—... ¡¿Quieres esto?! ¿Quieres robarme mi cuerpo? ¡Adelante maldito! ¡Tómame! ¡Haz lo que te de la put-
Antes de que Sati pudiera terminar, sus ojos quedaron en blanco y su boca abierta. Su cuerpo se tambaleo pareciendo que iba a caer hasta que se enderezĂł completamente. Una gran y maligna sonrisa se dibujĂł en su rostro mientras se limpiaba las lágrimas. Visnu se habĂa apoderado por completo de su cuerpo.
En su apartamento, rodeado de una nube de humo, estaba Tobias oyendo mĂşsica a todo volumen. No habĂa ninguna huelga en el subsuelo, solamente no querĂa ir a ese almuerzo y no estaba enterado del desastre quĂ© fue.
Reviso el reloj de su telĂ©fono y recordĂł la hora en que debĂa llegar al almuerzo. EmpezĂł a calcular si aun tenia tiempo de llegar, aunque tras pensarlo bien, no irĂa por la intenciĂłn de una reuniĂłn familiar, si no porque su dĂa estaba siendo lo suficientemente aburrido.
Tras pensarselo un rato, decidiĂł salir de su apartamento y empezar a bajar las escaleras. El eco de sus pisadas invadia todo el recinto como era costumbre. Mientras bajaba, llego a ver algo negro en el rabillo del ojo, lo que lo hizo voltear y encontrarse a Visnu.
—Ah maldita sea, casi me asustas —dijo Tobias —Mira, lamento haber faltado al almuerzo, fue que hubo esa huelga pero como acabo rápido vine hasta acá y pues eso, no te preocupes Sati.
—No vine por eso Tobias, digamos que hay algunos cambios —respondió Visnu.
—... Eh, ÂżOk? Espero no estĂ©s molesta —decĂa Tobias mientras seguĂa bajando las escaleras hasta que Visnu lo tomĂł del hombro.
—No es sobre eso, Tobias, quiero preguntarte ciertas cosas
—¿Y que cosas?... ¿Porque hablas tan raro?
—No te preocupes por eso, solo quiero saber algo, ¿Sabes algo sobre la caja de Pandora?
—... ¿Qué? ¿Y esa pregunta a que carajos viene Sati?
—Te la voy a repetir, ¿Qué sabes de esa caja?
—Mira, no tengo tiempo para estas estupideces, adiós
Tobias volviĂł a bajar las escaleras hasta que sintiĂł algo tacleandolo por atrás con tal fuerza que lo sacĂł de las escalera directamente al vacĂo.
Visnu lo sostenĂa del tobillo mientras lo miraba con enojo.
—¿Necesito repetir la misma pregunta? —gritó Visnu.
—¡¿Eh?! ¡¿Sati que mierdas te pasa?! ¡Déjame en paz!
—¿Sati? Ah creo es hora de una pequeña conversación, no soy tu progenitora Tobias, ¿Quieres saber algo gracioso? Ni siquiera lo es Yamileth
Tobias al oĂr esto, se quedo en silencio, mirando con confusiĂłn y miedo a Visnu.
—Eres un humano simple y corriente, una plaga que nació como una mascota en estas tierras Tobias, Yamileth te recogió de la calle y te trajo como un simple regalo a Sati. Por cierto déjame presentarme niño, soy Visnu, un placer.
Ahora la mirada de Tobias se lleno de miedo, dejo de intentar safarse para quedarse inmĂłvil.
—¿Acaso te pareciĂł agradable Sati de la noche a la mañana? ÂżCreĂas quĂ© tu querida madre por fin se acordĂł que eras su hijo? No idiota, ese fui yo, Sati era un ser despreciable y patĂ©tico, pero ya no nos tenemos que preocupar por ella.
—... ¿Q-que es... Que es lo que quieres?
—Tobias, si algo vi de los recuerdos de Sati es todas esas amistades con personas que si tuvieron contacto con la caja y con las llaves, ¿Acaso sabes algo que yo no?
Tobias cerrĂł sus ojos y apretaba sus dientes, mientras intentaba reprimir mil emociones que pasaban por sĂ. Visnu al notar esto, soltĂł su tobillo y lo dejĂł caer una docena de metros hasta que lo atrapĂł de nuevo, aumentando el miedo en el chico.
—¿Donde tienen las llaves o la caja? Respondeme Tobias, porque ganas no me faltan de matarte.
—¡Las llaves las tiene Juliette! ¡Nico sabe donde están!
—¿Nicolás sabe donde están? Perfecto, era el tipo de respuesta que querĂa oĂr. Eres un muy buen niño, Tobias.

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CapĂtulo #6
El rayo
Al norte de Simul, habĂa un paisaje plagado de edificios incompletos de concreto desnudo, sin ventanas, electricidad ni puertas. Era un refugio para indigentes, criminales y fugitivos. Uno de ellos era el actual hombre más buscado de la naciĂłn barroca.
Recluido en una esquina, el sujeto eléctrico observaba un charco de agua en silencio. Se acercó al charco manteniendo su postura baja y pasó su mano sobre el agua, la cual fue impactada por pequeños rayos de sus dedos.
—Yo se que estas aquĂ maldito —decĂa el sujeto —te he buscado desde que destruiste nuestra realidad, desde que nos quitaste todo. No dejarĂ© que me quites a mi hijo.
Alejaba su mano del charco pero los pequeños rayos seguĂan presentes, parecĂa estaba leyendo algo con sus dedos.
—No entiendo, yo se que tĂş estas aquĂ, yo se que Christopher está aquĂ, pero no puedo comprender porque los siento en un mismo lugar... Será que... ÂżLo tomaste?....ÂżTomaste a mi hijo?.
Varios indigentes en la zona, los cuales dormĂan plácidamente ignorando el silbido del viento entre los edificios huecos, fueron despertados por manos que los amordazaban y los atrapaban en la oscuridad. Todo eso se hizo sin ningĂşn ruido ni alguna señal.
El sujeto levantĂł su cabeza y la volteo lentamente a los lados, sabĂa alguien estaba ahĂ y no eran sus vecinos decadentes. Se levantĂł de donde estaba mientras su brazo izquierdo se llenaba de rayos, con la disposiciĂłn de encontrar al o a los intrusos.
Todos los indigentes estaban arrinconados, amordazados y con protectores auditivos. Frente a ellos habĂa un grupo de sombras sacando de una maleta, un dispositivo esfĂ©rico con un control conectado al mismo, no comprendan lo que pasaba, pero no parecĂa algo bueno.
El sujeto apretó su puño y se convirtió en una estela eléctrica qué empezó a recorrer el piso en el que se encontraba a una velocidad extrema. Subió a las plantas superiores hasta llegar al último, donde bajo hasta los inferiores, todo esto en búsqueda de intrusos.
Las sombras habĂan puesto el objeto esfĂ©rico en el suelo y uno de ellos tenĂa el control, el cual, tras tomar algo de distancia, apretĂł un botĂłn en el mismo que soltĂł un fuerte sonido de una campana que se esparcio por los edificios, haciĂ©ndolos temblar por la vibraciĂłn.
La onda vibratoria alcanzĂł al sujeto quien saliĂł de su estado elĂ©ctrico a su apariencia normal, rodando en el suelo hasta chocar contra una pared. Supo al instante que se trataba del inhibidor que Ritek habĂa usado para pausar sus poderes.
El trotar de decenas de botas se oyeron subir las escaleras. SabĂa que estaba acorralado sin sus poderes, y estaba consciente de quienes lo estaban buscando, asĂ que no le tocĂł más alternativa quĂ© empezar a correr por toda la planta en bĂşsqueda de alguna salida.
A la lejanĂa, un convoy de trailers y remolques estaba estacionado, siendo que su interior estaba lleno de computadoras, pantallas y varios.
Ruby estaba observando una pantalla con una transmisiĂłn nocturna de lo que sucedĂa en los edificios. Lograron ver como el sujeto saltaba de un edificio a otro, siendo igualmente perseguido por los soldados que se enviaron a atraparlo.
—Tal parece que el inhibidor funcionó a la perfección —dijo uno de los hombres junto a Ruby.
—¿Porque entonces dudaron de mi? ÂżCreĂan soy más tonto que ustedes? —pregunto Ritek, quien estaba sentado en una silla giratoria, jugando con la altura de la misma.
—Eso no importa, tus dispositivos parece funcionan y es lo que nos interesa —le respondió Ruby, sin volver a verlo —Solo necesitamos que esto funcione y no se nos escape.
Los soldados subian de prisa los pisos del edificio, sus linternas apuntaban a donde veĂan y sostenĂan armas pesadas cargadas. Atentos a cualquier sonido extraño, estaban listos para atrapar o abatir al sujeto, quien se encontraba tras una pared, pensando en como podrĂa escapar hasta recuperar su electricidad.
Los soldados llegaron a su mismo piso y empezaron a dispersarse. Mientras el pensaba en sus opciones, al sentir al grupo separarse, tuvo una gran idea para escapar.
Los soldados se movĂan rápidamente aunque vigilaban cada recinto al que entraban. Ruby seguĂa atenta a las pantallas con trasmisiones de lo que estaba al frente de cada soldado. hasta que una de las mismas perdiĂł señal de un momento a otro. Esto sembrĂł la confusiĂłn en la sala, pero automáticamente se les dio la alerta al resto de hombres quienes corrieron a revisar.
Recibieron el aviso de uno de los soldados de que habĂa uno de ellos muerto con el cuello roto, además de varias herramientas suyas desaparecidas. Además de no haber ningĂşn rastro del sujeto.
Se oyĂł el sonido de la fricciĂłn de una cuerda, lo que interpretaron como que el sujeto habĂa usado los instrumentos del fallecido para bajar pisos. Descendieron hacia los que creĂan podrĂa estar y lo encontraron de espaldas. No se tardaron y empezaron a disparar al mismo, quien se escondiĂł tras una pared no sin recibir un par de balas.
Empezaron a perseguirlo ahora que sabĂan donde estaba, dejándole no mejor opciĂłn que tener que saltar a otro edificio, aterrizando torpemente por sus heridas quĂ© lo desangraban.
Empezaron a disparar sin parar hacia el edificio vecino. El sujeto corrĂa como podĂa hasta el otro extremo, donde se dejĂł caer contra una pared, sujetando sus heridas. Los disparos penetraban el cemento mientras otro escuadrĂłn subĂa el edificio.
En el convoy, todos estaban atentos a lo que las cámaras de los soldados transmitian, notaban como el sujeto seguĂa vivo, pero esperaban ya tenerlo acorralado.
Uno de los hombres notó que Ritek revisaba un reloj en su muñeca atado con alambres, lo cual lo extrañó.
—Oigan, ¿A que hora dispararon el inhibidor? —preguntó Ritek.
—¿Porqué la pregunta? —respondió uno de los hombres.
—Es que la vez pasada, mi inhibidor lo dejĂł sin electricidad por como tres minutos —respondiĂł Ritek—entonces, intento calcular cuanto podrĂa durar este nuevo.
Todos los presentes volvieron a verlo al mismo tiempo.
—... ¿Estas diciendo que puede recargarse? —preguntó Ruby.
—Pues sĂ, es obvio que pasarĂa... ÂżPorquĂ© me miran asĂ? —respondiĂł Ritek.
Ruby corriĂł a dar la orden a los soldados que iban tras Ă©l, que desalojaran el edificio, lo cual fue respondido por interferencia de la radio de los soldados, Ruby siguiĂł dando la orden con desesperaciĂłn hasta que todas las pantallas de los soldados que subĂan se apagaron, y los que disparaban, vieron un gran destello en el edificio y tras este, no detectaron rastro alguno del sujeto.
Ruby se quedĂł en silencio viendo las pantallas negras. Toda la sala estaba en silencio hasta que se oyeron las radios de los soldados, quienes sonaban adoloridos hablando de quemaduras leves en ellos. Esto hizo que todos dieran un suspiro en conjunto mientras Ritek se dedicĂł a escribir en una nota de papel.
—¿Ahora se puede saber que haces? —preguntó el mismo hombre de antes.
—Hago los cálculos —respondió Ritek— el inhibidor lo activaron hace como cinco minutos, asà que creo ya encontré la formula para saber cuanto dura en recargarse de acuerdo a la potencia del inhibidor.
Ruby volviĂł a ver a Ritek con alivio y se levantĂł de su silla.
—Bueno... Fracasamos pero, al menos ya sabemos como detenerlo. Y Ritek, debiste decirnos lo de las recargas.
—Pero era obvio, por algo cuando use el primero, volvió a tener electricidad a los minutos.
—... Bien bien, error nuestro. Pero la próximas vez dinos absolutamente cada detalle, nada es demasiado obvio para esto ¿ok?
—Bueno bueno... ¿Ya me puedo ir?
—Si, uno de los blindados te puede llevar de regreso al centro y-
Antes de que Ruby terminara su oraciĂłn, Ritek saliĂł corriendo afuera del trailer donde estaban, para seguidamente saltar a una tuberĂa abierta y desaparecer en la misma.
Ruby se palmeo la cara al ver el escape de Ritek, varios oficiales corrieron tras Ă©l, aunque la chica los detuvo, pues tenĂa en su mano, el papel con la formula que Ritek inventĂł para capturar al sujeto.
Ritek conocĂa a la perfecciĂłn los sistemas de acueductos y alcantarillados de la metrĂłpolis. Incluso en los lugares más oscuros, el chico rata sabĂa encontrar la mejor ruta a su destino, y este era el Ăşnico lugar que sabĂa lo estaban esperando.
HabiĂ©ndose asegurado de enviar a todos en la mansiĂłn a dormir, Juliette tenĂa el gran salĂłn principal para ella, asĂ que lo dedico a leer libros en braile mientras tomaba tĂ©. Su oĂdo, en todos esos años de oscuridad, se habĂa agudizado lo suficiente para oĂr cada mĂnimo detalle a su alrededor, en especial el de una persona arrastrandose en los ductos de la morada, saliendo cautelosamente de ellos en el sĂłtano.
Espero a oĂr los pasos sobre el suelo del salĂłn y una vez ahĂ, actuĂł.
—Bienvenido Ritek, nos tenias muy preocupados a todos —dijo Juliette.
—¡Eh! ¿Señorita Juliette? —respondió asustado Ritek —Eh... Perdón, pero no la note con la oscuridad.
—Lo se Ritek, puedes encender las luces si deseas, envié a dormir temprano a los chicos hoy.
—Oh ok —Respondió el chico rata, yendo a encender la luz— espera, ¿Hansol y Jeremy están aqu�
—SĂ, Nicolas, Hansol, Jeremy, Melian y ahora tĂş.
Ritek caminaba algo miedoso en cĂrculos discretos.
—... ¿Estoy en problemas? —preguntó Ritek.
—Sinceramente no, me alegra bastante que llegaras bien, y supongo te trataron bien allá —respondió Juliette.
—Pues... La verdad sĂ, aunque son muy aburridos para mi gusto —dijo el chico, mirando a los lados en bĂşsqueda de algo para cambiar la conversaciĂłn —Y... ÂżQuĂ© lee?
—Solo mis memorias, les doy una de muchas revisadas.
—Oh comprendo, es todo lo de Nico y usted
Dicho esto, Ritek vio colgado en una pared, un gran retrato de ella y Nicolás.
—Hm... Disculpe que sea algo metiche, pero, ¿Qué pasó con el papá de Nico?
Juliette al oĂr eso, cerrĂł el libro de golpe, llenando el salĂłn con un fuerte eco que asustĂł al chico.
—... Eh... Mejor no —dijo Ritek.
—Disculpa mi reacciĂłn —respondiĂł Juliette —no es un tema el cual me gusta mucho tocar, y la Ăşltima vez que lo hice fue cuando Nicolás aĂşn no tenĂa conciencia.
—Comprendo señora, creo iré a dormir si eso desea
—AĂşn asĂ, creo puedo hacer una excepciĂłn por ti, Ritek.
Ritek al oĂr esto, corriĂł deprisa a un sillĂłn junto a Juliette, para asĂ acomodarse cuan cĂłmodo le fuera posible mientras ella le contaba la historia.
Hacia hace más de 25 años, Juliette conociĂł a un hombre singular, era de carácter extraño y emociones cerradas, pero su intelecto le fue suficiente para que la mujer lo viera como alguien con quien valĂa conectar. Este era Fnk. Un nombre que hasta el dĂa de hoy sigue siendo sinĂłnimo de genocidio, maldad y crueldad para todo el mundo mágico.
Juliette, cegada por el carisma de Fnk, terminaron en una relaciĂłn que no mucho tiempo despuĂ©s, acabarĂa en un matrimonio donde Ă©l hombre no tardarĂa en mostrar su verdadero rostro. Los conflictos, las peleas y las heridas eran abundantes. Problemas indirectos que causaron muertes extrañas de hijos anteriores del hombre atormentaban a Juliette. Pero con todos esos problemas, hubo momentos donde el ambiente era calmadoy fue en uno de estos que ambos decidieron tener un hijo. Este fue Nicolás.
El matrimonio no tardĂł en volver a sus Ă©pocas duras durante el embarazo, y quizás fue la peor de las etapas pues fue ahĂ el final del mismo. Juliette aceptĂł la responsabilidad de cuidar ella sola a Nicolás una vez este naciĂł. Pero Fnk no querĂa quedarse afuera de esa historia.
Cerca del año de nacido Nicolás, Fnk no quiso quedarse fuera de esto, asĂ que volviĂł a con Juliette, pero Ă©l no querĂa ser un padre, querĂa tener su venganza contra Juliette. Él casi acaba con Nicolás una vez, pero el niño fue salvado por su madre, quien tras asegurarse de que esa haya sido la Ăşltima vez que Ă©l tocaria a esa familia, se encargĂł de alejar cualquier rastro suyo en su familia.
Le eliminó su apellido a Nicolas, quedando solo el de Juliette. Nunca le dijo sobre su padre, borró cuanto registro hubiera de él en Simul. Todo esto para que su querido hijo, creciera sin ningún rastro de Fnk.
—Nunca más volvĂ a ver a Fnk —concluyĂł Juliette —afortunadamente, Ă©l muriĂł hace seis años, rodeado de aquellos humanos que nunca supieron toda la maldad que se ocultaba en Ă©l, o al menos prefiero no pensar que la compartĂan.
—.... Wow... Ahora entiendo porque es... Un tema asà de, me entiende —respondió Ritek —Lamento todo lo que le sucedió señorita Juliette, enserio lo lamento.
—No tienes porque preocuparte Ritek, eso fue hace años.
—Igual no se... Perdón por la pregunta señorita, pero, ¿Todo esto ha afectado a Nico?
—La verdad un poco, su infancia fue algo confusa en ese sentido, siempre me preguntó por quién era su padre aunque nunca le dije. Con el pasar de los años creo aceptó la ausencia del mismo y bueno, hace años hemos dejado de tocar el tema.
—Oh ya comprendo.
—Actualmente dirĂa que las cosas han salido bien, Nicolás esta bien, yo estoy bien y ustedes tambiĂ©n lo están, pero estarĂas mejor si durmieras temprano.
—Oh eh claro claro señorita Juliette, ya me voy —dicho esto, Ritek subió rápidamente a su alcoba, dejando a Juliette sola en el gran salón.
Pasaron las horas hasta el siguiente dĂa. Retomando una costumbre diaria que tenĂan antes de separarse, Shiva fue a casa de Evy a hacer el almuerzo acompañado de Zoey, solo que esta vez no estaba solo, siendo que tuvo que traer a Marco y Alyssa con Ă©l.
Shiva estaba dedicado a la cocina junto a Evy, mientras Michelle y Zoey cargaba cada una a uno de los bebés y jugaban con ellos.
—¿No tienes algo que decirme? —preguntó Evy.
—La verdad, tengo tanto que ni yo se aún que pensar —respondió Shiva.
—Empecemos con lo primero, ¿Yo tenia razón?
—La tenias...
—¿Te harás responsable?
—Lo haré, lo juro
—¿Y que harás con Okaya?
—No lo se la verdad, supongo compartir custodia, no estoy seguro que pueda casarme de nuevo, y menos si es solo por hijos que ni siquiera sabia iban a nacer realmente.
—Ay Shivita, no los mires como una molestia, son tus retoños. MĂralos
Ambos voltearon a ver a las chicas, que reĂan mientras los bebĂ©s estaban alegres y seguros en sus brazos.
—Se ven iguales a ti, y las chicas los aman, ¿Porqué no haces lo mismo?
—Hm... Si, creo tienes razĂłn, sĂ Zoey esta más que contenta de tener hermanos, no me vendrĂa mal volver a ser padre.
—¿Ves? Será bonito, además no estarás solo Shivita, serĂ© la mejor tĂa posible.
—Jeje, eso ya lo eres pequeña
Evy abrazo gentilmente a Shiva, quien correspondiĂł tranquilamente sin perder de vista la cocina.
Cocinaban tranquilamente hasta que alguien tocĂł la puerta. Zoey fue a abrirla para del otro lado encontrar a Okaya.
—¡Okaya! —dijo alegremente Zoey, quien seguidamente se lanzó a abrazarla.
Okaya correspondió el abrazo gentilmente y saludo a los presentes en la casa. También fue directo a cargar a los gemelos quienes se emocionaron de ver a su madre.
Evy fue también a saludar de abrazo a Okaya, quien se presentó con ella, todo esto mientras Shiva miraba desde la cocina, desapareciendo poco a poco su ansiedad y finalmente, yendo a saludar a Okaya.
Fue una bienvenida agradable y rápidamente ella se acoplo al grupo, con quienes terminó almorzando tranquilamente.
Un ambiente cálido quĂ© hacĂa años no se sentĂa en la casa, volviĂł a invadirla, donde todos comĂan plácidamente, hablaban, reĂan y disfrutaban el tiempo familiar volvĂan a tener.
Una leve duda invadio a Shiva, la cual creĂa no era apta para decirla aunque era necesaria de resolver a su parecer.
—Por cierto Okaya, ¿Cómo supiste que estábamos acá? —preguntó Shiva.
—Claro Claro —respondiĂł Okaya —fue algo un poco extraño, lleguĂ© a tu casa pero afuera de la misma habĂa una mujer rara mirando el interior de la casa por las ventanas.
Shiva se confundiĂł y sintiĂł escalofrĂos tras oĂr eso.
—¿Qué? ¿Quien? ¿Pero porque? —preguntó el chico, quien se levantó para ir a la ventana de la entrada a vigilar su casa del otro lado de la calle. Evy lo acompañó de prisa, pero ninguno vio a nadie.
—La verdad no estoy segura, hasta a mi me dio miedo, pero me dijo que ustedes no estaban asĂ que le preguntĂ© en donde podrĂan estar, me dijo que aquĂ entonces vine —dijo Okaya.
—¿Y como se veĂa esa persona? —preguntĂł Evy.
—Era una mujer alta, de pelo negro y orejas de gato, además de que se comportaba muy extraño.
—... ¿Hablas de Sati? —preguntó Evy.
—¿La conocen? —preguntó Okaya.
—Claro que la conocemos, y este es el colmo —dijo Shiva —No se que carajos tiene pero ya estoy harto de ella.
—Shivita no digas eso, esto debe tener una buena explicación —respondió Evy.
—La explicación es que ya esta loca, eso es todo.
—Oigan, Michi quiere decir algo —dijo Zoey.
Los dos voltearon a la mesa tras oĂr a Zoey.
—Bueno... —dijo Michelle mientras se acomodaba en su silla—Melian habĂa oĂdo que Sati lleva semanas siendo extraña, pero muy muy extraña, como que en ciertos momentos cambia por completo de humor, se hace más seria y violenta, pero tambiĂ©n más educada.
—... Ok, lo educada si me suena muy extraño —dijo Shiva —¿Nadie sabe que pudo ser?
—Nopi —respondió Michelle—Pero dice Melian que cree que la poseyo un demonio o un fantasma.
Eso Ăşltimo dejo en silencio a Evy, quien tras unos segundos apretĂł la mano de Shiva.
El chico volvió a ver a Evy confundido, pero captó sus intenciones cuando esta le hizo señas con los ojos.
—Nos disculpan un momento, Evy y yo debemos ir a hablar algo en privado
Dejaron la sala atrás con los presentes en ella y bajaron al sótano de la casa.
—¿Qué pasó pequeña? —preguntó Shiva.
—Creo se lo que le pasa a Sati —respondió Evy—¿Recuerdas al fantasma que apareció cuando regresé? Desde que cenamos con Sati, no ha vuelto a aparecer.
—Hm... ¿Crees que tenga que ver con todo esto?.
—La verdad no se, pero si es el caso, tengo miedo de lo que vaya a hacer con Sati.
CapĂtulo #5
El interrogatorio
Una conversaciĂłn incomoda habĂa reunido a Tobias y Sati, o al menos era ella con quien Ă©l creĂa que estaba entablando una conversaciĂłn. Y a pesar de la hostilidad quĂ© algo asĂ podrĂa causar en la mente del chico, realmente no se sentĂa mal hablando con ella. Una que otra risa lo atrapĂł mientras ambos hablaban de sus vidas y de que han hecho Ăşltimamente.
—Bueno, no creo ha sido tan duro todo, apenas me fui de tu casa Mary me ayudo a conseguir empleo, vivi en uno de sus apartamentos por como unos meses y luego me compre mi casa —decĂa Tobias —definitivamente me ha ido mejor sin ti que contigo.
—Entonces creo que no tendrĂas que decir que arruine todo para ti —respondiĂł Sati.
Tobias volteo a ver a Sati con su sonrisa desvanecida y enderezando su postura.
—... ¿Te crees con la audacia de decir eso?
—No lo dije a mal Tobias, no te preocupes.
—Claro que no me voy a preocupar Sati, si solamente estas diciendo esa excusa de "Uy, te esta yendo bien y por eso no hice nada malo jamás", maldita bocona asquerosa.
—Esto es el colmo Tobias, no puedes seguir arrastrando lo que hice por toda tu vida
—¡Y tu no puedes pasar actuando como que no hiciste nada malo! Es por eso que te odio maldita sea, ¡Nunca en tu jodida vida vas a aceptar que la cagaste! ¡Nunca vas a cambiar!
—¿Y que pasa si quiero hacerlo? ¿Vas a seguir siendo un resentido si cambio?
—Pues adelante, muéstrame ese cambio Sati, ¡muéstrame que no te mereces que todos te vean como una sucia y repugnante lesbiana!
Sati se quedo en silencio al oĂr a Tobias, no debĂa sentir culpa pero hasta a Visnu esto lo impacto.
—... Vine aquà a intentar arreglar las cosas Tobias, espero eso te muestre que ya no me quiero esconder.
—Pues hazme un favor mejor y ¡Lárgate de mi vista! ¡¿No entiendes que te odio?!
—¿Y no entiendes que por ser asà como eres, nadie te quiere?
—... ¿Disculpa?
—Tobias, si estas aquà no es solo porque "es barato", estas aquà porque no quieres sufrir las consecuencias de ser un apático insoportable griton.
—¿Y de donde crees que aprendà a ser as�
—Y ahà esta, culpandome de tus problemas, ¿No que eras un adulto responsable? Tanto que te quieres alejar de mi, pero me necesitas para justificar que seas un fracasado.
Tobias no supo que responder con esto, apretó sus puños y bajo la cabeza.
EmpezĂł a caminar a la puerta de su apartamento mientras Visnu se quedĂł donde estaba, notablemente malhumorado.
—... Hoy te crecieron ovarios Sati, que sorpresa —Dijo Tobias mientras entraba a su casa —Pero ni creas que es suficiente para perdonarte.
—Tu vive tu vida Tobias, hundete en tus desgracias si quieres.
—... Bueno, creo me estas cayendo un poco mejor que en todos estos veinticuatro años.
Dicho esto, Tobias cerro la puerta, quedando Visnu observando el vacĂo del edificio.
Nicolas y dos de sus amigos, Jeremy y Hansol estaban encerrados en una sala, esposados y sentados en sillas alrededor de una mesa redonda. El sonido de las luces fluorescentes parpadeando no mejoraba el ánimo para los tres.
—Oigan, ÂżRitek venĂa con nosotros? —preguntĂł Hansol.
—Creo desde que nos detuvieron nadie lo ha visto —respondió Jeremy.
—Juro que si le hicieron algo a esa rata, voy a matarlos a todos —dijo Hansol.
Nicolas solo miraba a una esquina con preocupaciĂłn, temĂa bastante lo que fuera a pensar Juliette de Ă©l y de los que lo acompañaba. Además de el darse cuenta que algo le pudieron hacer a Ritek no lo calmaba.
Todo sonido a su alrededor se empezĂł a difuminar hasta que una voz borrosa empezĂł a llamar su nombre. No ponĂa mucha atenciĂłn hasta que sintiĂł a alguien tocar su hombro.
LevantĂł su mirada y ahĂ mismo habĂa un hombre de uniforme y lleno de cabello quien lo miraba desde alto.
—Nicolás, lo que te quiero decir, es que ni tu ni tus amigos están en problemas —Dijo el hombre de traje —Aún.
—Hey, no me has respondido —le gritó Hansol.
—Su amigo Ritek esta bien, es todo lo que les puedo decir. —respondió el hombre.
—¿Está bien? ¿Eso es todo lo que nos puede decir? —exclamó el zorro.
—Es lo que ustedes necesitan saber, nos está siendo útil en otras cosas, igualmente ustedes nos serán si colaboran.
El trĂo se quedo en silencio observandolo.
—¿Útil? ¿A que se refiere? -dijo Jeremy.
—Creo es el tema del tipo eléctrico —menciono Nicolás.
—Exactamente, Ritek nos esta ayudando en ciertas cosas y ustedes también lo harán —Respondió el hombre a los chicos —A cambio saldrán de aquà impunes como si ni siquiera hubieran entrado.
—¿Donde carajos está Ritek? Me importa nada que les sea útil, lo quiero aquà con nosotros ya —le grito Hansol al hombre.
—Hansol, no hagas esto más difĂcil, tu expediente judicial es suficiente para que ni siquiera te dejemos salir de aquĂ - Le respondiĂł el hombre.
Hansol se quedó en silencio, viéndolo con notable enojo.
—En primera, encontramos un video del primer ataque en la madrugada del domingo, y hubo un par de cosas que nos llamó la atención, buscaba a un tal Christopher que creemos es su hijo, y asesino a los dos jóvenes por ser según él, esbirros de Nightmare —Pronunció el hombre —Esos nombres supongo te son familiares, Nicolás.
—Nightmare, Christopher... Si, creo sĂ, hubo un conflicto entre mi madre y Nightmare cuando yo era un niño, pero Christopher no me suena nada.
—Bueno, creo necesitaremos que Juliette nos ayude con esto, asegúrate de hacer que venga acá, tómalo como la fianza.
—Hm... Bueno, creo esta bien.
Nicolas estaba más calmado, tambiĂ©n Jeremy no estaba tan hostil como antes. Hansol por otra parte, seguĂa enojado y con una mirada llena de desprecio al hombre de traje.
Los interrumpiĂł el que las luces se apagaran en un instante para volver tras un segundo.
—Les recomiendo irse ya a sus casas, parece habrán problemas. —les dijo el hombre.
—¿Volvió? ¿Está acá? —preguntó Jeremy.
—Parece sĂ, pero no está acá aĂşn, mejor váyanse antes de que se ponga feo todo, una patrulla los dejara en casa de Juliette Tesla.
—Ah qué bien, iremos con mamá —Dijo Nicolas, quien se levantó de su asiento.
Le siguiĂł Jeremy y luego Hansol, quien no le quitaba de encima la mirada al hombre.
—Sà algo le hicieron a Ritek, te juro que un apagón será lo más leve que le haré a esta mugrosa cuidad —dijo Hansol.
El trĂo fue escoltado afuera de las instalaciones hasta salir de un edificio incrustado en una montaña, afuera los esperaba una modesta patrulla a la cual entraron y fueron llevados a casa de Nicolás.
Emily estaba junto a Juliette acomodando una gran pila de libros en la biblioteca personal de la contraria. Una cantidas excesiva de altos estantes quĂ© se extendĂan por una incomprensible distinta, todos llenos de libros de todo tipo, minuciosamente ordenados por temática.
No tardaron en oĂr el tocar de la puerta de Nicolás, asĂ que ambas dejaron lo que estaban haciendo para ir a la entrada de la mansiĂłn.
Ya tenĂan idea de quien estaba tras la puerta y sabĂan que reacciones tener, asĂ que Emily le abriĂł la puerta a los chicos y las dos mujeres estaban serias con ellos.
—Al fin alguien se acordó que tiene mamá —Dijo Juliette.
—Si... Lamento llegar hasta tarde mamá —respondió Nicolas, mientras entraba a la mansión.
Jeremy y Hansol le seguĂan apenados tratando de pasar desapercibidos a Juliette.
—Ya se lo que pasó con ustedes, por cierto Hola Jeremy, hola Hansol —Dijo Juliette —¿Ritek no viene con ustedes?
—... Hola señora Juliette —respondiĂł tĂmidamente Jeremy —Y... La verdad no sabemos donde está, no nos quisieron decir.
—Entonces no fue grato lo que ustedes hicieron, no están en problemas si se lo preguntan, pero tendremos una muy larga charla luego del té.
—Mamá, debo decirte todo lo que pasó, no fue nuestra culpa —Dijo Nicolás.
—Guárdate los argumentos para luego del té, Nicolas
Emily veĂa la discusiĂłn con algo de risa. Aunque sabĂa era un tema de familia, tenĂa curiosidad de ver hasta donde acaba.
Inesperadamente su telĂ©fono vibro y ella al revisarlo, vio un mensaje de Mary, quien le preguntaba a que hora irĂa a donde ella estaba.
—Hm vaya, yo que querĂa quedarme —se dijo Emily a sĂ misma —Disculpe señora Juliette, pero debo irme antes del tĂ©, Mary me necesita.
—No hay problema Emily, igualmente estaremos ocupados en un rato
Emily sonriĂł al oĂr eso y ver las caras de pena de los chicos.
—... Ah si mamá, creo tuviste algo que ver con Nightmare, ¿Cierto?
La sonrisa de Emily se borrĂł al oĂr el nombre de Nightmare y se acercĂł a ellos.
—¿Nightmare? Es extraño que me preguntes eso ahora Nicolas, ¿Porque? —respondió Juliette.
—Pues bueno, te necesitan porque tu hace años te lo encontraste y al parecer el tipo eléctrico lo esta buscando a él y a un tal Christopher. —respondió Nicolás.
—¿El que tiene que ver con Christopher? —pregunto Emily.
—Pues parece que es su hijo o algo asĂ, lo está buscando y creo es por eso que esta causando este desastre. —respondiĂł Jeremy —¿TĂş conoces a ese tal Christopher?.
Todos los presentes a excepciĂłn de Juliette volvieron a ver a Emily curiosos, por lo cual ella se puso nerviosa al sentir toda la presiĂłn.
—No... No no, creà hablaban de otro Christopher que conozco —respondió ella.
Esto alejo las miradas de ella y los chicos volvieron a intentar excusarse con Juliette por lo que pasó, a lo cual ella pasaba recordándoles que aun no era tiempo de hablar de esas cosas.
Emily empezó a caminar hacia atrás hacia la puerta de entrada, pero no se iba a ir sin antes despedirse.
—Bueno señora Juliette, Nico y... ¿Jeremy y Hansol?, debo irme
—Buena suerte Emily, y gracias por ayudarme con la biblioteca —le respondió Juliette.
—No hay de que —dijo Emily para salir de la mansiĂłn y empezar a correr hacia el cabaret de Mary, sintiendo un vacĂo en el estĂłmago quĂ© no sentĂa desde hacĂa años.
Una vez ahĂ, fue recibida calidamente por Mary, quien estaba rodeada de material de construcciĂłn, herramientas de carpinterĂa y pintura.
—Lamento tardar tanto, estaba donde Juliette —dijo Emily.
—Nah no te preocupes, aun tenemos tiempo, falta poco para terminar el escenario. —decĂa Mary mientras tomaba una pistola de grapas para subir unas escaleras.
—CreĂ que habĂas contratado gente para ayudarte a esto.
—No, no me gusta poner cosas asĂ de importantes en desconocido, prefiero tener la ayuda de quienes más confĂo.
—Supongo solo yo te ayudo y por eso has durado años reconstruyendo esto, ¿no?.
—Ah nope, una amiga me ayuda con el acueducto, se llama Marla.
—Ya veo, entonces quieres mano de obra gratuita.
—Yo no dije eso, y te juro que te pagaré Emily.
—Ya se jeje, solo me gusta bromear con eso, y no te preocupes, no necesito dinero.
Emily ayudaba a Mary a mover tablas grandes y material pesado. El trabajo la distraĂa del espiral de emociones que sentĂa, pero recordĂł la importancia del mismo y todo lo que Gregory le dijo, por lo cual no podĂa seguir reprimiendose.
—Oye Mary, creo necesito contarte algo —terminó diciendo Emily.
—Adelante —DecĂa Mary, quien clavaba una tabla en el suelo.
—Bueno, al parecer descubrĂ algo sobre el tipo elĂ©ctrico de hace dĂas y, creo no se que significa.
—¿Ajá? Creo esl deberĂas decĂrselo a Ruby, no digo que no me importe, solo que ella lo merece saber.
—Ese es el problema, es algo mucho más serio que lo que ella investiga, ese tipo al parecer es el padre de Christopher, pero no sabe que él es Nightmare.
—Hm... No creo sea algo tan relevante, al menos no ahora.
—AhĂ va otro problema, Gregory me habĂa advertido que se vendrĂan problemas grandes relacionados a Nightmare, algo que podrĂa comprometer a la existencia misma.
Mary volviĂł a ver a Emily con esto y dejo de hacer lo que se estaba dedicando para ponerle atenciĂłn.
—Y... ¿Crees que esto tenga algo que ver con el tipo eléctrico? —preguntó Mary.
—No tengo idea pero temo que sĂ, no se que más podrĂa estar relacionado. —respondiĂł Emily.
—Hm... Te tendré al tanto de cualquier cosa rara que pase en la ciudad, por ahora creo no hay pasado nada raro, a excepción de que debo comprar un generador.
—Comprendo, y gracias Mary.
—No hay de que... Ah cierto, ¿Porqué no le preguntas a Gregory? Debe saber algo de esto.
—Lo he pensado, pero no le gusta das respuestas directas sobre el futuro, al parecer es porque no quiere intervenir en como las cosas deben darse.
—¿Incluso si son cosas malas?
—El dice que siempre van a pasar cosas malas se haga lo que se haga, pero prefiere que suceda lo menos perjudicial.
—Hm... Que aburrido vivir asĂ.
—La vida de Gregory es de todo menos aburrida, es más trágica que otra cosa.
—SĂ, ya me contaste todo eso, igual no se, no soportarĂa vivir asĂ, me tirarĂa de un barranco a los cinco minutos de ser un caballo jeje.
Emily no se rĂo con ese comentario y simplemente siguiĂł en lo suyo, lo que le causĂł vergĂĽenza a Mary, quien se quedĂł en silencio.
Los trabajos de ambas se extendieron hasta la noche. Emily se despidió de Mary gentilmente y salió del cabaret. Se despidió también de la recepcionista del edificio de apartamentos Amy.
El camino del cabaret al bosque lo acompañaban calles semivacias, el ruido del viento norteño acompañaba una atmĂłsfera quĂ© no hacĂa sentir mejor a Emily, que desde ese entonces sentĂa una gran presiĂłn sobre ella.
Se detuvo para observar el frĂo paisaje nocturno adornado por las luces de la carretera. Dio un suspiro y se dejĂł caer de espaldas sobre el asfalto.
—¿QuĂ© hago papá? —se decĂa Emily a sĂ misma, sabiendo que no obtendrĂa ninguna respuesta.
Sick llegaba a la casa tras un largo dĂa de trabajo hasta la noche. No necesitaba tocar la puerta pues vio las luces prendidas y supo que Sati la esperaba. Al abrir la puerta, para su sorpresa vio la casa muy ordenada y cambiada.
A medida que caminaba por la sala, observa todo con sorpresa. Era el tipo de limpieza profunda que solo pasaba en ocaciones muy especiales, pero algo que notĂł es que los espejos que colgaban en las paredes ya no estaban, lo cual despertĂł su curiosidad.
—¿Sati? ¿Tú limpiaste todo? —preguntó Sick.
—.... Si —Repondio Sati, en un hablar cortado.
La voz provino de uno de los cuartos vacĂos que antes eran de Tobias y Evelyn, asĂ que Sick caminĂł hasta ahĂ.
—¿Pasó algo? Supongo estas cansada luego de hacer todo este oficio —preguntó Sick.
—Lo hice porque me disgustaba como estaba todo, tan desordenado, sucio, decadente, y aĂşn asĂ no me siento comoda —respondiĂł Sati, quien ni la habĂa vuelto a ver.
—Hm... Supongo que estas estresada —dijo Sick, quien se acercó para abrazarla por la espalda —Déjame ayudarte con el estrés, ¿Si?
—¿Qué te dije sobre tocarme? —respondió Sati, quien la empujó para apartarla.
—¡¿Sati quĂ© carajos te pasa?! Hace dĂas estas actuando rara, pero no quieres decirme nada, no me dejas entrar a tu cabeza, es como si de un dĂa para otro dejaras de confiar en mi.
—¿Y porque no te pones a pensar en todo el horror que tú y yo hicimos de nuestras vidas Sick? ¿No te da asco como vivimos? ¿O acaso prefieres hacerme el amor a cada instante para olvidar que nuestra familia está hecha un desastre?
—...Yo... Yo... Ahg no se que te pasa... Ah se que todo esta mal pero no se que te picó, ¿Acaso tratarme como basura va a arreglar nuestra familia?.
—Lo que hará será hacer que tengas lĂmites, abre los ojos Sick, es lo menos que puedes hacer.
—¿Abrir los ojos? ÂżLĂmites? Me estoy cansado de esta actitud Sati, o te comportas o te juro que entrarĂ© en tu cabeza a la fuerza para ver que mierdas esta mal contigo.
—¿Ahora quieres ser ruda? Inténtalo
—Odio que me reten, y el que tu lo hagas me hiere... Pero no me dejaste otra opción cariño.
Dicho esto, Sick desapareciĂł de la vista de Visnu para entrar en la cabeza de Sati, pero al hacerlo, notĂł todo normal. Nada que no hubiera visto antes.
Sick se sentĂa bastante confusa, no habĂa ningĂşn malestar, ninguna muestra de estrĂ©s o enojo. SaliĂł rápido de su cabeza para volver a estar frente a ella.
—¿Sick?...¿Que esta pasando? ¿Porque me miras as� —preguntó Sati.
La confusiĂłn de Sick se triplico al oĂr a Sati. De momento a otro habĂa cambiado por completo de faceta, ahora volviendo a ser la que ella conocĂa.
—Yo... Yo no se Sati, no se que está pasando —pronunció Sick, dando un suspiro por el estrés.
—¿Estas estresada amor? —preguntó Sati —Hm... ¿Tal vez puedo ayudarte con eso?
Esto terminó de disparar las alarmas para Sick, un cambio de parecer asà no era normal, y más para Sati.
—... Si, creo me harĂa bien —respondiĂł Sick.