imnadeem:
“ si no puedes con tu enemigo, únete a él y… destrúyelo desde dentro. eso dicen, ¿no? “ respondió el moreno justo antes de que una pícara sonrisa se curvara en su rostro al momento. escuchó con atención sus palabras, divertido de principio a fin. en el momento en que su aliento chocó contra su oído, isaak ladeó el rostro lo suficiente como para que sus dientes pudieran alcanzar el labio inferior de la rubia en uno de esos mordiscos de los que hablaban. de ese modo estiró de éste por unos instantes antes de dejarlo ir, sin perder su mirada de vista. “ nunca he sido manso. “ rectificó a sus palabras.
Conocía perfectamente a Isaak, era mucho tiempo desde que se vieran por primera vez y muchas escenas que habían compartido juntos. Sabía cómo podía jugar y que no había reglas en sus juegos, así que debió preveer lo que a continuación sucedería, pero quizá le pilló con la guardia baja. El carmín de sus labios rojizos quedó levemente borrado, quedando la escena del crimen grabada en la boca masculina. Su labio inferior fue encerrado entre los incisivos del moreno, obligando a la joven a echar la cabeza hacia atrás, percatándose de que ahora la boca de él tenía un tono levemente bermellón. Aturdida apenas unos segundos, no se permitió siquiera verse débil frente a sus ojos. Llevó su mano derecha a la entrepierna masculina y presionó con fuerza entre sus dígitos, no demasiado fuerte, sabiendo que era una parte muy sensible y que aquello mantendría a ralla al contrario. “Y yo nunca he sido una oveja obediente...” murmuró cerca de su boca, sonriendo divertida. No quería demostrarle que por un instante se había dejado vencer por un ataque inesperado. Presionó un poco más, pero sin llegar a hacerle daño. “Ten cuidado de tus acciones la próxima vez. No vayas a hacerte daño.”













